La FIFA mantiene abierta la final del Mundial 2030. El organismo ha reaccionado a las palabras de Fouzi Lekjaa, que dio por hecho que el partido decisivo se disputará en el estadio Hassan II de Casablanca, pero su respuesta no descarta la opción marroquí ni adjudica el encuentro a España. FIFA se limita a recordar que tomará una decisión «a su debido tiempo», prolongando así la espera por una de las grandes incógnitas del campeonato que organizarán España, Portugal y Marruecos.
FIFA mantiene abierta la final del Mundial 2030
La respuesta de la FIFA introduce cautela ante la seguridad exhibida por Fouzi Lekjaa, presidente de la Federación Real Marroquí de Fútbol (FRMF) y ministro delegado encargado del Presupuesto. El dirigente había afirmado durante un acto electoral que la provincia de Benslimán «tendrá el honor» de organizar la final.
El máximo organismo del fútbol mundial no respalda esa afirmación. Tampoco anuncia una sede alternativa ni descarta Casablanca. «Tal como se comunicó el 5 de agosto de 2026, la FIFA tomará una decisión a su debido tiempo», ha señalado un portavoz del organismo. La precisión resulta importante. A día de hoy, no existe una adjudicación oficial de la final a Marruecos, pero la respuesta conocida tampoco supone que Casablanca haya quedado fuera de la carrera. La decisión continúa pendiente.
FIFA ya utilizó una fórmula similar el pasado 5 de agosto, cuando tuvo que responder a las informaciones que aseguraban que su presidente, Gianni Infantino, había prometido la final a Marruecos. Entonces sí negó expresamente que existiese esa promesa y calificó de «falso y engañoso» atribuírsela al presidente del organismo. Ahora vuelve a remitirse al momento en el que deberá adoptar formalmente la decisión.
La FIFA mantiene abierta la final mientras Marruecos aprieta
Las palabras de Lekjaa habían elevado la presión sobre una cuestión que enfrenta los intereses de España y Marruecos dentro de la candidatura conjunta. El dirigente marroquí no presentó Benslimán como una mera aspiración. Habló de la sede como un objetivo prácticamente conseguido durante una reunión electoral del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM) celebrada en Buznika.
«La provincia de Benslimán es la que tendrá el honor de organizar la final del Mundial de 2030», aseguró ante los asistentes. Sin embargo, la competencia para elegir el estadio corresponde a la FIFA. La proclamación de España, Portugal y Marruecos como organizadores del Mundial 2030 no incluyó la adjudicación definitiva de la final.
Uruguay, Argentina y Paraguay también participarán en el torneo con encuentros conmemorativos relacionados con el centenario del primer Mundial, disputado en 1930. La incógnita principal sigue intacta: quién se quedará con el partido que cerrará el campeonato.
El Hassan II, la gran apuesta de Marruecos
Marruecos ha concentrado buena parte de sus aspiraciones en el Gran Estadio Hassan II, actualmente en construcción en Benslimán, dentro del área de Casablanca. El proyecto contempla aproximadamente 115.000 localidades y su apertura está prevista antes del Mundial. Su dimensión permite a Rabat presentar un recinto concebido para competir por los encuentros de mayor relevancia del torneo.
Lekjaa ha convertido esa aspiración en un mensaje público cada vez más contundente. Incluso ha expresado su deseo de que Marruecos alcance aquella final y se mida a Francia. Pero las declaraciones políticas y federativas no sustituyen el procedimiento de la FIFA. El organismo internacional todavía debe resolver el reparto y comunicar qué estadio organizará el último encuentro.
España tampoco renuncia al partido decisivo
España mantiene sus propias aspiraciones. La RFEF ha evitado entrar directamente en una réplica a Lekjaa y sostiene que las condiciones españolas en materia de instalaciones, seguridad, experiencia organizativa y logística respaldan su candidatura para recibir la final.
Rafael Louzán también ha defendido públicamente que España albergará el último encuentro del campeonato. Al igual que sucede con las declaraciones de Lekjaa, esa posición expresa las aspiraciones de una de las federaciones organizadoras, pero no equivale a una adjudicación de FIFA.
Entre las opciones españolas sobresale el Santiago Bernabéu, mientras Marruecos juega la carta de un Hassan II construido con el Mundial como uno de sus grandes objetivos.
La pugna presenta así dos candidaturas con argumentos distintos: España ofrece infraestructuras consolidadas, conexiones internacionales y experiencia en grandes acontecimientos; Marruecos levanta un estadio de enorme capacidad con la intención de situarlo entre los grandes escenarios del fútbol internacional.
La final del Mundial de 2030 sigue sin dueño
Tanto Marruecos como España han elevado públicamente sus aspiraciones mientras la FIFA evita adelantar el desenlace. El precedente de agosto ayuda a delimitar la situación. Cuando se atribuyó a Infantino una supuesta promesa a Marruecos, FIFA negó que esa promesa existiera y anunció que decidiría la sede cuando correspondiera.
Un mes después, ante la afirmación de Lekjaa, vuelve a insistir en que la resolución llegará «a su debido tiempo». Así, el escenario oficial no cambia. Marruecos no puede presentar todavía Casablanca como sede adjudicada y España tampoco puede considerar asegurado el partido. La FIFA mantiene abierta la final del Mundial 2030 y prolonga una carrera en la que el Hassan II y la candidatura española siguen esperando la resolución definitiva.






















