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Un Sánchez cercado por escándalos de corrupción reconocerá el ‘estado palestino’, porque ‘lo pide la mayoría de la sociedad’

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Sánchez usó el Pleno del Congreso para criminalizar a la prensa libre que informa del ‘caso Begoña’ y mostrar su apoyo a las algaradas universitarias antisemitas

Un Sánchez cercado por las investigaciones de corrupción que afectan a su partido y a su mujer ha recurrido en la sesión de control de este miércoles a tapar un escándalo con otro mayor y ha regalado una victoria diplomática a la organización terrorista islámica, Hamas, anunciando el reconocimiento de un supuesto ‘estado palestino’, el próximo 28 de mayo.

Del mismo modo que escenificó su no dimisión aludiendo a supuesto clamor de multitudes para seguir atornillado al cargo -por la manifestación organizada por su propio partido que abarcó un trozo de la calle Ferraz-, Sánchez ha justificado el reconocimiento del estado palestino por una presunta petición mayoritaria de la sociedad española.

El asesinato de españoles por parte de los terroristas palestinos de Hamas durante la masacre tampoco ha pesado en la decisión de Sánchez de convertir a su propio país en un paria internacional, marginado de las democracias occidentales, alineándose con las narcodictaduras y las teocracias islámicas.

‘La mayoría de la sociedad española’ pide un estado palestino

En una intervención esperable, tras las filtraciones ilegales de parte de un documento de la UCO, Sánchez desarrolló en el Pleno una amalgama de victimismo y peticiones de sosiego y educación parlamentaria para luego denigrar a la oposición y la prensa libre por señalar escándalos judicializados que afectan a su partido y a su mujer.

Además de la propaganda sobre sus presuntos logros económicos, el escándalo agendado para hoy por Sánchez consistió en plagiar el argumentario supuestamente pacifista, siempre contra Israel, adoptado por la izquierda mundial desde la masacre terrorista islámica del pasado año.

Apoya el estado palestino y las algaradas antisemitas de la extrema izquierda

Por un lado, Sánchez fabuló que “Este reconocimiento no es contra el pueblo de Israel y mucho menos contra los judíos, es en favor de la coexistencia pacífica entre Israel y Palestina”, para acto seguido apoyar las “movilizaciones estudiantiles a favor del pueblo palestino”.

Sánchez aludía, a sabiendas, las movilizaciones de marcado carácter violento y antisemita, con agresiones y señalamiento de estudiantes judíos, orquestadas por la extrema izquierda y movimientos islamistas bajo lemas de Hamas, como ‘desde el río hasta el mar’, que jalean el exterminio de la totalidad de la población de Israel.

Ataques a la prensa libre y la oposición por mencionar los escándalos judicializados de su mujer

Sánchez repitió el lema marcado durante su dimisión fake, sobre la “máquina del fango” y “tabloides de Ultraderecha” en alusión a la prensa libre que critica al Gobierno e informa de sus casos de corrupción judicializados.  

“La máquina del fango no es nueva pero ahora cuentan con nuevos medios digitales. Y tienen tres objetivos: tratar de ocultar el proyecto político de Abascal y Feijóo; intentar ocultar los éxitos del Gobierno; y quebrarme, o al menos intentarlo, pero ya le digo que van listos”, afirmó el socialista.

Respecto a las investigaciones de presunto tráfico de influencias y corrupción a su mujer, Begoña Gómez, Sánchez afirmó que “Son una serie de bulos sin contrastar que no dan ni para citar a mi esposa como testigo”.

“Mi mujer es una profesional honesta, seria y responsable y mi Gobierno es un Gobierno limpio. Quienes realizan tráfico de influencias son otros, y lo hacen con sobres.  Lo único que hay es fango. Una colección de bulos y difamaciones que no dan para más. Estaría encantado de comparecer junto a mi esposa en el Senado si así lo desean”, aseguró Sánchez.

No retira embajadas de Israel y Rusia, sí de Argentina tras nombrar a su mujer

Acostumbrado a los bandazos en política exterior, como con el abandono del Sáhara ante Marruecos o con la retirada de la embajadora en Argentina por una pataleta personal, en esta ocasión Sánchez eligió reconocer el imaginario estado palestino.

Como muestra del surrealista posicionamiento presidencial, a pesar de sus palabras contra Netanyahu y contra Putin, Sánchez no retiró embajadores de Israel o Rusia como sí ha hecho con Argentina tras recordarle Milei la presunta corrupción de su mujer.

La intervención presidencial se saldó con un sobreactuado portavoz, Patxi López, pidiendo a Armengol que retire ‘por decoro’ y ‘educación’ las definiciones de Abascal relativas a la connivencia de Sánchez con las narcodictaduras socialistas y el resto de socios de ultraizquierda, separatistas y, ahora, islamistas.

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