La muerte de Jesús de Miguel ha desatado una ola de indignación tras la durísima entrada del guardameta africano del Andorra, Owono, durante el encuentro disputado el lunes 2 de noviembre en el Heliodoro Rodríguez López. La acción, que terminó con el delantero del Tenerife inconsciente sobre el terreno de juego, ha provocado una avalancha de críticas y reclamaciones de sanciones ejemplares contra el portero.
En redes sociales, numerosos usuarios consideran que una entrada de semejante violencia no puede quedar reducida a una sanción deportiva ordinaria. Entre las exigencias que se repiten figura la expulsión de Owono de las competiciones españolas y que no pueda volver a disputar partidos oficiales en España. Se trata, por ahora, de demandas expresadas por ciudadanos y aficionados, no de una sanción acordada por los organismos competentes.
El encuentro, correspondiente a la jornada 12 de Segunda División, había llegado a un desenlace dramático. El Tenerife desperdició una ventaja de dos goles y el Andorra logró igualar el marcador con tantos en los minutos 80 y 87. Ya en el tiempo añadido, De Miguel arrancó desde el centro del campo para iniciar un contraataque.
Owono abandonó su área para interceptar el balón y saltó con la rodilla por delante, impactando contra el pecho del delantero de forma "salvaje, brutal y criminal". Jesús de Miguel cayó inconsciente. La acción ha quedado marcada por su desenlace fatal y por las dudas sobre la temeridad del choque.
La Fiscalía pide esperar a la justicia deportiva
El fiscal jefe, Sánchez-Jáuregui, ha explicado en declaraciones a EFE que la doctrina del Tribunal Supremo establece que las lesiones producidas en el ámbito deportivo no suelen ser punibles, salvo que exista una agresión ajena al desarrollo normal del juego.
El representante de la Fiscalía ha señalado que primero debe conocerse el acta arbitral y el pronunciamiento del Comité de Disciplina Deportiva. Será ese organismo el que valore si hubo juego peligroso o muy peligroso y si la actuación del portero fue intencionada o no.
Si la familia de De Miguel no estuviera de acuerdo con las conclusiones deportivas, podría presentar una denuncia por una presunta agresión con resultado de muerte. Sánchez-Jáuregui ha advertido, no obstante, de que una eventual calificación penal difícilmente iría más allá de un homicidio por imprudencia menos grave, al tratarse de un resultado no doloso.
El fiscal ha recordado que el fútbol es un deporte de contacto, pero no de contacto «brutal». La justicia deportiva deberá aclarar si Owono actuó de forma temeraria, si debió extremar las precauciones o si se desentendió del balón para ir al choque.
Mientras tanto, la indignación de los aficionados crece ante una acción cuyo desenlace ha sido irreparable. La exigencia de responsabilidades es cada vez más intensa: la muerte de Jesús de Miguel reclama una investigación rigurosa y que se esclarezca si aquella entrada cruzó los límites de lo admisible en un terreno de juego.























