La operadora italiana Iryo conserva, según informa The Objective, un registro de las comunicaciones entre el centro de control y los maquinistas correspondiente al día del accidente de Urda, y en él figuraría un fragmento que, de ser auténtico, favorece a su personal: el maquinista del tren de Iryo corrige a un técnico de Adif que había ordenado marcha normal cuando su convoy estaba detenido sobre la vía. El diario atribuye todos los detalles a fuentes cercanas a la compañía y a fuentes sindicales, y ninguna de ellas aparece identificada.
El Libro de Fonemas: qué es y por qué importa
Según el diario, Iryo guarda el llamado Libro de Fonemas de ese día, donde quedan anotadas las conversaciones entre el centro de regulación y los conductores. La compañía lo conservaría para poder reconstruir la cronología completa y defenderse, si fuera necesario, frente a las declaraciones del ministro de Transportes, Óscar Puente. El accidente, ocurrido el 28 de octubre de 2026, enfrentó a un tren de Iryo y a otro de Renfe y causó, según el medio, 69 fallecidos.
El fragmento clave: marcha normal frente a marcha a la vista
El fragmento que se dio a conocer dos días después del accidente recoge, siempre según la información, cómo un maquinista de Iryo corrige a un técnico de Adif. El empleado del centro de control habría ordenado marcha normal mientras el tren de Iryo implicado seguía detenido en la vía. El conductor respondió que lo procedente era circular en marcha a la vista, es decir, a velocidad reducida y adaptada a las condiciones de la vía, de modo que se pueda detener el tren dentro de la distancia que alcanza la vista. El trabajador del Centro de Regulación y Control rectificó la orden y el maquinista reanudó la marcha con ese protocolo.
Conviene advertir de que se trata de una grabación parcial. El diario señala que los audios conocidos no son todos los registrados antes del choque, y no consta que se haya incorporado al procedimiento judicial ni que la CIAF o la Guardia Civil la hayan valorado. Por tanto, nada de lo que se desprende de ese fragmento determina por sí solo cómo se produjo la colisión.
Una defensa preventiva frente a Puente
Según las fuentes citadas, el personal de Iryo habría actuado de forma ejemplar y el procedimiento seguido fue impecable. Fuentes sindicales aseguran además que se ha guardado una copia del documento por si se cuestionara la conducta de los empleados de la compañía. En Iryo, añade el diario, se teme que el ministro vuelva a señalar a la operadora, como habría hecho después del accidente de Adamuz, en el que murieron 46 personas, donde Puente habría planteado posibles problemas en los trenes de Iryo. Según The Objective, la investigación de la CIAF apuntaría en cambio a una rotura de la vía el día anterior, un dato que el propio medio adelantó.
LaBandera ya publicó que Iryo desmiente a Puente y niega haber recibido la orden de reanudar la marcha antes del accidente, y que la compañía avisó a Adif semanas antes de que sus trenes se quedaban inmovilizados. El nuevo registro se suma a esa línea, pero es la versión de una de las partes implicadas.
El factor humano y la responsabilidad de Adif
El diario recuerda que Puente ha apuntado a un posible error humano y ha señalado la conducta del centro de control como una de las causas posibles. El medio sostiene, por su parte, que el ministro habría intentado en Adamuz eludir la responsabilidad de Adif, el gestor de infraestructuras que depende de su departamento. Son valoraciones del diario, no hechos probados, y el Ministerio no ha respondido, según lo publicado, a esas afirmaciones.
La pregunta que queda abierta es quién tomó cada decisión, con qué información y bajo qué procedimiento. Los registros de voz son una pieza clave para contestarla, y por eso las partes los guardan con tanto celo.
Lo que falta por saber
Quedan por aclarar varias cuestiones: si el fragmento difundido es íntegro o está editado, qué ocurre con el resto de las comunicaciones de ese día, cómo se explica la discrepancia entre las distintas versiones sobre qué se ordenó a cada tren y si el juzgado de Orgaz incorporará el Libro de Fonemas a la causa. Hasta entonces, conviene tratar este material con la prudencia que merece una información basada en fuentes anónimas.



















