Efectivos militares han desalojado un campamento de toperas —refugios excavados bajo tierra— en los que se escondían varios inmigrantes en situación irregular en Ceuta, en una operación desarrollada el pasado sábado en la zona boscosa del antiguo Campo de Tiro de Pichón. El escondite había sido mostrado semanas antes en televisión por el periodista Iker Jiménez en su programa Horizonte.
Refugios excavados en una antigua instalación militar
Las toperas se encontraban en la zona boscosa del que fuera Campo de Tiro de Pichón, una histórica instalación militar y deportiva de la ciudad autónoma. Efectivos de la Brigada de Zapadores del Ejército de Tierra fueron los encargados de rastrear la zona el pasado sábado para localizar a los inmigrantes escondidos, proceder a su identificación y despejar el terreno.
Persecución y apedreamiento a los militares
Al ser descubiertos, varios de los inmigrantes escondidos huyeron monte abajo en dirección a la carretera, siendo perseguidos por los propios militares, que llegaron a ser apedreados durante la persecución. Un equipo del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) de la Guardia Civil interceptó a parte del grupo a la altura de la carretera, mientras que, según las informaciones disponibles, algunos de los fugados habrían logrado cruzar de vuelta a Marruecos.
El escondite que ya había hecho público Iker Jiménez
La ubicación de estas toperas no era del todo desconocida: el periodista Iker Jiménez había grabado, apenas la semana anterior, varias secuencias para su programa Horizonte en ese mismo lugar, entrevistando incluso a algunos de los inmigrantes que se escondían allí. La emisión del programa expuso públicamente un escondite que, hasta entonces, había pasado inadvertido para buena parte de la opinión pública.
Un episodio más de la crisis abierta el 30 de julio
Este operativo se enmarca en la ola de entradas masivas que Ceuta viene sufriendo desde el pasado 30 de julio, y confirma que, más de un mes después, el Ejército y la Guardia Civil continúan localizando grupos de inmigrantes escondidos en distintos puntos del territorio ceutí, en una tarea de control fronterizo que se antoja interminable.
La existencia de este tipo de escondites, sumada a episodios como el reconocimiento de la propia Guardia Civil de que no anticipó la magnitud real de la entrada masiva, confirma que la respuesta institucional a la crisis sigue produciéndose, semanas después, de forma reactiva y no planificada.
Una frontera que sigue sin estar bajo control total
Que todavía en septiembre el Ejército tenga que desplegar a la Brigada de Zapadores para desalojar refugios improvisados en pleno territorio ceutí, mientras parte de los ocupantes logran huir de vuelta a Marruecos sin ser identificados, resume el estado en el que se encuentra todavía el control fronterizo en Ceuta. La combinación de militares apedreados, fugitivos que cruzan la frontera y escondites que solo salen a la luz gracias al trabajo de un programa de televisión deja en evidencia que la gestión de esta crisis sigue, más de un mes después, muy lejos de estar cerrada.






















