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La Policía desaloja 62 pisos en Alcobendas con okupas desde hace 13 años

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El consumo de luz de los cultivos interiores de marihuana de los traficantes okupas del bloque obligó a Iberdrola a cortar el suministro

Desalojo masivo de okupas tras 13 años de usurpación. La Policía Nocional ha desalojado este viernes 62 pisos okupados de un bloque de viviendas en Alcobendas (Madrid). Los okupas, unos 300, eran en su mayoría familias de origen marroquí y gitano con gran cantidad de niños.

El desalojo pone fin a años de litigo de la propiedad. En varias viviendas, según confirmó la policía, se trapicheaba con droga que se almacenaba en los trasteros, entre desperdicios y heces humanas. Los inmuebles estaban llenos de basura y arrasados por dentro. Por otra parte, los vecinos de la zona denunciaron los problemas de inseguridad inherentes a los okupas y los narcopisos del bloque usurpado.

Durante el desalojo se vivieron momentos de cierta tensión, si llegar a mayores incidentes.

Una operación planificada desde hace tiempo para expulsar a los ocupantes ilegales

Los ocupantes ilegales residían en su totalidad en un bloque de 62 viviendas ubicado en el número 26 de la calle Francisco Largo Caballero, del municipio madrileño de Alcobendas. Los agentes de la Policía Nacional se presentaron alrededor de las 6:30 horas de esta mañana y fueron llamando a las puertas de las casas para que los ocupantes ilegales abandonaran el edificio.

El consistorio ha indicado en su web que el desalojo del edificio de la calle Francisco Largo Caballero “se ha efectuado esta mañana con normalidad y sin incidentes reseñables, con las instrucciones acordadas por la autoridad judicial. En este operativo han participado agentes del Cuerpo Nacional de Policía, agentes de Policía Local y voluntarios de Protección Civil”.

En la operación participaron agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP), de la Unidad de Seguridad Ciudadana, de Extranjería, de la Policía Local de Alcobendas y el equipo de vigilancia aérea, que utilizó drones y un helicóptero. Además, se contó con la colaboración de servicios sociales y Protección Civil, entre otros.

Los delincuentes acosan a un concejal de Vox

Los delincuentes organizaron una protesta ante la visita de Fernando Montenegro, concejal de Vox de la localidad madrileña.

En la escena, como es habitual en los desalojos de este perfil de delincuentes, tampoco faltaron las escenificaciones de desmayos, tan súbitos como dramáticos, cuando detectaban la cercanía de las cámaras de la prensa.


Entre los delincuentes desalojados, había madres que aludían que sus hijos, “traumatizados” por el desalojo habían perdido las ganas de estudiar o de hacer los exámenes. Otras okupas reprochaban que estaban empadronadas en el piso usurpado y era ilegal el desalojo.

Otras declaraciones de uno de los okupas desalojados aludían como algo puntual el cultivo de marihuana de los traficantes de los narcopisos, que habían convertido los trasteros del edificio en un almacén de sus alijos. No obstante, para ser algo puntual, Iberdrola tuvo que cortar el suministro al edificio debido a los picos de consumo que requerían las plantaciones interiores.

Okupación, venta de droga, servicios sociales y subsidios como modo de vida

Los servicios sociales del Ayuntamiento de Alcobendas habían desplegado un dispositivo de atención desde el pasado lunes para todas las familias de okupas afectadas por el desalojo. Algunos okupas, sabiendo que esta vez se produciría el desalojo, optaron por irse sin plantear mayor problema.

El medio al medio “Crónica Norte” recogió unas declaraciones sobre el desalojo de hoy realizadas por el 2º teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Alcobendas, el socialista Ángel Sánchez Sanguino. El edil confirmó que el desalojo se produjo con total normalidad, sin heridos, ni situaciones violentas.

Según relató, como era un caso antiguo, el desalojo fue “muy planificado” con los servicios sociales y la notificación a los delincuentes se hizo con tiempo.

Delincuentes y activistas pintan el desalojo como una novela de Dickens

Personas con trabajo y sueldo, receptores de prestaciones sociales e incluso narcotraficantes que usan el edificio para el cultivo y distribución de marihuana son retratadas con el sesgo buenista habitual.

Para la corrección política y mediática, los desalojados no son gente que hace de la ocupación y vivir a costa de los demás su modo de vida, sino gente desamparada sin otra solución que usurpar casas ajenas porque no tienen otra opción residencial.

La situación de esta mañana fue descrita con la demagogia habitual por parte de un activista antidesahucios, quien afirmó vivir frente al edificio usurpado y que los delincuentes no generaban problemas de inseguridad ni de venta de droga.

“Una de dos: o me pagan ellos la ropa o me tengo que ir a robar, porque el sueldo me lo he gastado entero”

Okupa desalojada en Alcobendas

Del mismo modo, el abogado de una de las familias de okupas pintó un tremendo cuadro de brutalidad policial (mentira comprobable en un desalojo mediático lleno de cámaras). Para mayor dramatismo, según el letrado, se produjeron escenas de minusválidos sacados en volandas por la Policía de la casas que usurpaban.

Mención aparte merece una individua que afirmó que el desalojo era ilegal porque en la notificación que recibió el día 29 sobre un desalojo inminente, según ella, no figuraba que sería hoy el lanzamiento.

Además, como no tenía claro si podría volver a entrar en el piso que usurpaba y decía carecer de suficiente ropa, planteó lo siguiente ante la prensa: “una de dos: o me pagan ellos la ropa o me tengo que ir a robar, porque el sueldo me lo he gastado entero”, advirtió la okupa.

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