La crisis migratoria en Ceuta continúa generando presión sobre los servicios de acogida y los mecanismos de identificación casi dos meses después de las entradas masivas registradas los días 30 y 31 de julio. La Administración mantiene abierto un importante volumen de expedientes de protección internacional mientras miles de personas permanecen en centros de acogida, playas, asentamientos improvisados y otros recursos provisionales.
El sistema de atención acumula ya más de 5.000 solicitudes de asilo, mientras las autoridades siguen trabajando para identificar y registrar a las personas que llegaron a la ciudad durante aquellos días. A finales de agosto, el Ministerio del Interior reforzó el dispositivo destinado a estas tareas con ocho nuevas líneas de trabajo en el Centro de Acogida Temporal de Extranjeros (CATE) provisional de El Tarajal.
A mediados de septiembre, alrededor de 90 funcionarios participaban en las labores de identificación y triaje. Hasta ese momento se habían realizado más de 1.800 procedimientos.
Los asentamientos continúan creciendo en distintos puntos de Ceuta
Mientras las autoridades intentan reducir el retraso acumulado, la situación en diferentes zonas de la ciudad sigue siendo visible. En las proximidades del CETI se concentran grupos de inmigrantes que pasan parte del día fuera de las instalaciones. En las laderas cercanas también permanecen personas procedentes de diferentes países africanos y de Oriente Próximo.
La situación es especialmente evidente en zonas como Benítez y El Trampolín, donde han proliferado tiendas de campaña y construcciones improvisadas.
En estos asentamientos han aparecido pequeños puestos destinados a cubrir algunas necesidades básicas. Se venden prendas de ropa, calzado, alimentos, productos de higiene y tarjetas telefónicas. También se han instalado barberías y otros pequeños negocios.
El asentamiento se ha extendido desde Benítez hasta las inmediaciones de la antigua fábrica de Guano, pese a las operaciones de traslado impulsadas por las autoridades.
Nuevas instalaciones para descongestionar los asentamientos
Con el objetivo de reducir la presión sobre el litoral, el Gobierno habilitó nuevas instalaciones en el Muelle de Poniente. En una de las últimas operaciones, unas 1.700 personas fueron trasladadas hasta este espacio.
Sin embargo, alrededor de 3.400 personas continuaban esperando una plaza, según los datos difundidos después del traslado. El recinto habilitado quedó prácticamente ocupado en cuestión de horas.
La falta de plazas disponibles mantiene la presión sobre los recursos de acogida y dificulta el desmantelamiento de los asentamientos que se han formado durante las últimas semanas.
Malestar entre los vecinos por el regreso de los asentamientos
La situación también ha provocado preocupación entre algunos vecinos de Ceuta. Residentes de las zonas afectadas aseguran que los asentamientos vuelven a llenarse después de las operaciones de traslado.
Parte de este fenómeno estaría relacionado con personas que permanecían en viviendas con una elevada ocupación o que ya no podían continuar pagando las plazas que utilizaban en determinados pisos destinados al alojamiento irregular.
Las fuerzas de seguridad mantienen abiertas investigaciones sobre este tipo de viviendas cuando existen indicios de que se están cobrando cantidades por permitir la pernoctación.
Refuerzo de la vigilancia en la frontera de Ceuta
A la presión migratoria se suma el deterioro de parte de las medidas destinadas a dificultar las entradas por vía marítima. La barrera de boyas instalada en el entorno fronterizo resultó dañada por el fuerte oleaje y el viento.
Ante esta situación, la Guardia Civil reforzó la vigilancia en la zona para prevenir nuevos intentos de entrada a nado.
El estado de la frontera continúa siendo uno de los principales focos de atención de las autoridades, especialmente después de las entradas registradas a finales de julio.
Manifestación en Ceuta para reclamar mayor protección de la frontera
La gestión de la crisis migratoria también ha provocado movilizaciones ciudadanas. Este domingo, más de un millar de personas participaron en una marcha hasta El Tarajal convocada por la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos.
Los participantes reivindicaron la españolidad de Ceuta y reclamaron un mayor control y protección de la frontera. La movilización contó además con la presencia de cientos de motoristas.
Durante la protesta se escucharon consignas relacionadas con la expulsión de inmigrantes y críticas a la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez.
La entrada masiva de julio continúa bajo investigación judicial
Los acontecimientos registrados los días 30 y 31 de julio siguen siendo objeto de investigación judicial. Las diligencias de la Audiencia Nacional manejan una estimación de entre 75.000 y 85.000 entradas durante esas dos jornadas.
La investigación trata de determinar cómo se organizó y coordinó una movilización de tal magnitud y analiza la posible participación de redes o agentes externos.
Uno de los principales interrogantes sigue siendo el papel desempeñado por Marruecos durante aquellos acontecimientos.
Marruecos refuerza el dispositivo en la zona fronteriza
Las autoridades marroquíes han incrementado la presencia de fuerzas de seguridad en las inmediaciones de la frontera ante la posibilidad de nuevos intentos de entrada.
Según informaciones difundidas por medios marroquíes y recogidas posteriormente por medios españoles, el dispositivo desplegado en las proximidades de Fnideq incluye al menos 3.000 efectivos, además de vehículos blindados, cañones de agua y diferentes barreras físicas.
Este refuerzo se produce mientras la Justicia española continúa investigando las circunstancias que permitieron la llegada de decenas de miles de personas a Ceuta en apenas dos días.
Miles de personas continúan a la espera de una solución
Casi dos meses después de los acontecimientos de finales de julio, las estimaciones publicadas en los últimos días sitúan en torno a 10.000 el número de personas que todavía permanecen en Ceuta como consecuencia de aquella crisis migratoria.
Una parte se encuentra en centros oficiales de acogida, mientras otras personas permanecen en asentamientos improvisados y diferentes recursos provisionales.
Los traslados, la habilitación de nuevas instalaciones y el refuerzo de los dispositivos policiales han permitido atender parte de la emergencia, pero no han conseguido recuperar por completo la situación previa a finales de julio en zonas como Benítez y El Trampolín.
La gestión de la crisis migratoria en Ceuta continúa así marcada por la saturación de los recursos de acogida, la tramitación de miles de expedientes, la presencia de asentamientos improvisados y la investigación judicial sobre los acontecimientos que desencadenaron la situación.






















