La creciente fuerza electoral de Alternativa para Alemania (AfD) ha intensificado la tensión entre la formación de Alice Weidel y los principales partidos del sistema político alemán. Después de cosechar una contundente victoria en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, el partido vuelve a situarse en el centro de la polémica por las propuestas para estudiar su posible prohibición.
Weidel ha respondido con ironía a sus adversarios, a quienes acusa de intentar apartar a su formación de la vida política en lugar de afrontar el respaldo que está obteniendo en las urnas. «Parece que esto va de la mano de unos resultados electorales desastrosos. Entonces hay que apresurarse a querer prohibir al partido más fuerte. Les deseo que se diviertan mucho intentándolo», declaró la copresidenta de AfD a la cadena alemana Welt.
La controversia refleja las dificultades de los partidos tradicionales para frenar el avance de una formación que ha convertido la inmigración, la soberanía nacional y la crítica a las políticas gubernamentales en algunos de los ejes centrales de su discurso.
La propuesta de ilegalizar AfD divide a la CDU y al SPD
La posibilidad de iniciar un procedimiento para prohibir Alternativa para Alemania ha ganado protagonismo después de que Hendrik Wüst, ministro-presidente de Renania del Norte-Westfalia y destacado dirigente de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), planteara la creación de una comisión conjunta entre el Gobierno federal y los estados federados.
El objetivo sería analizar los fundamentos jurídicos de una eventual ilegalización y determinar si existen pruebas suficientes para acudir al Tribunal Constitucional Federal.
La propuesta ha recibido el respaldo de representantes socialdemócratas, entre ellos Andreas Bovenschulte, alcalde-presidente de Bremen. El dirigente del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) defendió la creación de un grupo de trabajo formado por especialistas en derecho constitucional y representantes de los servicios de inteligencia interior.
El debate, sin embargo, está lejos de generar consenso entre las fuerzas políticas alemanas. Aunque algunos dirigentes consideran necesario estudiar la prohibición, otros advierten de las dificultades legales de la iniciativa y de sus posibles consecuencias políticas.
La principal contradicción reside en que la propuesta pretende responder al crecimiento electoral de AfD mediante una vía institucional extraordinaria, mientras sus críticos sostienen que los partidos tradicionales deberían recuperar la confianza de los ciudadanos a través de sus programas y de su gestión.
AfD logra el 43,8% de los votos en Sajonia-Anhalt
El resultado obtenido por Alternativa para Alemania en Sajonia-Anhalt constituye uno de los principales argumentos de sus dirigentes frente a las iniciativas para apartar a la formación de la competición política.
En las elecciones regionales del 6 de septiembre, AfD consiguió el 43,8 % de los sufragios, más del doble de su resultado de 2021. La victoria la convirtió en la fuerza más votada del estado federado, situado en el este de Alemania.
Pese a este respaldo, el partido no alcanzó la mayoría absoluta y el resto de las formaciones mantienen su rechazo a facilitarle el acceso al Gobierno regional.
El resultado ha reforzado dos posiciones enfrentadas. Por un lado, quienes consideran que el avance de AfD exige explorar mecanismos constitucionales para impedir su acceso al poder. Por otro, quienes advierten de que una prohibición podría agravar la desconfianza de una parte del electorado hacia las instituciones.
El crecimiento de la formación también se refleja en los sondeos nacionales citados en el debate político alemán, que sitúan a AfD cerca del 30 % de intención de voto en algunas estimaciones. Estas cifras evidencian el desgaste de los partidos tradicionales, especialmente en los territorios orientales del país.
Friedrich Merz mantiene sus reservas sobre la prohibición
El canciller alemán, Friedrich Merz, ha expresado dudas sobre la viabilidad de un procedimiento para ilegalizar AfD. En septiembre, el dirigente democristiano manifestó su escepticismo acerca de las posibilidades de éxito de esta iniciativa.
Su postura parte de dos consideraciones: las exigencias jurídicas que establece la Constitución alemana y la dificultad de resolver el descontento de los votantes mediante la desaparición legal de una formación política.
Merz defiende que los partidos tradicionales deben recuperar el apoyo perdido mediante una oferta política capaz de responder a las preocupaciones de los ciudadanos. Esta estrategia supone competir electoralmente con AfD en cuestiones como la inmigración, la seguridad y la confianza en las instituciones.
Una posición similar mantiene Markus Söder, presidente de la Unión Social Cristiana de Baviera (CSU), socio histórico de la CDU. Söder ha advertido de que un intento fallido de ilegalización podría reforzar la imagen de AfD como una formación perseguida por sus adversarios.
Alexander Hoffmann, presidente del grupo parlamentario de la CSU en el Bundestag, también ha defendido que el objetivo debe ser desplazar electoralmente a AfD mediante la acción de gobierno, en lugar de intentar eliminarla a través de una prohibición.
Las diferencias entre estos dirigentes ponen de manifiesto que el debate no enfrenta únicamente a AfD con sus adversarios, sino que también genera discrepancias dentro del propio espacio conservador alemán.
Qué dice la Constitución alemana sobre la ilegalización de partidos
La posible prohibición de Alternativa para Alemania debe analizarse a la luz del artículo 21 de la Ley Fundamental, la Constitución alemana, que contempla la ilegalización de partidos cuyos objetivos o actuaciones estén dirigidos contra el orden democrático establecido.
La decisión corresponde al Tribunal Constitucional Federal. El procedimiento puede ser promovido por las instituciones legitimadas constitucionalmente, entre ellas el Bundestag, el Bundesrat y el Gobierno federal.
No basta, sin embargo, con que un partido mantenga posiciones controvertidas o defienda propuestas contrarias a las de sus adversarios. La jurisprudencia constitucional exige acreditar los requisitos establecidos para demostrar que su actividad constituye una amenaza para el orden democrático y que existe una posibilidad real de alcanzar los objetivos perseguidos.
La situación de AfD se complica por las actuaciones de las autoridades de protección de la Constitución. Algunos organismos regionales han clasificado determinadas estructuras territoriales de la formación como organizaciones de extrema derecha, una calificación que el partido ha impugnado por vía judicial.
Estas evaluaciones pueden formar parte del debate sobre una eventual prohibición, pero no equivalen por sí mismas a una declaración judicial de ilegalidad.
Las acusaciones sobre los vínculos de AfD con Rusia
Georg Maier, ministro del Interior de Turingia y miembro del SPD, figura entre los defensores de estudiar una posible prohibición de la formación soberanista.
El dirigente socialdemócrata ha incorporado a la discusión las supuestas relaciones de determinados representantes de AfD con Rusia. En declaraciones al diario económico Handelsblatt el 6 de octubre, sostuvo que la proximidad de algunos dirigentes a Moscú podría resultar relevante para una eventual causa constitucional.
Maier considera que existen indicios suficientes para investigar la evolución ideológica del partido y determinar si sus actividades pueden entrar en conflicto con los principios constitucionales alemanes.
Estas afirmaciones forman parte de los argumentos políticos de quienes promueven el procedimiento y deben distinguirse de una eventual conclusión judicial. Cualquier iniciativa de ilegalización tendría que apoyarse en pruebas y superar los requisitos establecidos por el Tribunal Constitucional Federal.
El Parlamento regional de Turingia también ha abordado la cuestión mediante una audiencia pública celebrada a comienzos de octubre, en la que participaron nueve especialistas. Entre ellos se encontraba Hans-Georg Maaßen, antiguo presidente de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución y crítico con algunos de los argumentos empleados para impulsar la prohibición.
La discusión demuestra la complejidad de una iniciativa que podría enfrentarse a importantes obstáculos jurídicos y prolongarse durante años.
Berlín estudia impulsar medidas contra Alternativa para Alemania
El debate sobre AfD también ha llegado a las negociaciones para formar un Gobierno regional en Berlín.
El 17 de octubre, el SPD, Los Verdes y Die Linke presentaron un acuerdo preliminar que contempla promover desde el Bundesrat una iniciativa contra la formación de Alice Weidel y buscar apoyos entre otros gobiernos regionales.
El documento incluye, además, propuestas para ampliar determinados derechos electorales de los extranjeros sin nacionalidad alemana y desarrollar nuevas medidas de acogida y regularización de inmigrantes.
La combinación de estas iniciativas ha reavivado la discusión sobre la inmigración, la participación política y la respuesta institucional al crecimiento de los partidos soberanistas.
Para sus defensores, el procedimiento contra AfD permitiría examinar si la formación respeta los principios democráticos establecidos en la Constitución. Sus detractores, en cambio, advierten de que una respuesta centrada en la prohibición podría dejar sin resolver las preocupaciones sociales y políticas que explican parte de su respaldo electoral.
Marine Le Pen lidera las encuestas para las presidenciales francesas de 2027
El avance de Alternativa para Alemania se produce en un contexto europeo marcado por el crecimiento de las formaciones soberanistas y por el desgaste de los partidos tradicionales.
En Francia, Agrupación Nacional, liderada por Marine Le Pen, ha consolidado su posición como una de las principales fuerzas políticas de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
Una encuesta de Ifop-Fiducial realizada entre el 17 y el 19 de octubre sitúa a Le Pen entre el 34 % y el 38 % de los votos en la primera vuelta, dependiendo de los candidatos que concurran. Los resultados reflejan una mejora de entre uno y dos puntos en los escenarios comparables con la medición anterior.
El estudio también atribuye a la dirigente francesa la victoria en las hipótesis de segunda vuelta analizadas. Según esos escenarios, obtendría el 56 % frente al ex primer ministro Édouard Philippe, el 58 % frente a Gabriel Attal, el 59 % frente al expresidente socialista François Hollande y el 57 % frente a Raphaël Glucksmann.
La ventaja sería todavía mayor frente a Jean-Luc Mélenchon, líder de La Francia Insumisa, al que derrotaría con el 68 % de los votos según la encuesta.
Frédéric Dabi, director general de Opinión de Ifop, considera que Le Pen está capitalizando políticamente los recientes disturbios registrados en Francia y las demandas ciudadanas relacionadas con el orden público y la seguridad.
Mientras tanto, otras figuras políticas afrontan mayores dificultades para consolidar sus candidaturas. Édouard Philippe retrocede hasta el 15 % en uno de los escenarios examinados, mientras Bruno Retailleau, representante de la derecha republicana, obtiene entre el 5 % y el 7,5 %.
Estos datos apuntan a una transformación del panorama político francés, donde Agrupación Nacional ha ampliado su capacidad para competir por la presidencia y cuestionar el tradicional aislamiento electoral de la formación.
Pedro Sánchez defiende la regularización extraordinaria de inmigrantes en España
España constituye otro de los escenarios centrales del debate europeo sobre inmigración y soberanía nacional. El Gobierno de Pedro Sánchez ha defendido una política de regularización extraordinaria destinada a personas extranjeras que ya residían en el país.
Según el balance oficial publicado el 2 de julio por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, el proceso recibió 1.174.978 solicitudes entre abril y junio de 2026. De ellas, 609.737 se habían tramitado al cierre del balance.
El 79,6 % de las solicitudes correspondía a procedimientos de arraigo extraordinario, mientras que el 20,4 % estaba relacionado con solicitantes de protección internacional.
El Ejecutivo presentó la medida como una herramienta para favorecer la integración laboral y social de las personas que ya se encontraban en territorio español.
Sin embargo, la iniciativa ha suscitado un debate que trasciende las fronteras nacionales. El 16 de octubre, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, reclamó una coordinación más estrecha entre los Estados miembros cuando adopten decisiones relacionadas con la regularización de inmigrantes en situación irregular.
Von der Leyen recordó que estas medidas corresponden a las competencias nacionales, aunque también advirtió de sus posibles consecuencias para el conjunto del espacio Schengen, donde la ausencia de controles fronterizos interiores facilita la circulación entre los países participantes.
La controversia pone de manifiesto las diferencias entre la orientación migratoria del Gobierno español y las posiciones más restrictivas que han ganado influencia en distintas partes de Europa.
La inmigración, la seguridad y la identidad nacional ocupan cada vez más espacio en los debates electorales, obligando a los partidos tradicionales a revisar sus estrategias ante el crecimiento de sus competidores soberanistas.
El auge soberanista transforma el panorama político europeo
Alemania se enfrenta a una situación especialmente delicada: AfD encabeza las encuestas nacionales y ha conseguido el 43,8 % de los votos en Sajonia-Anhalt, mientras algunos representantes políticos reclaman estudiar su posible ilegalización.
En Francia, las encuestas sitúan a Marine Le Pen en una posición competitiva para las presidenciales de 2027, con posibilidades de disputar la segunda vuelta desde una posición de fuerza. Italia, por su parte, constituye un precedente de la incorporación de una formación soberanista al Gobierno nacional.
Estos movimientos reflejan una transformación política que afecta a distintos países europeos. El descontento con los partidos tradicionales, las discrepancias sobre la política migratoria y las demandas de mayor soberanía nacional se han convertido en factores determinantes para una parte del electorado.
La respuesta de los adversarios de estas formaciones varía según el país y las circunstancias. En Alemania, el debate gira en torno a la posibilidad constitucional de prohibir AfD; en Francia, la atención se centra en la evolución de las encuestas presidenciales; y en España, la regularización de inmigrantes continúa generando controversia política e institucional.
El desafío para los partidos tradicionales consiste en responder a estas transformaciones sin ignorar las preocupaciones de los ciudadanos y respetando, al mismo tiempo, las reglas democráticas y constitucionales.
Conclusión: AfD desafía a los partidos tradicionales alemanes
La reacción de Alice Weidel resume el pulso político que atraviesa Alemania. La dirigente de AfD considera que las propuestas para estudiar la ilegalización de su partido son una respuesta al crecimiento electoral de la formación y ha contestado a sus promotores con una invitación irónica a intentarlo.
Sin embargo, el desenlace de esta controversia dependerá tanto de los requisitos jurídicos establecidos por la Constitución como de la evolución del respaldo electoral a AfD.
Mientras algunos dirigentes defienden examinar la posibilidad de prohibir la formación, otros consideran que la vía más eficaz consiste en recuperar la confianza de los votantes mediante alternativas políticas capaces de competir en las urnas.
Lo que parece claro es que el crecimiento de AfD ha dejado de ser un fenómeno limitado a determinadas regiones de Alemania. Su avance, unido al protagonismo de Marine Le Pen en Francia y a las disputas europeas sobre inmigración, está obligando a los principales partidos del continente a replantear sus estrategias políticas.





















