Cerca de la mitad de los inmigrantes nacidos en África que residen en España y se encuentran en edad laboral no tiene trabajo. Así lo recoge un informe elaborado por el demógrafo Alejandro Macarrón Larumbe a partir de los microdatos de la Encuesta de Población Activa (EPA) correspondientes al tercer trimestre de 2026. El estudio cifra en un 48% la proporción de personas de entre 20 y 64 años nacidas en el continente africano que no están ocupadas.
Los resultados reflejan diferencias significativas entre comunidades autónomas. El País Vasco encabeza la clasificación, con un 55% de población africana en edad laboral sin empleo. Le siguen Andalucía y Melilla, ambas con un 54%, la Comunidad Valenciana, con un 52%, y Asturias, donde el porcentaje alcanza el 51%.
En el extremo opuesto se encuentran Castilla y León, con un 35%, y Aragón, con un 36%. Estas cifras muestran que la situación laboral de la población nacida en África presenta importantes diferencias dependiendo del territorio de residencia.
Marruecos concentra alrededor del 70% de la población africana residente en España
Uno de los aspectos más destacados del análisis es el elevado peso de la población de origen marroquí dentro del conjunto de inmigrantes africanos que viven en España.
De acuerdo con el Censo Anual de Población del Instituto Nacional de Estadística (INE), entre el 70% y el 72% de los residentes nacidos en África proceden de Marruecos. En concreto, a 1 de enero de 2025 España contabilizaba 1.647.610 habitantes nacidos en el continente africano, de los cuales más de 1,1 millones habían nacido en territorio marroquí.
Esta distribución demográfica hace que la población marroquí tenga una influencia considerable en los resultados globales del estudio. Su mayor presencia numérica y su trayectoria migratoria en España explican que concentre una parte importante de las cifras analizadas.
Diferencias entre inmigración y participación en el mercado laboral
El informe pone sobre la mesa el debate acerca de la relación entre inmigración y empleo. Una de las razones que habitualmente se utilizan para justificar la llegada de trabajadores extranjeros es la necesidad de cubrir puestos de trabajo y responder a las demandas de determinados sectores económicos.
Sin embargo, los datos analizados por Macarrón reflejan que una proporción importante de la población africana en edad laboral no está ocupada. Esta realidad incluye tanto a personas desempleadas como a otras que permanecen fuera del mercado de trabajo, dos situaciones que deben diferenciarse desde el punto de vista estadístico.
El estudio también plantea las posibles consecuencias económicas de estos indicadores para las cuentas públicas y el Estado de Bienestar, especialmente en relación con la utilización de prestaciones y servicios públicos. No obstante, la situación laboral por sí sola no permite determinar el gasto público atribuible a este colectivo.
Un análisis centrado en los inmigrantes africanos de entre 20 y 64 años
Para interpretar correctamente los resultados, es importante tener en cuenta el alcance del estudio. El análisis utiliza exclusivamente los microdatos de la EPA del tercer trimestre de 2026 y se centra en las personas nacidas en África que viven en España y tienen entre 20 y 64 años.
Por tanto, las cifras no incluyen a la denominada segunda generación de inmigrantes, es decir, a los hijos de padres africanos que han nacido en España. Este grupo poblacional está adquiriendo un peso creciente, según reflejan otras estadísticas del Instituto Nacional de Estadística.
En definitiva, el informe ofrece una radiografía de la situación laboral de la población africana inmigrante en España y pone de manifiesto las diferencias territoriales existentes, así como el importante peso demográfico de la comunidad marroquí. Sus resultados también reabren el debate sobre la integración laboral de la población extranjera y su participación en el mercado de trabajo español.





















