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Motín en una patrullera de la Guardia Civil de 168 subsaharianos rescatados de un cayuco

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La patrullera Río Tajo rescató el cayuco a 80 millas náuticas de la costa mauritana, pero las autoridades magrebíes se negaron al desembarco

Los agentes destinados en la patrullera Río Tajo han tenido que disparar al aire para evitar un motín de 168 subsaharianos que rescataron de un cayuco el pasado jueves. Lo que comenzó siendo un rescate de un cayuco en aguas mauritanas, acabó en una orden del gobierno de trasladar a los rescatados a Canarias. Los subsaharianos, entonces, se rebelaron y los tripulantes de la patrullera tuvieron que disparar al aire para controlar el motín.

La situación se complicó debido a la fallida negociación de Frontex  (Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas) con las autoridades mauritanas para que dejaran desembarcar en su territorio a los subsaharianos.

La asociación JUCIL, por su parte, ha manifestado que que se cambie “la labor de la Guardia Civil y que se convierta en una agencia de turismo que a demanda de los migrantes, todos hombres jóvenes y fuertes en edad militar, los llevemos a puertos españoles. O algo todavía más preocupante, que conviertan las patrulleras de la Guardia Civil en buques de rescate, donde nuestros compañeros estén a merced de personas sin filiación, ni control alguno”.

Negociación fallida del Frontex con las autoridades mauritanas

El pasado jueves, 24 de agosto, la patrullera Río Tajo de la Guardia Civil interceptó un cayuco con 168 subsaharianos a bordo. Según fuentes de la Benemérita todos eran hombres sin identificar, fuertes y jóvenes, sin mujeres, niños o ancianos. El País detalló que los rescatados procedían, probablemente, de Senegal, y la intercepción se produjo a unas 80 millas náuticas de la costa de Mauritania.

Como la embarcación corría el riesgo de quedar a la deriva y la patrullera tenía una tamaño reducido para tantas personas, se procedió a llevar a puerto seguro para desembarcar y repatriar a los ilegales. El puerto elegido era Nuadibú, capital comercial de Mauritania, ubicado en la frontera con el Sáhara Occidental.

El problema comenzó cuando, según fuentes del Instituto Armado, ni la Gendarmería, ni la Armada de Mauritania dieron permiso para que la patrullera atracara o permitiera desembarcar a los subsaharianos en el puerto.

El Mundo relata que, una vez en aguas de Nuadibú, un gendarme mauritano subió a bordo de la patrullera para evaluar la situación. Otras fuentes añadieron al mismo medio que la negativa al desembarco se produjo tras una fallida negociación de pagos extraoficiales a los magrebíes, porque los responsables de Frontex (Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas) “no fueron muy generosos o los mandos mauritanos exigieron mucho“.

Ante la negativa de Mauritania, el gobierno decide llevar a Senegal a los subsaharianos

Ante la negativa de Mauritania, los rescatados se quedaron a bordo de la Río Tajo, fondeada en la bahía de Nuadibú, circunstancia que disparó la tensión. A las protestas por su situación siguió un conato de huelga de hambre de algunos subsaharianos, peleas entre ellos y, finalmente, empezaron a mostrarse agresivos con los 20 agentes de la patrullera.

Las protestas de los subsaharianos escalaron hasta llegar al intento de motín en la patrullera, que los agentes tuvieron que repeler disparando al aire con armas largas. Se conoce, hasta el momento, que ha existido al menos un intento de motín. En estos momentos, los subsaharianos se quedaron la cubierta superior de la patrullera, mientras que los agentes permanecían en el interior de la nave.

El domingo, las autoridades españolas reforzaron la seguridad de la patrullera embarcando 16 agentes armados del servicio marítimo destacados en Nuadibú. Interior, por su parte, calificó la situación de “tranquilidad dentro de la complejidad” y calificó de “excelentes” las relaciones y la colaboración con las autoridades mauritanas en la gestión de las oleadas de cayucos.

Europa Press, por el contrario, informó en la tarde del lunes 28 que la patrullera ha puesto rumbo a Senegal para repatriar a los subsaharianos, porque las negociaciones con Mauritania no han fructificado.

JUCIL ha añadido que pone en duda “la eficacia de gestión de Frontex, que una vez más demuestra su incapacidad de control fronterizo. Solo falta que los compañeros de la patrullera Rio Tajo se vean obligados a lanzar la señal de socorro utilizada como llamada de emergencia en el mar”.

1 Comment

  1. sanGAS
    agosto 30, 2023 @ 9:55 am

    En la primera noticia leí que eran 170, ahora son 168, espero que para mañana solo sean 96.
    Y cuando lleguen a canarias que sean 4 monos.

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