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El alcalde de Bermeo (Bildu) dimite en su primer día por conducir borracho

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Asier Larrauri tuvo un accidente horas después de su investidura en Bermeo y triplicó la tasa de alcoholemia en el control de la Ertzaintza

El alcalde de Bermeo, Asier Larrauri, de Bildu, dimitió ayer domingo, escasas horas después de su investidura, tras conocerse que conducía borracho cuando tuvo un accidente de tráfico de madrugada.

Larrauri presentó la dimisión a la cúpula del Bildu en Vizcaya para no “no dañar la imagen del pueblo”, ni “el buen nombre del partido al que represento”, en alusión al brazo político de la banda terrorista ETA.

El dimitido alcalde explicó en una carta personal, difundida por Bildu en sus redes sociales, que la madrugada del sábado al domingo sufrió un accidente en la zona del monte Sollube y el control que realizó la Ertzaintza reveló que su tasa de alcohol era superior a la permitida.

Una de las alcaldías donde Bildu desalojó PNV

Bildu arrebató el pasado sábado la alcaldía de Bermeo al PNV, que fue la lista más votada. Sin embargo, Bildu logró investir a su candidato tras pactar con la plataforma local de Bermeo: Guzan.

La cúpula de Bildu en Vizcaya aceptó la dimisión de Larrauri y le ha agradecido “el trabajo realizado en favor de su municipio”. El sustituto del regidor, en principio, será otro integrante de la lista del partido en Bermeo, aunque desde Bildu no han querido todavía concretar el nombre.

La número dos en la localidad es Nadia Nemeh Shomaly, una mujer de origen palestino que, de correr el puesto en la lista, puede convertirse en alcaldesa. La organización ACOM ya ha advertido del perfil de la individua.

Comportamiento ejemplar del brazo político de ETA

La facción política de ETA aprovechó la rápida dimisión de su alcalde para publicitar el “compromiso” que obliga a sus cargos públicos a actuar “con un comportamiento ejemplar“.

Bildu logró escaño para 15 de los 44 terroristas de ETA que concurrían en sus listas. Los socios preferentes del final de la legislatura del PSOE presentaron en sus listas, ante la indiferencia de Sánchez, desde pistoleros con delitos de sangre, hasta cómplices de varios asesinatos, entre otros criminales.

Debido al castigo en las urnas de un PSOE asociado con los asesinos de sus propios militantes, Moncloa ha optado por una doble estrategia: negar que el brazo político de ETA fuera su soporte parlamentario y, en otra pirueta moral, blanquear a Bildu.

La escena del delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, alabando a Bildu en un evento público ante el ministro de Interior y otros altos cargos socialistas, constituye un adelanto del nivel que exhibirá el PSOE durante la campaña electoral del 23-J.

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