Los dos trenes que protagonizaron el trágico accidente ferroviario de Urda el pasado 28 de octubre ya habían coincidido en otra incidencia relacionada con la señalización ferroviaria apenas mes y medio antes. El AVE 02080, que cubría el trayecto entre Madrid y Andalucía, y el Iryo 6076, que realizaba el mismo recorrido, se vieron afectados el 15 de septiembre por una interrupción del tráfico de alta velocidad en un tramo de la provincia de Toledo.
La avería obligó a ADIF a paralizar parte de la circulación ferroviaria y provocó retrasos en diferentes servicios que conectaban Madrid con Andalucía, la Comunidad Valenciana y la Región de Murcia. Según los registros del gestor ferroviario, la incidencia comenzó alrededor de las 8:30 horas, prácticamente a la misma hora en la que se produjo el problema registrado en Urda el día del accidente.
El suceso de septiembre presenta varias coincidencias con el siniestro posterior: los mismos trenes, una franja horaria muy similar y una zona próxima a la del accidente mortal. Según los testimonios de pasajeros y las fuentes del sector ferroviario consultadas por THE OBJECTIVE, ambos convoyes circulaban habitualmente uno detrás del otro debido a la proximidad de sus horarios de salida.
Renfe atribuyó el retraso del AVE al tren de Iryo
El 15 de septiembre, el AVE 02080 salió de la estación de Madrid-Puerta de Atocha a las 8:00 horas con destino a Sevilla-Santa Justa. Su llegada estaba prevista poco más de dos horas y media después. Sin embargo, alrededor de las 8:30 horas, la circulación quedó interrumpida como consecuencia de una incidencia en la infraestructura ferroviaria.
El tren de Iryo 6076 también había iniciado su recorrido desde Madrid a las 7:54 horas, apenas seis minutos antes que el AVE. Aunque no ha sido posible determinar la ubicación exacta de ambos convoyes cuando se produjo la avería, las fuentes ferroviarias consultadas señalan que ambos servicios solían mantener ese orden de circulación.
Mientras los pasajeros del AVE permanecían detenidos, Renfe envió una comunicación electrónica para informarles de los retrasos. El mensaje, que llevaba por asunto «última hora sobre tu viaje», atribuía directamente la demora a un tren de Iryo que circulaba por delante.
En concreto, la compañía comunicó que el AVE 02080 acumulaba aproximadamente 39 minutos de retraso «debido a una incidencia de un tren precedente (IRYO)». También facilitó nuevas previsiones de llegada a Córdoba y Sevilla, aunque advirtió de que los horarios podían sufrir modificaciones durante el trayecto.
Esta explicación contrastaba con la información que ADIF difundió posteriormente sobre el origen de la incidencia, ya que el gestor de la infraestructura ferroviaria señaló que el problema estaba relacionado con el sistema de señalización.
ADIF confirmó una avería en la señalización ferroviaria
A las 9:10 horas del 15 de septiembre, ADIF informó a través de sus canales oficiales de una incidencia que afectaba a la señalización entre Madrid-Puerta de Atocha y Los Gavilanes.
El organismo advirtió de que el fallo podía ocasionar retrasos en los trenes de alta velocidad que conectaban Madrid con Andalucía, la Comunidad Valenciana y la Región de Murcia. En ese momento, las demoras en los servicios ferroviarios hacia el sur ya rondaban la hora.
La incidencia no quedó oficialmente resuelta hasta después de las 6:00 horas del día siguiente, 16 de septiembre. Casi 24 horas después de comunicar el problema, ADIF anunció que la circulación había recuperado la normalidad en las líneas afectadas.
No obstante, el gestor ferroviario no ofreció detalles concretos sobre la naturaleza de la avería. Su comunicación se limitó a identificar el sistema de señalización como el origen del problema, sin precisar si estaba relacionado con alguno de los fallos registrados en el sistema LZB de la línea de alta velocidad Madrid-Andalucía.
El sistema LZB, bajo el foco tras el accidente de Urda
La incidencia de septiembre vuelve a situar el funcionamiento de los sistemas de señalización ferroviaria en el centro de la atención tras el accidente de Urda.
Como había informado anteriormente THE OBJECTIVE, las averías en el sistema LZB pueden generar dificultades para que los trenes de Iryo reanuden la circulación con normalidad. Según la información publicada por el medio, en esta zona de la línea Madrid-Andalucía se habían registrado numerosas interrupciones relacionadas con este sistema.
Además, el medio había desvelado que ADIF reconoció por escrito en 2022 que el sistema utilizado presentaba limitaciones para los trenes de Iryo, al considerarlo obsoleto para este tipo de convoyes.
Pese a las similitudes entre ambos episodios, todavía no se ha confirmado que la avería del 15 de septiembre y la incidencia relacionada con el accidente mortal de Urda tuvieran exactamente el mismo origen técnico.
La coincidencia temporal y operativa entre los dos sucesos vuelve a poner sobre la mesa la importancia de esclarecer el funcionamiento de la señalización en este tramo ferroviario y determinar qué papel pudo desempeñar en los acontecimientos posteriores.





















