La izquierda ya tiene su respuesta para el problema de las pensiones: recaudar más. El economista Nacho Álvarez, profesor titular de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Madrid, ha defendido en la Cadena SER que "hay margen fiscal" para reforzar el sistema de bienestar y ha señalado al Impuesto sobre Sociedades como la gran anomalía, según recoge El HuffPost. Lo hace a pocas semanas de las elecciones, con el Gobierno prometiendo revalorizar las pensiones y el PP y Vox apostando por un modelo mixto de reparto y capitalización individual.
La tesis: España recauda cuatro puntos menos que Europa
Álvarez sostiene que la recaudación del Impuesto sobre Sociedades sigue por debajo de los niveles de 2007 a pesar de que, según dijo, los beneficios empresariales se han duplicado desde entonces. Añade que España se sitúa cuatro puntos por debajo de la media europea en recaudación y que ello demuestra que cabe "aproximarse a los estándares europeos" en sanidad, educación y pensiones.
Su diagnóstico culpa en parte a una reforma de 2015 del Gobierno de Rajoy que permite utilizar de forma indefinida las bases imponibles negativas, es decir, compensar pérdidas de ejercicios anteriores. Son afirmaciones del economista: la información no aporta las series de datos que las respaldan ni una verificación independiente.
El problema de siempre: más impuestos como única receta
Desde una óptica liberal, el planteamiento tiene un problema de fondo: da por hecho que la solución a la presión sobre las pensiones pasa por más ingresos para el Estado y relega a un segundo plano la otra mitad de la ecuación, el gasto. Es el mismo razonamiento que se repite cada vez que el sistema aprieta: si falta dinero, se busca a quién cobrárselo.
Conviene recordar de dónde parte España. LaBandera ha informado de que la carga fiscal en España alcanza el 54% del coste laboral tras las 141 subidas fiscales de Sánchez y de que la clase media paga un 18% más de impuestos con Pedro Sánchez mientras su renta cae un 4%. Según un informe, los impuestos quitan un 3,8% de poder adquisitivo al trabajador medio desde 2018. Con ese punto de partida, hablar de margen fiscal exige explicar quién va a pagar la factura.
Quién paga el Impuesto de Sociedades
Presentar el Impuesto de Sociedades como un grifo que solo afecta a las grandes empresas es una simplificación. Los economistas liberales sostienen que los impuestos a las empresas acaban repercutiéndose, total o parcialmente, en los trabajadores, los consumidores o los accionistas, que incluyen a fondos de pensiones y a pequeños inversores. Que el coste final lo soporte la empresa es, como mínimo, discutible.
A ello se suma el efecto sobre la inversión y el empleo: una mayor presión sobre los beneficios puede desincentivar la actividad que genera las cotizaciones que sostienen las pensiones. Es un argumento de la escuela liberal, no un dato del reportaje, y precisamente por eso debería formar parte del debate.
La alternativa: gastar mejor y ampliar el modelo
Frente a la receta de recaudar más, el PP y Vox plantean, según el propio texto, un modelo mixto que combine el sistema de reparto con la capitalización individual, es decir, que parte de las aportaciones se invierta a nombre de cada trabajador. Y en la vertiente del gasto, LaBandera ha publicado que España podría ahorrar más de 60.000 millones en gasto público sin empeorar los servicios esenciales, una vía que el discurso del margen fiscal ni menciona.
Lo que Álvarez sí reconoce
Para ser justos con el economista, hay que recoger lo que dijo: que el país ya ha cerrado parte de la brecha con impuestos a las grandes fortunas y a las grandes tecnológicas, y que lo importante es disponer de un sistema capaz de recaudar en proporción similar al resto de Europa. Esa última idea es la que sus críticos discuten, porque equiparar la recaudación con la de otros países sin comparar el nivel de renta, la productividad o el peso del gasto puede llevar a conclusiones engañosas.
El debate que viene
De cara al 29 de noviembre, las pensiones se perfilan como uno de los grandes asuntos de la campaña. Por un lado, quienes sostienen que hay margen para recaudar más. Por otro, quienes defienden contener el gasto, aliviar la carga que ya soportan los contribuyentes y abrir el sistema a la capitalización. Los votantes tendrán que decidir qué receta les convence, con una advertencia clara: cuando alguien dice que hay margen fiscal, conviene preguntar de quién.























