Lidia Bedman, mujer del presidente de VOX, Santiago Abascal, ha denunciado públicamente las amenazas de muerte que ha recibido a través de Instagram y que se extienden tanto al dirigente político como a los hijos de la pareja. Los mensajes incluyen referencias a disparos en la cabeza, deseos de que vuelva la banda terrorista ETA y alusiones al asesinato del activista conservador estadounidense Charlie Kirk.
Bedman ha decidido hacer públicos los mensajes y mostrar el contenido de los ataques recibidos. Articulo 14 ha recogido este hecho. Entre ellos figura una amenaza explícita dirigida a toda la familia: «A ver si os meten un tiro en la cabeza a cada uno», escribió un usuario identificado como @iskande_er, según las capturas difundidas por la propia afectada.
La mujer de Abascal ha respondido públicamente para denunciar la gravedad de unos mensajes que, según explica, traspasan cualquier límite. «Que me insultes me da exactamente igual. No voy a perder el tiempo con insultos ni provocaciones, pero que amenaces de muerte a mis hijos, a mi marido y a mí es algo que va mucho más allá de cualquier límite», afirmó.
Referencias a ETA y al asesinato de Charlie Kirk
Los mensajes difundidos incluyen también expresiones como «Ojalá vuelva ETA para volver a poner a este tipo en su fosa», en referencia a Santiago Abascal.
En otro de los textos, el usuario desea que al presidente de VOX le «hagan un Charlie Kirk», en alusión al activista conservador estadounidense asesinado en 2025. Especialmente grave resulta la referencia directa a los hijos de la pareja. En otro mensaje, el autor escribe: «Hay que eliminarlos desde chicos», una expresión que Bedman ha incluido entre los contenidos que ha decidido denunciar públicamente.
La publicación de estos mensajes vuelve a poner sobre la mesa el problema de las amenazas y el acoso en las redes sociales, especialmente cuando alcanzan a familiares de representantes políticos y afectan a menores.
La violencia verbal contra las familias
Las discrepancias políticas y las críticas a los cargos públicos forman parte de cualquier democracia. Sin embargo, las amenazas de muerte y las alusiones a atentados terroristas constituyen una realidad muy distinta del debate político y no pueden confundirse con la libertad de expresión.
El caso denunciado por Bedman evidencia, además, cómo los ataques pueden extenderse desde una figura pública hasta su entorno familiar. La gravedad de los mensajes deberá valorarse, en su caso, por las autoridades competentes, a partir de su contenido y de las circunstancias en las que fueron enviados.





















