España continúa entre los países de la Unión Europea con mayor deuda pública en relación con su producto interior bruto (PIB). Según los datos publicados por Eurostat, el endeudamiento de las administraciones públicas alcanzó los 1,762 billones de euros al cierre del segundo trimestre de 2026, lo que representa el 101,4% del PIB nacional.
Esta cifra supone un aumento interanual del 4,26% en el volumen total de deuda y sitúa el importe por habitante en 35.399 euros. Aunque el peso de la deuda sobre la economía ha disminuido respecto al año anterior, el volumen acumulado continúa creciendo.
España, entre los países de la UE con mayor deuda pública
En el segundo trimestre de 2026, España ocupó el quinto puesto de la Unión Europea en deuda pública sobre el PIB, con una ratio del 101,4%. Solo Grecia, Italia, Francia y Bélgica registraron porcentajes superiores, con un 140,8%, un 139,9%, un 119,1% y un 110,2%, respectivamente.
La cifra española se encuentra 18,5 puntos porcentuales por encima de la media comunitaria, que se situó en el 82,9%. En la eurozona, el promedio alcanzó el 88,8%, también por debajo del nivel registrado en España.
Si se analiza el importe total de la deuda pública, España ocupa la cuarta posición entre los Estados miembros. Francia encabeza la clasificación con más de 3,595 billones de euros, seguida de Italia, con aproximadamente 3,2 billones, y Alemania, con alrededor de 2,9 billones.
En conjunto, la deuda pública de los 27 países de la Unión Europea ascendió a 15,95 billones de euros. Francia concentró el 22,5% de ese importe, lo que refleja el elevado volumen de endeudamiento acumulado por las principales economías comunitarias.
La deuda por habitante aumenta en más de 10.000 euros en ocho años
La evolución de la deuda pública española también se refleja en el importe que corresponde estadísticamente a cada residente. Hace ocho años, España contaba con algo más de 46,73 millones de habitantes y acumulaba una deuda aproximada de 1,16 billones de euros. En aquel momento, el endeudamiento equivalía a algo más de 24.800 euros por persona.
En la actualidad, con una población cercana a los 49,8 millones de habitantes, la deuda pública alcanza los 35.399 euros por residente. Esto representa un incremento superior a los 10.000 euros por habitante durante el periodo analizado.
Este indicador no significa que cada ciudadano tenga que pagar directamente esa cantidad, sino que permite comparar el volumen total de deuda pública con la población del país.
La pandemia elevó la deuda pública hasta máximos históricos
La crisis sanitaria provocada por la COVID-19 marcó un punto de inflexión en la evolución del endeudamiento de España. Antes de la pandemia, la ratio de deuda pública sobre el PIB había descendido hasta el 97,7% en el cuarto trimestre de 2019.
Sin embargo, las medidas extraordinarias adoptadas para sostener la actividad económica y proteger las rentas durante la crisis elevaron el indicador hasta el 121,2% del PIB en el primer trimestre de 2021.
Desde entonces, la ratio ha seguido una tendencia general de reducción, aunque sin mantener una evolución constante. España cerró 2024 con una deuda equivalente al 101,4% del PIB, mientras que en 2025 el porcentaje bajó hasta el 100,5%.
Durante los dos primeros trimestres de 2026, el indicador volvió a situarse en el 101,4%, sin cambios entre ambos periodos.
La evolución pone de manifiesto una diferencia importante entre el volumen de deuda acumulada y su peso relativo sobre la economía. Aunque la ratio puede disminuir cuando el PIB crece, eso no implica necesariamente que el importe total que debe el Estado se esté reduciendo.
La AIReF advierte de los riesgos del encarecimiento de la financiación
La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha advertido de que algunos de los factores que han contribuido a reducir la ratio de deuda pública están perdiendo fuerza.
En términos interanuales, España ha rebajado el peso de la deuda sobre el PIB en 1,8 puntos porcentuales, pese a que el importe total del endeudamiento ha aumentado en más de 72.000 millones de euros.
Uno de los elementos que explican esta evolución es el crecimiento nominal de la economía, que combina el aumento de la actividad económica y la evolución de los precios. Cuando el PIB nominal crece, la deuda representa una proporción menor de la economía, siempre que el endeudamiento no aumente al mismo ritmo.
No obstante, la AIReF señala que esta contribución se ha reducido de manera considerable. Según su último Observatorio de Deuda, el crecimiento nominal del PIB permitió reducir la ratio de endeudamiento en cerca de 12 puntos porcentuales en 2022, mientras que en 2025 su aportación fue de 5,6 puntos.
A esta menor contribución del crecimiento económico se suma el aumento del coste de financiación. La subida de los tipos de interés se trasladará progresivamente a la deuda pública a medida que el Estado tenga que renovar los títulos que vayan venciendo o emitir nueva deuda en condiciones financieras menos favorables.
Los intereses de la deuda podrían alcanzar los 73.200 millones en 2030
El encarecimiento de la financiación podría incrementar de forma significativa el gasto público destinado al pago de intereses durante los próximos años.
De acuerdo con los escenarios recogidos en el texto de referencia, el coste anual de los intereses de la deuda podría situarse entre 67.200 y 73.200 millones de euros en 2030 si las condiciones financieras son menos favorables.
En el escenario base, la previsión se sitúa en 58.300 millones de euros. La diferencia supondría un gasto adicional de entre 9.000 y 15.000 millones de euros anuales.
Este incremento reduciría el margen presupuestario disponible para otras partidas, ya que una mayor cantidad de recursos públicos tendría que destinarse al servicio de la deuda.
La evolución de los tipos de interés, el crecimiento económico y la capacidad de las administraciones para controlar el déficit serán factores determinantes para conocer la trayectoria del endeudamiento español durante los próximos años.
En definitiva, España mantiene una deuda pública superior al billón y medio de euros y una ratio que continúa por encima del 100% del PIB. Aunque la mejora relativa registrada desde los máximos de la pandemia ha permitido reducir parcialmente el peso del endeudamiento, el aumento de la deuda por habitante y los riesgos asociados al coste de financiación mantienen este indicador en el centro del debate económico.























