Irene Montero vuelve a situarse en el centro de la polémica. La exministra de Igualdad y actual dirigente de Podemos protagonizó una conversación de marcado contenido sexual en 'La Revuelta', el programa de David Broncano en TVE, donde aseguró que «es mucho más difícil encontrar un tío que te coma bien el coño». Unas declaraciones que han provocado un intenso debate en las redes sociales y que han servido para cuestionar la doble vara de medir que, según numerosos usuarios, impera en determinados sectores del feminismo.
La intervención de Montero se produjo durante una conversación sobre la puntuación que el programa concede a distintas prácticas sexuales. Montero defendió que el sexo oral debía recibir una valoración superior y justificó su postura apelando a la dificultad de encontrar hombres que realicen satisfactoriamente esa práctica.
«Cuesta, cuesta. Hacerlo bien…», insistió la dirigente de Podemos, que llegó a comparar la situación con las relaciones entre mujeres lesbianas. En el intercambio también participó Gabriel Rufián, de ERC, mientras Broncano planteaba cómo incorporar esas diferencias a la particular escala sexual del programa.
Sin embargo, más allá del contenido de la conversación con Irene Montero, lo que ha encendido el debate es el contraste con el discurso que la propia Montero y otras representantes del feminismo político han mantenido durante años sobre el lenguaje, el machismo y la cosificación sexual.
¿Y si lo hubieran dicho Abascal o Feijóo?
Un mensaje que se ha viralizado en redes sociales plantea una pregunta que incomoda especialmente a la izquierda: ¿qué habría ocurrido si Santiago Abascal o Alberto Núñez Feijóo hubieran pronunciado una frase equivalente en TVE o en cualquier otro medio de comunicación?
La comparación que circula entre los usuarios es directa: si un dirigente de VOX o del PP hubiera afirmado ante las cámaras que «es muy difícil encontrar a una mujer que te coma bien la polla», ¿la reacción habría sido exactamente la misma?
Numerosos internautas consideran que, en ese supuesto, las críticas habrían sido inmediatas. Señalan que las organizaciones feministas, las dirigentes de Podemos y las habituales voces del activismo habrían denunciado el machismo, el patriarcado y la cosificación de las mujeres, con posibles movilizaciones y una intensa presión mediática. El fascismo, que viene la ultraderecha...
La pregunta que acompaña a la polémica es evidente: ¿se trata de una cuestión de libertad de expresión o de una doble vara de medir dependiendo de quién pronuncie las palabras?
El feminismo de Podemos, bajo el foco
Las declaraciones de Montero llegan en un momento en el que Podemos vuelve a situar el feminismo en el centro de su discurso político. La exministra, que ha defendido públicamente la necesidad de combatir la violencia machista y las desigualdades entre hombres y mujeres, se enfrenta ahora a las críticas de quienes consideran que sus palabras evidencian una contradicción entre sus postulados y su comportamiento público.
La polémica también vuelve a poner sobre la mesa el papel de RTVE TelePedro y los límites del contenido sexual en una televisión financiada con dinero público.
Mientras tanto, el comentario continúa circulando en redes sociales, acompañado de comparaciones con dirigentes de la derecha y críticas a lo que muchos usuarios consideran una indulgencia mediática hacia determinadas figuras de la izquierda.
La cuestión que queda en el aire es si el escándalo habría alcanzado las mismas dimensiones si el protagonista hubiera sido un dirigente conservador. Una pregunta que, por ahora, sigue alimentando el debate político y mediático.





















