Skip to content

El plátano canario se hunde frente a la banana americana a golpe de precio

Las importaciones crecieron un 25% en la UE: la producción de plátano pierde cuota y amenaza el empleo de más de 15.000 familias en Canarias

Los lineales de los supermercados españoles y europeos están cambiando de color. El plátano canario, el único producido en masa dentro de la Unión Europea, pierde espacio de forma acelerada frente a la banana importada, principalmente de Latinoamérica. Así lo revela un informe de la consultora Puentia que analiza la década 2015-2024 y que pone cifras alarmantes sobre la mesa.

En estos diez años, las importaciones de banana a la UE aumentaron un 25,1%, pasando de 4,25 a 5,32 millones de toneladas. Mientras tanto, la producción europea –casi exclusivamente canaria– se mantuvo prácticamente estancada: de 669.700 a 677.600 toneladas. El resultado es demoledor: la cuota del plátano comunitario cayó del 13,6 % al 11,3 % del total ofertado.

El precio explica gran parte de esta batalla desigual. El valor unitario medio de la banana importada subió solo de 0,62 a 0,69 euros por kilo, pero ajustado por inflación (casi el 30 % acumulada) equivale en realidad a 0,53 euros de 2015: un 14,5 % más barata.

Importaciones de banana

Además, el dólar débil frente al euro abarata aún más estas compras entre un 14 % y un 15 %. Por el contrario, el plátano canario ha visto cómo sus costes de producción se disparaban un 35 % y su precio en origen pasaba de 0,73 a 0,85 euros por kilo (+16,4 %).

En España la situación es aún más grave. Las importaciones de banana crecieron un 79,1%, de 277.256 toneladas en 2015 a 496.683 en 2024, dejando un saldo comercial negativo de 352.026 toneladas que en 2025 se agravó hasta las 395.613. El consumo nacional alcanzó los 628,5 millones de kilos, pero Plátanos de Canarias solo retuvo el 65,3% del valor de un mercado que facturó 1.311 millones de euros.

Empleo y estabilidad

“Cada punto de cuota que pierde el plátano europeo no es un simple ajuste estadístico: es presión directa sobre la renta, el empleo y la estabilidad de más de 15.000 familias en Canarias”, advierten los autores del estudio. La producción comunitaria se concentra en regiones ultraperiféricas y soporta además exigencias regulatorias y ambientales mucho más estrictas que sus competidores.

El informe concluye que, en un mercado tan sensible al céntimo, la estrategia de la banana importada –contener precios y ganar volumen– está funcionando. Mientras el plátano canario intenta defender su valor relativo asumiendo parte de sus mayores costes, la demanda premia el precio más bajo. Sin medidas que equilibren esta competencia desleal, el futuro del sector isleño y de sus miles de familias pende de un hilo.

Deja una respuesta