El manual Black Block, utilizado durante las protestas violentas del independentismo catalán, vuelve a circular entre sectores radicales de la izquierda abertzale en las Vascongadas. Según una información publicada este domingo, 8 de noviembre, por Vozpópuli, fuentes policiales han detectado su distribución entre organizaciones como Jardun Koordinadora y Gazte Koordinadora Sozialista (GKS). La alerta llega después de los graves altercados registrados en Bilbao el pasado 26 de octubre, que terminaron con 19 detenidos, vehículos incendiados y numerosos destrozos.
El manual Black Block vuelve a poner en alerta a las fuerzas de seguridad
La posibilidad de que determinados grupos radicales recuperen métodos de la antigua kale borroka vuelve a preocupar a las fuerzas de seguridad. El documento que ahora circula por determinados sectores de la izquierda abertzale recoge tácticas para afrontar intervenciones policiales, organizar acciones violentas y dificultar la identificación de sus participantes.
Según la información de Vozpópuli, que cita fuentes policiales y asegura haber accedido al documento, los investigadores han constatado la circulación de este material entre colectivos disidentes de la izquierda abertzale tradicional.
El manual consta de 72 páginas distribuidas en 15 capítulos. Las fuerzas de seguridad sitúan sus primeros antecedentes, al menos, en 2012. Su contenido no responde a una organización política concreta, aunque distintos movimientos radicales han recurrido a este tipo de materiales para preparar enfrentamientos durante manifestaciones.
La difusión del documento coincide con una etapa de creciente preocupación policial por los incidentes protagonizados por grupos juveniles radicales en distintas localidades vascas.
Jardun y GKS aparecen en el foco de las investigaciones policiales
Entre las organizaciones mencionadas en las informaciones policiales figuran Jardun Koordinadora y Gazte Koordinadora Sozialista (GKS), dos colectivos críticos con diferentes aspectos de la trayectoria de la izquierda abertzale tradicional.
Jardun ha adquirido especial protagonismo tras la reciente actuación judicial contra dos de sus integrantes. El pasado 21 de octubre, el juez de la Audiencia Nacional Antonio Piña ordenó el ingreso en prisión provisional, sin fianza, de Aratz Bilbao Gómez y Malen Grunig Ibáñez, investigados por presuntos delitos de terrorismo.
Durante las pesquisas, los agentes localizaron documentación relativa a antiguos zulos de ETA, listados de miembros de la Guardia Civil y dispositivos electrónicos encriptados. Estos hallazgos forman parte de la investigación judicial abierta contra los dos detenidos, que mantienen su derecho a la presunción de inocencia.
La situación de GKS es distinta. Aunque su nombre aparece en las informaciones sobre los colectivos bajo vigilancia, EHKS, organización de la que forma parte GKS, negó su responsabilidad en los disturbios de Bilbao mediante un comunicado difundido el 27 de octubre.
El manual Black Block recoge métodos para enfrentarse a la Policía
Uno de los aspectos que más preocupa a los investigadores es el contenido del documento. Sus páginas incluyen referencias a la estructura y el equipamiento de las unidades antidisturbios de la Policía Nacional y la Guardia Civil.
Entre los cuerpos mencionados aparecen las Unidades de Intervención Policial (UIP) y los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS), encargados de intervenir en situaciones de especial conflictividad.
El texto también aborda métodos destinados a obstaculizar las actuaciones policiales y contiene referencias a agresiones contra agentes, así como recomendaciones para afrontar una eventual detención.
El concepto conocido como Black Bloc, que el documento denomina Black Block, se asocia con grupos de manifestantes que utilizan ropa oscura y prendas para ocultar su identidad. Esta apariencia uniforme dificulta distinguir a los participantes en medio de concentraciones numerosas.
Durante las movilizaciones del independentismo catalán, especialmente en los disturbios relacionados con las detenciones de dirigentes separatistas en 2018 y con la sentencia del 'procés' en octubre de 2019, distintos grupos radicales recurrieron a formas similares de organización.
Los disturbios de Bilbao reabren la preocupación por la kale borroka
La circulación del documento adquiere especial relevancia después de los acontecimientos registrados en Bilbao el lunes 26 de octubre, durante las protestas convocadas contra la presencia del comunicador Vito Quiles.
Aunque Vito Quiles canceló finalmente su intervención ante el riesgo de incidentes, grupos de radicales protagonizaron violentos enfrentamientos con la Ertzaintza. Los altercados incluyeron incendios de vehículos y contenedores, ataques contra agentes y daños en establecimientos comerciales. La Policía vasca comunicó inicialmente la detención de 19 personas y la investigación de otras tres.
El consejero vasco de Seguridad, Bingen Zupiria, señaló públicamente la posible intervención de grupos organizados y llamó la atención sobre la juventud de buena parte de los implicados, que no habían vivido directamente los años de mayor actividad de ETA y de la violencia callejera vinculada a su entorno.
Las autoridades tratan de determinar si los episodios recientes responden a iniciativas aisladas o si existe una coordinación entre distintos núcleos radicales. La detección del manual supone un nuevo elemento para las pesquisas, aunque su circulación, por sí sola, no demuestra que exista un plan organizado para reactivar la kale borroka.






















