La tensión política en la Comunidad de Madrid ha alcanzado un nuevo nivel tras las polémicas declaraciones de la diputada trans Jimena González, diputada de Más Madrid, que ha insinuado que Isabel Díaz Ayuso podría preferir que los manifestantes entrasen en la Real Casa de Correos, sede de la Presidencia regional, y le prendiesen fuego. Una intervención que ha provocado un duro enfrentamiento en la Asamblea y nuevas acusaciones de irresponsabilidad contra la izquierda madrileña.
«A lo mejor la señora Ayuso prefiere la vía francesa y prefiere que la gente entre en la Real Casa de Correos y le prenda fuego», afirmó González durante su intervención parlamentaria, en referencia a las violentas protestas registradas en Francia, donde distintos episodios de disturbios han dejado importantes destrozos materiales.
La gravedad de la expresión motivó la intervención del presidente de la Asamblea de Madrid, Enrique Ossorio, que calificó las palabras de «extrema gravedad». Pese a la advertencia, la diputada y su formación se negaron a retirar la frase.
La izquierda eleva el tono contra Ayuso
Las declaraciones de González se producen en un clima de creciente confrontación política y movilizaciones contra el Gobierno regional. Días antes, Manuela Bergerot, portavoz de Más Madrid, había asegurado que no habría «paz en las calles de Madrid» y celebrado que Ayuso viviese «bunkerizada» como consecuencia de las protestas.
La presidenta madrileña respondió cuestionando el alcance de esos mensajes y preguntando si sus adversarios pretendían que tuviera que desplazarse permanentemente escoltada por unidades policiales. Ayuso denunció así el clima de hostilidad que, según sostiene, rodea su actividad pública.
El PP considera que las palabras de González traspasan una línea inadmisible. Carlos Díaz-Pache, portavoz popular en la Asamblea, denunció las declaraciones como «absolutamente intolerables» y reclamó una condena unánime. Por su parte, el portavoz del Gobierno regional, Miguel Ángel García Martín, acusó a la ultraizquierda de haber cruzado «todas las líneas rojas de la decencia» en la Cámara.
¿Hasta dónde llegará la escalada verbal?
La controversia plantea una cuestión fundamental sobre la responsabilidad de los representantes públicos. Invocar el incendio de la sede de un Gobierno, aunque se formule como una insinuación o una crítica política, introduce en el debate institucional una referencia a la violencia que exige explicaciones.
La oposición puede combatir a Ayuso, organizar manifestaciones y exigir cambios políticos. Pero la crítica democrática no necesita recurrir a imágenes de edificios gubernamentales ardiendo para defender sus posiciones.
La negativa a retirar la expresión por parte de Jimena González, incluso después de la advertencia de la Presidencia de la Asamblea, agrava la polémica política. En un momento de creciente tensión en las calles, los ciudadanos tienen derecho a exigir a sus representantes que rebajen la confrontación y defiendan sus ideas sin alimentar escenarios de violencia.





















