El bailarín Rafael Amargo, imputado por un presunto delito de atentado contra la autoridad, ha vuelto a apuntar contra el entorno del PSOE y de Begoña Gómez con unas declaraciones que, según se ha publicado, no vienen acompañadas de documentación alguna. Lo hace en una entrevista en la que deja caer que sabe muchas cosas y que «todo tiene un precio o un silencio».
Qué ha dicho Amargo
Según informa La Gaceta, el artista concedió una entrevista a Elpespunte en la que instó a investigar determinadas operaciones en Sevilla. Amargo habría mencionado una compañía de telefonía, la contratación de personas sordas y unas subvenciones concedidas por la Junta de Andalucía durante el mandato de la socialista Susana Díaz. Según el relato publicado, animó a quien quiera saber más a preguntar en Sevilla qué ocurrió con una de esas ayudas y aseguró que los nombres de los implicados son diferentes, una frase que apunta a que las identidades importarían para entender el asunto.
Amargo no ha concretado en la entrevista, al menos en lo que se ha publicado, de qué ayuda se trata, a quién se concedió ni qué irregularidad concreta se habría cometido. Tampoco ha aportado papeles, resoluciones ni expedientes que permitan comprobar nada de lo que insinúa.
La conexión con Begoña Gómez que no está acreditada
El punto más llamativo es la vinculación que el propio bailarín establece entre una persona que estuvo imputada junto a él en una antigua causa judicial y el círculo empresarial de Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno. Amargo sostiene que esa persona sería socio de la mujer de Pedro Sánchez en su empresa, algo que no ha demostrado públicamente. Esta redacción no cita el nombre de esa tercera persona porque la afirmación carece de respaldo documental y no ha sido contrastada por ninguna fuente independiente.
El bailarín explicó que, si hubiera querido amenazar, habría dicho precisamente eso, con lo que trata de defenderse de quienes interpretaron sus declaraciones anteriores como una advertencia. Según su versión, su intención no era amenazar, sino llamar la atención sobre hechos que considera merecedores de investigación.
No es la primera vez
No es la primera ocasión en la que Amargo salpica al entorno familiar del presidente. LaBandera ya recogió sus anteriores declaraciones sobre el entorno de Begoña Gómez, y también la detención del bailarín y su pareja tras defenderse, según su versión, de un atracador magrebí que entró en su casa. Aquella cadena de hechos es el contexto en el que se enmarca la imputación actual.
El poder, la carrera y el reproche
En la misma conversación, el artista reflexionó sobre la influencia del poder en quienes llegan a puestos de responsabilidad, y afirmó que, aunque las ideas de algunos políticos pudieran estar cerca de las suyas, el poder corrompe. También reivindicó su trayectoria: lleva, según dice, 25 años dando trabajo a otras personas y trabajando por el arte en España, y reclamó que le dejen trabajar tras las dificultades que atribuye a las polémicas que le rodean.
Lo que hay que tener en cuenta
Conviene recordar que imputado no significa culpable y que Amargo tiene derecho a la presunción de inocencia en el procedimiento por atentado contra la autoridad. Del mismo modo, sus insinuaciones sobre subvenciones, empresas y socios son, por ahora, afirmaciones de parte sin acreditar. El propio medio que las recoge subraya que las conexiones y posibles irregularidades que insinúa el artista no han quedado acreditadas con la información aportada en la entrevista.
Lo que falta por saber
Falta saber qué subvención menciona exactamente, qué empresa de telefonía y qué contratación de personas sordas tiene en mente, quién es la persona que sitúa como socia de Begoña Gómez y si piensa trasladar esa información a un juzgado. También queda por aclarar si el bailarín está dispuesto a sostener estas acusaciones ante la Justicia, que es donde cualquier indicio real debería terminar. Mientras tanto, la frase de que todo tiene un precio o un silencio queda flotando en el debate político sin una sola prueba pública detrás, y serán los tribunales, o la prensa con documentos en la mano, quienes digan si hay algo más que una declaración de alguien que se siente acorralado.





















