La Diada de Cataluña ha vuelto a convertirse este viernes en una demostración de fuerza del independentismo, pero también en una nueva exhibición de sus divisiones internas, con enfrentamientos entre diferentes sectores, cargas de los Mossos d'Esquadra y uno de los episodios más simbólicos de la jornada: tres encapuchados vestidos de negro quemando una bandera de España sobre el escenario de la plaza Cataluña.
Miles de personas recorrieron el centro de Barcelona convocadas por las principales organizaciones independentistas. Sin embargo, la magnitud real de la movilización volvió a quedar en cuestión. La Guardia Urbana cifró la asistencia en unas 45.000 personas, mientras que la Asamblea Nacional Catalana (ANC) elevó la cifra por encima de los 100.000 manifestantes. La propia organización situó en 15.000 los asistentes en Girona y en otros 13.000 los concentrados en Amposta.
Jornada de tensión
Más allá de la batalla de cifras, la jornada estuvo marcada por la tensión. Los Mossos tuvieron que intervenir en diferentes momentos para impedir enfrentamientos entre grupos enfrentados dentro del propio independentismo. Según fuentes policiales, algunos manifestantes intentaron superar las líneas establecidas por los agentes y se produjeron lanzamientos de piedras, botellas, pirotecnia y pintura.
La fractura del movimiento separatista ha quedado especialmente patente con la irrupción de Alianza Catalana, cuya presencia ha provocado una nueva brecha con los sectores de la izquierda independentista. Las protestas contra la formación de Sílvia Orriols ya habían provocado incidentes y cargas policiales durante los actos previos a la Diada.
Encapuchados queman banderas
El momento más controvertido llegó al finalizar el acto unitario de la plaza Cataluña. Después de la intervención del presidente de la ANC, Josep Vila, tres encapuchados subieron al escenario y prendieron fuego a una bandera española. La escena supone una nueva muestra del rechazo hacia los símbolos nacionales españoles en una movilización que pretende reivindicar la ruptura con España.
Durante la manifestación se escucharon consignas independentistas como «In, inde, independència», «Els carrers seran sempre nostres» o «1 d'octubre, ni oblit ni perdó».
La ANC, además, ya mira hacia 2027. Vila anunció una cumbre de entidades civiles independentistas para preparar una nueva gran movilización coincidiendo con el décimo aniversario del 1-O, con la intención de iniciar lo que calificó como un «nuevo embate» para alcanzar la independencia.
La fotografía que deja esta Diada es, por tanto, doble: el independentismo conserva capacidad para movilizar a decenas de miles de personas, pero continúa profundamente dividido y protagonizando episodios que evidencian la hostilidad de algunos de sus sectores hacia España y sus símbolos.





















