Dos enfermeras del Hospital Universitario de Ceuta han sido agredidas por inmigrantes que estaban siendo atendidos en el complejo hospitalario, tras la retirada por parte de Defensa del puesto militar fijo que protegía la puerta del centro. Según informa El Español, la Policía Nacional tuvo que intervenir para auxiliar a las sanitarias, que van a presentar denuncia contra el agresor. La información no indica las nacionalidades de los implicados, ni detalla las lesiones.
Una retirada que ya preocupaba al personal
El Ministerio de Defensa ha ido retirando militares de distintos puntos de la ciudad tras el desmantelamiento de los principales asentamientos. Hasta ahora, un puesto fijo en la puerta del hospital contribuía a mantener el orden. Según el reportaje, los inmigrantes siguen en barriadas como El Príncipe y en campamentos habilitados por el Gobierno, y los incidentes violentos ya inquietaban al personal sanitario antes de la retirada, que se sentía desprotegido.
La agresión a las enfermeras no fue el único incidente. Fuentes de INGESA citadas por el diario también hablan de una reyerta dentro del hospital con un inmigrante que se dirigía al CATE, el Centro de Atención Temporal de Extranjeros, y que empezó a autolesionarse.
CSIF activa su protocolo y critica la retirada
El sindicato CSIF condenó «de forma rotunda» la agresión y activó su protocolo contra agresiones a sanitarios, con apoyo psicológico y asistencia jurídica para las enfermeras. Calificó la retirada del perímetro de precipitada e irresponsable y aseguró que el ataque confirma sus peores presagios. Otro sector sindical de Sanidad de Ceuta, que el diario no nombra, lamentó que sus advertencias se hayan cumplido con nuevas compañeras agredidas.
Las enfermeras piden más seguridad
Las propias enfermeras reclaman medidas urgentes y contundentes. En concreto, piden que vuelvan los efectivos de seguridad al hospital y que se restablezca el apoyo militar en el perímetro, y afirman que acudir al trabajo supone una amenaza para su integridad física. Es un testimonio relevante, porque describe un entorno laboral en el que, según ellas, la seguridad ha empeorado.
El reportaje no aporta datos sobre la gravedad de las lesiones, la hora exacta de los hechos ni el número de agentes presentes, de modo que no se puede valorar la magnitud real de los incidentes más allá de lo que refieren las fuentes sindicales y las propias sanitarias.
Un hospital ya al límite
La situación del Hospital Universitario de Ceuta no es nueva. LaBandera ya recogió cómo los médicos de Ceuta alertan de un polvorín social, con peleas entre inmigrantes y un hospital al límite, y publicó también la detención de un tunecino por agredir a sanitarios y herir a un policía durante una intervención. Los sanitarios venían advirtiendo de que la saturación y la tensión en urgencias aumentaban el riesgo de agresiones.
Las agresiones al personal sanitario son un problema extendido en toda España, pero los profesionales ceutíes sostienen que su caso tiene particularidades: la presión migratoria, los traslados de personas al CATE y la coincidencia en el mismo recinto de pacientes con perfiles muy diversos. La retirada de la protección militar, subrayan, ha agravado un panorama ya delicado.
Qué pueden hacer las administraciones
Corresponde a Defensa, al Ministerio del Interior y al Instituto Nacional de Gestión Sanitaria decidir si se restablece la vigilancia, si se refuerza con agentes de Policía Nacional o con vigilantes privados y cómo se coordinan. La información no recoge, de momento, respuesta oficial de ninguna de esas administraciones. La denuncia de las enfermeras y la posible reacción judicial dependerán de lo que se acredite sobre el agresor, que por ahora es un presunto autor y goza de presunción de inocencia.
El caso vuelve a poner sobre la mesa una cuestión de fondo: quién protege a quienes cuidan. Mientras las administraciones deciden, las enfermeras de Ceuta siguen trabajando en un centro donde, según su testimonio, se sienten menos seguras que hace unos días.






















