Rabat consolida su ofensiva diplomática: ata los votos para llevarse la final del Mundial 2030 gracias a Trump, Catar y Arabia
Marruecos ha activado una ambiciosa operación de influencia para arrebatar a España la organización de la final del Mundial 2030, una maniobra que, según fuentes diplomáticas y federativas consultadas por The Objective, ya habría asegurado 22 de los 37 votos del Consejo de la FIFA.
El plan, impulsado directamente por el rey Mohamed VI, se apoya en una red de alianzas que incluye a la Administración de Donald Trump, Catar y Arabia Saudí, tres actores con enorme peso en el fútbol internacional.
La estrategia marroquí tiene dos figuras clave: Youssef Amrani, embajador en Estados Unidos, y Fouzi Lekjaa, presidente de la Federación de Fútbol de Marruecos y hombre de máxima confianza de Gianni Infantino. Ambos han tejido una red de apoyos que abarca a la Concacaf, la CAF africana, la Confederación Asiática y Oceanía.
Acercamiento de Trump y Marruecos
Estados Unidos, que controla por completo la Concacaf, sería determinante para asegurar cuatro de los cinco votos de la región. El acercamiento a Trump, según las fuentes, se ha producido tanto por vía diplomática como a través de la U.S. Soccer.
En África, el respaldo es prácticamente total: los siete votos de la CAF se dan por asegurados gracias a la estrecha relación entre Lekjaa y su presidente, Patrice Motsepe. En Asia, la influencia marroquí se ha extendido mediante contactos directos con Catar y Arabia Saudí, cuyos representantes en el Consejo de la FIFA mantienen una relación fluida con Rabat. La afinidad entre Mohamed VI y el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman, ha reforzado aún más esta alianza.
Pesimismo de España
Oceanía, tradicionalmente alineada con el presidente de la FIFA, también inclinaría la balanza hacia Marruecos, especialmente ante la promesa de un estadio en Casablanca capaz de generar 150 millones adicionales de recaudación.
Con este panorama, España observa con creciente pesimismo la posibilidad de que el Santiago Bernabéu o el Camp Nou alberguen la final de 2030. Aunque confía en los votos de la UEFA y la Conmebol, la duda sobre posibles apoyos ocultos a Rabat mantiene la incertidumbre.
La ofensiva marroquí, respaldada por su creciente peso en el fútbol internacional, sitúa al país en una posición privilegiada para lograr un hito histórico: organizar la final del Mundial en Casablanca.






















