La política alemana ha entrado en una nueva fase. La victoria de Alternativa para Alemania (AfD) en Sajonia-Anhalt ha demostrado que el llamado cordón sanitario —la estrategia de aislamiento impulsada por la CDU y el resto de partidos tradicionales— ha fracasado. La razón, según los analistas, es tan simple como contundente: la inmigración descontrolada y el deterioro económico han creado un caldo de cultivo que los partidos tradicionales no han sabido abordar, dejando a AfD como la única fuerza que verbaliza las preocupaciones de millones de ciudadanos.
Un cordón sanitario que fortaleció a AfD
Desde 2018, la CDU prohibió cualquier cooperación con AfD mediante la Unvereinbarkeitsbeschluss, una resolución que buscaba aislar a la formación tachada de extremista. Pero el efecto fue el contrario. El politólogo Marcel Lewandowsky explica que el aislamiento permitió a AfD profesionalizarse, captar financiación, reclutar expertos y prepararse para gobernar. Mientras tanto, los partidos tradicionales evitaban hablar del tema que más preocupaba a la población: la inmigración masiva y la sensación de pérdida de control en las fronteras.
La inmigración como detonante
AfD ha logrado conectar con un electorado que se siente ignorado. Lewandowsky lo resume así: “Los votantes de AfD creen pertenecer a una mayoría silenciosa que los políticos ignoran, especialmente en inmigración, democracia y sociedad.”
La copresidenta de AfD, Alice Weidel, lo expresó sin rodeos tras la victoria: “Nuestro éxito se debe a la inmigración descontrolada, la pérdida de soberanía en las fronteras y la deuda pública disparada.”
El precedente de Turingia y el miedo a gobernar
El cordón sanitario vivió su momento más crítico en 2020, cuando el liberal Thomas Kemmerich fue elegido presidente regional de Turingia gracias a los votos de AfD y la CDU. Merkel intervino desde Sudáfrica para revertir la elección, calificándola de “imperdonable”. Pero el daño estaba hecho: AfD demostró que podía condicionar gobiernos y que el cordón sanitario era frágil.
AfD, más fuerte que nunca
En las regionales de 2024 en Turingia, AfD obtuvo un 32,8%, convirtiéndose en la fuerza más votada. Y ahora, con la victoria en Sajonia-Anhalt, el líder radical Björn Höcke proclama: “El cordón sanitario nos ha hecho grandes. Pronto celebraremos la llegada del primer jefe de Gobierno de AfD a la Cancillería.”
¿Prohibir AfD? Un debate desesperado
Tras los resultados, han surgido campañas para prohibir AfD, pero la Ley Fundamental alemana solo permite ilegalizar partidos que busquen destruir el orden democrático y tengan posibilidades reales de lograrlo. Los expertos advierten que un intento fallido fortalecería aún más a AfD, como ocurrió con el NPD.
Una nueva normalidad política
Investigadores como Yascha Mounk y Jan Philipp Thomeczek coinciden: Mientras los partidos tradicionales eviten hablar de inmigración, seguridad y economía, AfD seguirá creciendo. El cordón sanitario ya no contiene nada. Alemania enfrenta una nueva realidad política.





















