La Puerta del Sol ha recuperado la normalidad después de 38 días de ocupación por parte de la izquierda más perrofláutica. Pero el desalojo de la acampada deja una imagen muy distinta de la que sus promotores pretendían proyectar. La Policía ha intervenido numerosos palos y objetos contundentes, un material que ha provocado la reacción del sindicato Unión Federal de Policía (UFP), que ha cuestionado el carácter pacífico que se atribuía al asentamiento.
«Para ser una acampada pacífica, sorprende la cantidad de palos y objetos contundentes que necesitaban para convivir en armonía», ha publicado la UFP en sus redes sociales, acompañando el mensaje de imágenes del material localizado. La intervención de estos objetos vuelve a poner el foco sobre las condiciones de seguridad que se habían generado durante las semanas de ocupación.
Material “pacífico” intervenido por la Policía Municipal
- 3 aerosoles autodefensa (espráis)
- 4 cuchillos de distintas dimensiones
- 8 rompecabezas artesanales
- 3 defensas extensibles
- 6 martillos
- 22 objetos contundentes
- 8 cúteres
- 8 cascos
- 2 máscaras antigás
- 2 escudos artesanales
- 4 bolsas con adoquines
Operativo con 400 efectivos
El operativo se desarrolló durante la madrugada de este martes y movilizó a unos 400 efectivos: 220 agentes de la Policía Nacional y 180 de la Policía Municipal de Madrid. En el momento de la intervención permanecían en el lugar 334 personas. La actuación terminó con dos detenidos por presuntos delitos de desobediencia y resistencia.
También participaron bomberos, servicios sociales y equipos municipales. Los servicios de limpieza comenzaron posteriormente a retirar las tiendas, los enseres y los restos acumulados en la plaza.
38 días de ocupación y una Puerta del Sol deteriorada
La acampada comenzó el pasado 26 de septiembre como protesta por el desahucio de Maricarmen y la situación de la vivienda. Durante más de un mes, la Puerta del Sol se convirtió en un asentamiento con cientos de tiendas, espacios improvisados y actividades reivindicativas.
Pero el paso de los días fue transformando la protesta. A la ocupación se sumaron personas sin hogar y colectivos vulnerables, mientras se acumulaban las quejas por las condiciones de convivencia y los incidentes registrados en el entorno. La imagen que dejó el asentamiento tras su retirada, con suciedad, residuos y problemas de higiene, ha reabierto el debate sobre el uso del espacio público y la responsabilidad de quienes impulsaron y mantuvieron la acampada.
La Delegación del Gobierno justificó el desalojo como un «último recurso» después de considerar que la protesta había perdido su carácter reivindicativo inicial y que existía un peligro concreto para personas y bienes. Según su versión, se habían enviado advertencias a los acampados los días 26 y 29 de octubre antes de ejecutar la intervención.
Los policías, en primera línea
La UFP también ha querido reconocer el trabajo de los agentes que participaron en la operación y de quienes tuvieron que garantizar la seguridad durante las semanas de ocupación. El sindicato recuerda que, una vez más, los policías ejecutan decisiones adoptadas por responsables políticos y administrativos que después deben explicar y asumir sus consecuencias.
La Puerta del Sol vuelve a estar despejada, pero quedan preguntas pendientes: quién responde por el deterioro del espacio público, qué ocurrió durante las semanas de ocupación y qué medidas se adoptaron ante los incidentes denunciados.
Lo que se presentó como una protesta pacífica por la vivienda terminó con un despliegue de 400 efectivos, más de 300 personas desalojadas, dos detenidos y la intervención policial de numerosos objetos contundentes. Una imagen que obliga, como mínimo, a revisar el relato idílico de una acampada que durante 38 días ocupó el corazón de Madrid.
Extraordinaria operación de limpieza
Finalmente, la Puerta del Sol ha necesitado una operación de limpieza de gran envergadura para recuperar su aspecto habitual después de 38 días de acampada. El Ayuntamiento de Madrid ha retirado 36,2 toneladas de residuos y excrementos perrofláuticos tras el desalojo de este martes, una cantidad que supera en un 88,2% la recogida al término de la acampada de 2011, según los datos difundidos por el alcalde, José Luis Martínez-Almeida.
«El número de toneladas de residuos recogidas tras el levantamiento de la acampada de Sol asciende a 36,2, un 88,2% más que lo retirado en la acampada de 2011», publicó el regidor en su cuenta de X.
Almeida también agradeció el trabajo de los servicios municipales, que comenzaron las tareas desde primera hora de la madrugada para devolver la normalidad a uno de los espacios más emblemáticos de la capital.
Los operarios tuvieron que retirar tiendas de campaña, lonas, enseres y otros restos acumulados durante más de cinco semanas de ocupación. La comparación con el 15M de 2011 añade una dimensión al balance municipal: la cantidad de residuos retirada en esta ocasión ha sido considerablemente superior a la registrada entonces.
Una acampada rodeada de polémicas
Las 36,2 toneladas de residuos se suman a las controversias que acompañaron la permanencia del campamento desde su instalación, el pasado 26 de septiembre. Durante esas semanas, la plaza fue escenario de críticas por las condiciones de salubridad, la acumulación de enseres y el impacto sobre el patrimonio público.
Entre los episodios más comentados estuvieron las imágenes difundidas por el PP madrileño en las que varias personas aparecían dentro de la fuente que rodea la estatua ecuestre de Carlos III, utilizada como una piscina improvisada. También se denunciaron pintadas en el pedestal del monumento, lo que abrió un nuevo frente de críticas por el deterioro de elementos patrimoniales.
El portavoz del PP en la Asamblea de Madrid, Carlos Díaz-Pache, llegó a calificar a los participantes que permanecían en la plaza de «una colección de vagos y de guarros», en unas declaraciones que reflejaron el enfrentamiento político generado por la ocupación.























