Más de seis semanas después de la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta durante los días 30 y 31 de julio, los agentes de la Policía Nacional desplegados en la ciudad aseguran que continúan trabajando sin un protocolo de actuación definido. Según fuentes policiales, todavía no existen instrucciones suficientemente claras para hacer frente a los asentamientos, los incidentes y las distintas situaciones generadas por la presencia de miles de inmigrantes.
Los policías denuncian falta de instrucciones
Agentes destinados sobre el terreno aseguran que siguen sin recibir unas directrices concretas que establezcan cómo deben actuar en determinados escenarios. Su día a día, según explican, consiste en desplazarse de un punto a otro de Ceuta en función de los incidentes que van apareciendo.
La situación ha generado entre parte de la plantilla la sensación de estar actuando de manera reactiva y sin una estrategia definida. Fuentes policiales citadas por El Español describen el trabajo diario como una sucesión de intervenciones destinadas a resolver los problemas a medida que surgen.
Esta realidad contrasta con el mensaje trasladado durante las últimas semanas por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien ha defendido en distintas ocasiones que la situación en Ceuta debe recuperar progresivamente la normalidad.
Jornadas de hasta 15 horas y una elevada carga de trabajo
Los agentes desplegados en la ciudad están interviniendo en peleas, vigilando asentamientos, controlando los repartos de alimentos y trasladándose continuamente entre diferentes zonas de Ceuta.
Según las denuncias recogidas, algunos policías están llegando a realizar jornadas de hasta 15 horas, con periodos de descanso reducidos y una carga de trabajo que consideran difícil de asumir.
El principal problema, apuntan varios agentes, no estaría únicamente relacionado con el número de efectivos disponibles. También reclaman instrucciones precisas que determinen qué actuaciones pueden llevar a cabo en cada situación.
La misma problemática habría llegado a afectar a la Policía Local. Según la información publicada, algunos de sus integrantes también afrontan turnos de 14 y 15 horas y denuncian la ausencia de unas directrices de actuación suficientemente estructuradas.
JUPOL reclama órdenes claras para afrontar la situación
Las quejas de los agentes no son nuevas. A comienzos de septiembre, el sindicato JUPOL ya reclamó que las unidades desplazadas a Ceuta dispusieran de órdenes concretas y de suficientes efectivos para desarrollar su trabajo.
La organización sindical defendió entonces que, con instrucciones claras y los medios necesarios, las unidades especializadas en orden público podrían controlar buena parte de los problemas existentes en la ciudad en un periodo de entre 24 y 48 horas.
Uno de los principales puntos de preocupación son los asentamientos que se han ido formando en diferentes zonas de Ceuta.
Los asentamientos, uno de los principales problemas
Los policías explican que los campamentos aparecen en distintos puntos de la ciudad y que, en determinadas circunstancias, se producen infracciones ante las que consideran que tienen un margen de actuación limitado.
En muchos casos, su labor termina centrándose en vigilar las zonas conflictivas, contener determinadas situaciones e intervenir cuando se producen enfrentamientos o altercados.
Los propios agentes aseguran contar con material suficiente para intervenir, pero consideran que las instrucciones recibidas limitan su capacidad operativa. Por ello, sostienen que el problema no se reduce exclusivamente a la falta de policías, sino también a la ausencia de un protocolo que determine con precisión cómo actuar.
Interior refuerza el dispositivo policial en Ceuta
La falta de unas directrices claras se produce pese al importante refuerzo anunciado por el Ministerio del Interior.
El pasado 8 de septiembre, Grande-Marlaska aseguró que el Gobierno había incorporado más de 550 efectivos de la Policía Nacional y la Guardia Civil desde el inicio de la crisis.
Además, Interior trasladó a Ceuta a 78 policías especializados principalmente en Extranjería y a once funcionarios de la Oficina de Asilo y Refugio. El objetivo de este refuerzo es acelerar los procesos de identificación y la tramitación de las personas que todavía permanecen en la ciudad.
El Ministerio también ha reforzado los procedimientos de triaje, identificación y reseña de los inmigrantes. Estas actuaciones incluyen reconocimientos médicos, identificación biométrica, evaluación de posibles situaciones de vulnerabilidad y, cuando corresponde, la tramitación de solicitudes de protección internacional o de procedimientos de devolución y expulsión.
Los sindicatos alertan del desgaste de los agentes
A pesar del refuerzo de medios y personal, las organizaciones sindicales continúan alertando sobre el estado de las plantillas.
La Unión Federal de Policía (UFP) calificó recientemente la situación de “límite” y denunció que los agentes destinados en las oficinas de Asilo están afrontando jornadas especialmente exigentes.
El sindicato sostiene que el volumen de trabajo generado tras la entrada masiva de inmigrantes ha llevado al límite la capacidad operativa de determinados servicios policiales.
JUPOL también ha denunciado problemas relacionados con las condiciones laborales, entre ellos dificultades con los alojamientos, falta de instalaciones sanitarias adecuadas y jornadas excesivamente prolongadas.























