Las cajas rurales han abierto cerca de mil oficinas desde 2015 mientras los grandes bancos cerraban casi 12.100 puntos de venta en el mismo periodo, sobre todo después de la pandemia. Según informa The Objective, las cooperativas de crédito controlan ya alrededor de una cuarta parte de la red de oficinas del país.
De un 11% a casi un 25% de la red
Las cifras fueron expuestas por el gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, en unas jornadas de la Universidad de Castilla-La Mancha. Hace una década, la cuota de las cajas rurales en la red de oficinas era del 11%; hoy se acerca al 25%, es decir, más del doble.
Desde 2015, cooperativas como Cajamar y el grupo Solventia han abierto 1.085 oficinas hasta finales de 2025, un aumento del 33%. El sector suma unas 17.000 sucursales. Según los datos que maneja el medio, en algunas provincias de la llamada España vacía el número de oficinas ha dejado de caer y empieza a crecer: a mediados de 2025 ocurría ya en 16 zonas territoriales.
Más préstamos, más nóminas
La cuota de mercado también ha subido. En préstamos pasó del 7,4% al 10,2%, y en nóminas e imposiciones a plazo del 6,6% al 9,1%. Mientras tanto, la banca tradicional sigue recortando: Santander acelera sus cierres en 2026 y no se descartan más movimientos por la digitalización. Sobre las tensiones que vive el sector, LaBandera ya contó cómo los bancos rebajan el límite permitido a las transferencias inmediatas.
Navarra, Castilla-La Mancha y el campo
El peso de las cooperativas varía mucho por territorios. En Navarra concentran el 36% de la financiación del sector, en Castilla-La Mancha el 25%, y en Castilla y León, Murcia, La Rioja, País Vasco y Asturias superan el 20%.
Su especialidad sigue siendo el campo. La agricultura representa el 33,7% de sus préstamos, y en la concesión a autónomos de ese nicho se acercan al 50%. El comercio supone el 11% y las actividades inmobiliarias el 5,8%.
Eficiencia: 45,4 euros de gasto por cada 100 ingresados
Según las cifras citadas, la expansión no ha deteriorado su eficiencia. La ratio de costes ha caído en la misma proporción que la del conjunto del sistema: las entidades gastan 45,4 euros por cada 100 que ingresan, frente a 44,5 euros del conjunto del sector.
Dos ritmos opuestos
Con esos números, las cooperativas habrían abierto de media en torno a un centenar de oficinas al año desde 2015, mientras que el cierre de casi 12.100 puntos de venta de la gran banca supone, en el mismo periodo, más de mil cada año. Son cálculos sencillos a partir de las cifras expuestas, que muestran que la red física no desaparece sino que cambia de manos: allí donde el gran banco se marcha, la caja rural, que vive del arraigo local y de la clientela agraria, ve una oportunidad de negocio.
Para muchos municipios pequeños, conservar una oficina significa poder sacar efectivo, hacer gestiones y financiar una cosecha o un pequeño negocio sin desplazarse. Esa es la razón de fondo por la que el dato de las 16 zonas donde el número de oficinas deja de caer tiene tanto peso para la llamada España vacía.
Capital extranjero en Cajamar
El crecimiento ha atraído a inversores. En junio, el francés Crédit Agricole compró el 10% de la matriz del grupo Cajamar, y semanas antes la aseguradora italiana Generali había tomado otro 10% de su capital. Cajamar es la décima entidad de este tipo en Europa, aunque lejos de los grandes grupos cooperativos de la eurozona: Crédit Agricole es el mayor, con 2,24 billones de euros en activos, seguido de BPCE, con 1,5 billones.
La sombra de BPCE sobre Sabadell
BPCE ha tomado ya el 7,7% de Banco Sabadell y ha anunciado que pretende llegar al 10%. Según el artículo, no se descarta que, a medio plazo, Sabadell acabe integrándose en el grupo francés en el contexto de posibles fusiones transfronterizas en Europa. Es una hipótesis, no un anuncio.
El mapa bancario español se está reordenando por dos vías a la vez: los grandes bancos cierran sucursales y las cooperativas las abren, mientras el capital extranjero gana peso en entidades clave. Para los pueblos que se han quedado sin ventanilla, la diferencia no es menor.























