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Gertrudis, la secretaria fiel de Zapatero: de «socialista hasta la médula» a pieza clave de una presunta red corrupta

La mujer de confianza de ZP: señalada como «pieza operativa esencial» en la investigación por organización criminal, tráfico de influencias y blanqueo

La figura de Gertrudis Alcázar, conocida como ‘la Gertru’ en los círculos socialistas, ha pasado de ser una de las secretarias más influyentes de la democracia española a convertirse en protagonista de uno de los escándalos judiciales más sonados del año.

Según el auto del juez José Luis Calama de la Audiencia Nacional, esta mujer de perfil discreto y lealtad absoluta al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero es considerada una «pieza operativa esencial» de una presunta trama vinculada al rescate de la aerolínea Plus Ultra. La investigación apunta a delitos graves como pertenencia a organización criminal, tráfico de influencias, apropiación indebida, falsedad documental y blanqueo de capitales.

Una vida al servicio del PSOE y de Zapatero

Nacida en Daimiel (Ciudad Real) y criada en Madrid, Gertrudis Alcázar militó en el PSOE de Ciudad Lineal. Su carrera política despegó como secretaria de Joaquín Almunia y alcanzó su punto álgido al incorporarse al equipo de Rodríguez Zapatero hace casi tres décadas.

Quienes la conocen la describen como una persona «socialista hasta la médula», inteligente, de carácter firme y origen humilde. Su principal función siempre fue la protección de su jefe: decidía quién accedía al despacho presidencial y actuaba como un «parapeto» ante presiones internas y externas. Un dirigente socialista consultado por El Mundo afirma que tenía «la potestad para decidir si podías pasar al despacho del jefe» y que cumplía su función «sin un solo titubeo».

«Le protegía de todo», resume otro ex alto cargo. Esta devoción le valió comparaciones con Pilar Navarro («Piluca»), la legendaria secretaria de Felipe González, llegando a decirse que Gertrudis superaba a su predecesora en visión política.

Durante los gobiernos de Zapatero, Alcázar se integró en el grupo de mujeres que impulsaron el avance feminista en el partido. Aparece en el libro Las Zapatistas como una de las que «asaltaron el poder» superando resistencias machistas. Sin embargo, nunca aspiró a cargos visibles: su poder radicaba en la sombra.

Posicionamientos políticos controvertidos

Gertrudis no solo fue secretaria, sino también una militante activa. En 2017 fue avalista de Susana Díaz en las primarias contra Pedro Sánchez, firmando un manifiesto que defendía un PSOE «consciente de dónde viene», «sin asamblearismo ni populismos» y comprometido con la igualdad de las mujeres.

En sus redes sociales destacaba por su defensa cerrada de Zapatero, a quien llamaba «un socialista de oro«, y por atacar duramente al PP por corrupción. Sin embargo, en los últimos años sus publicaciones sobre feminismo disminuyeron notablemente, coincidiendo con la reconciliación entre Zapatero y Sánchez.

El salto a la trama empresarial

Todo cambió con la investigación sobre Plus Ultra. El juez Calama sitúa a Gertrudis como encargada de la «elaboración y cobertura formal de documentación» de una estructura internacional que operaba en sectores como petcoke, oro, acciones y divisas, manteniendo contactos con Venezuela, China y Emiratos Árabes.

Los agentes de la UDEF registraron el inmueble de 181 metros frente a la sede del PSOE en Ferraz 35, utilizado por Zapatero como centro de operaciones. A Gertrudis le practicaron un registro corporal externo y le incautaron el teléfono. El magistrado detalla correos suyos en los que se habla de constituir sociedades en Dubái, «consensuar conceptos de facturas» y dividir cantidades, algo que el juez califica como operativo «desvinculado de la realidad económica».

El rescate de Plus Ultra en 2021 por el Gobierno Sánchez habría sido impulsado por Zapatero, quien presuntamente cobró comisiones junto a sus hijas. Gertrudis aparece como pieza fundamental en esa operativa.

El alto precio de la lealtad

La historia de Gertrudis se suma a la de otras secretarias de altos cargos que terminaron en los tribunales por su fidelidad extrema: Teresa Arellano (de Rodrigo Rato) o Mitsouko Henríquez (de Eduardo Zaplana). Todas compartían perfil: mujeres inteligentes, solteras y entregadas completamente a su jefe.

Su hermana Antonia Alcázar, alcaldesa socialista de Velilla de San Antonio, también enfrenta problemas judiciales por un caso de prevaricación.

Gertrudis Alcázar representa hoy el reverso de una vida dedicada al servicio público y a un ideal socialista. De defensora acérrima del feminismo y la honestidad a presunta implicada en una trama internacional de influencias.

Mientras espera el desarrollo de la investigación, su caso plantea preguntas incómodas sobre hasta dónde llega la lealtad personal y cuándo se cruza la línea entre la asistencia administrativa y la participación activa en presuntas actividades ilícitas.

En palabras de una abogada de una secretaria en situación similar: «Ahora resulta que la de secretaria es una profesión de riesgo«. Y Gertru, la mujer que protegió «sin titubeos» a su Zapatero de oro, lo está descubriendo de la forma más dura posible.

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