Tres menores fueron detenidos el pasado viernes en el barrio madrileño de Batán tras una persecución en la que, presuntamente, agredieron y amenazaron de muerte a varios agentes de la Policía Nacional de la comisaría de Latina. Según informa El Mundo, que cita fuentes policiales, los arrestados gritaron en varias ocasiones «Allahu akbar», es decir, «Alá es grande». Un cuarto implicado, de 13 años y marroquí, logró escapar. El diario titula su información identificando a los implicados como marroquíes, aunque el texto detalla expresamente la nacionalidad solo del cuarto, a quien describe como «también» marroquí. Todo lo que sigue procede de esas fuentes y se refiere a presuntos autores, menores de edad, que gozan de presunción de inocencia.
Un aviso por un posible robo con violencia a una persona mayor
La intervención comenzó cuando varias patrullas acudieron a Batán por un aviso de un posible intento de robo con violencia a una persona de edad avanzada. Al llegar, los agentes localizaron a cuatro menores. Una testigo aseguró que los jóvenes habían tratado de quitar las pertenencias a una mujer y que ella misma había tenido que intervenir para recriminarles su comportamiento.
Durante la identificación, los policías encontraron un cúter oculto en la cintura de uno de ellos. Según las mismas fuentes, los menores mantuvieron en todo momento una actitud desafiante y profirieron insultos contra los agentes.
Fueron a buscar palos
Poco después, una mujer avisó a los policías de que el grupo había ido a buscar palos con la intención de agredirlos cuando regresaran a la zona. Al volver las patrullas al lugar, los localizaron con esos objetos. La llegada de más efectivos provocó la huida de los menores en distintas direcciones.
Huida a través de la A-5
Uno de los jóvenes fue interceptado cerca de la calle Villamanín, donde, según la policía, opuso una fuerte resistencia y llegó a propinar varias patadas a los agentes. Otros dos escaparon cruzando la A-5, lo que obligó a varios vehículos a detenerse para evitar atropellarlos. Fueron localizados más tarde ocultos junto a unos arbustos cerca de la calle Cebreros y, al ver a los agentes, volvieron a huir mientras gritaban de nuevo «Allahu akbar».
Tras una persecución a pie de varios minutos, ambos fueron alcanzados y detenidos. Durante el arresto, presuntamente golpearon a los agentes con puñetazos y patadas mientras intentaban evitar ser reducidos y esposados. Dos policías necesitaron asistencia sanitaria por las lesiones sufridas.
Amenazas de muerte y a la familia de un agente
Las amenazas continuaron, siempre según las mismas fuentes, durante las detenciones y también después, en dependencias policiales. Los menores habrían dicho frases como «os vamos a matar» o «vamos a por vosotros», y uno de ellos llegó a amenazar a un agente y a su hijo, asegurando que conocía los lugares que frecuentaban. Algunos de los detenidos intentaron además autolesionarse golpeándose contra el suelo, las paredes y la mampara del vehículo policial, por lo que fueron atendidos por servicios sanitarios.
La policía ha destacado el contenido religioso de los gritos, pero conviene ser prudente: la información no indica que haya una investigación por terrorismo ni que se haya atribuido a los detenidos motivación ideológica alguna. Por ahora se trata de presuntos delitos de agresión y amenazas a agentes de la autoridad.
El cuarto implicado: 13 años y devuelto al centro
El menor que escapó había sido identificado días antes por su presunta participación en el robo de una cadena de oro a una mujer en la calle Villamanín. Según la información policial, entonces se comprobó que tenía 13 años, por lo que no podía ser considerado penalmente responsable y fue devuelto al centro de menores en el que residía. Es una consecuencia de la ley: por debajo de los 14 años no se exige responsabilidad penal, y la competencia pasa a los servicios de protección de menores.
Esa situación vuelve a poner el foco en el sistema de protección. LaBandera ya recogió las denuncias de personal e internos del centro de acogida de Casa de Campo, otro recurso que ha acaparado titulares.
Las quejas de los trabajadores del centro
El diario añade que trabajadores del centro de menores llevan tiempo señalando, de forma anónima, que el recurso «nunca se debió abrir». Aseguran que en la Consejería conocen la situación y piden el traslado a La Cantueña. Son testimonios anónimos y no hay una respuesta de la Comunidad de Madrid en la información.
Lo que falta por saber
Quedan por aclarar qué delitos se les imputarán, si la Fiscalía de Menores pedirá medidas cautelares, dónde se encuentran ahora los tres detenidos y si el cuarto implicado ha sido localizado de nuevo. Por tratarse de menores, LaBandera no ofrece datos que permitan identificarlos.




















