Marruecos refuerza su despliegue militar frente a Ceuta y Melilla mientras continúa desarrollando nuevas capacidades de vigilancia, defensa aérea, artillería y drones en el norte del país. El movimiento coincide con el avance de las instalaciones militares del monte Gurugú, situado junto a Melilla, y con una cooperación cada vez más estrecha entre las Fuerzas Armadas Reales marroquíes y Estados Unidos.
Fuentes de inteligencia consultadas por El Español sostienen que Rabat está llevando a cabo un «reforzamiento de unidades» en el norte. El periódico también cita a un militar español en activo que asegura que Marruecos está desplegando nuevas estaciones de radar, sistemas antiaéreos y bases militares de artillería, además de trasladar hacia esta región armamento que anteriormente se encontraba en otras zonas del país.
La información adquiere especial relevancia por la proximidad de estas capacidades a las dos ciudades autónomas españolas. Sin embargo, no todos los extremos publicados cuentan con confirmación oficial: una parte sustancial de los datos sobre el despliegue procede de fuentes militares y de inteligencia anónimas. Tampoco existe constancia pública de que Estados Unidos haya establecido como política oficial entregar a Marruecos el «control» del Estrecho de Gibraltar.
Marruecos desplaza nuevas capacidades militares hacia el norte
El movimiento no se limita al entorno de Melilla. Según las fuentes citadas, Marruecos refuerza su despliegue militar frente a Ceuta y Melilla mediante una redistribución progresiva de recursos hacia su fachada septentrional. El pasado fin de semana también se detectó una patrullera marroquí en el área de Ben Younes, junto al perímetro fronterizo de Ceuta, dentro de un escenario de mayor presencia de las fuerzas del país vecino.
Un militar español en activo consultado por El Español sostiene que Rabat está instalando radares y sistemas antiaéreos y desarrollando nuevas bases. Según esta fuente, el despliegue presenta un carácter principalmente defensivo, aunque aumenta considerablemente la capacidad marroquí para vigilar y proteger su espacio aéreo y marítimo en una región de enorme importancia estratégica para España.
La misma fuente apunta a la instalación de posiciones de artillería destinadas a los nuevos lanzacohetes de fabricación china y a sistemas antiaéreos de largo alcance. Incluso plantea que determinadas configuraciones podrían extender teóricamente su radio de acción hasta territorio peninsular. Estas afirmaciones deben atribuirse a la fuente militar: no existe por ahora confirmación pública de las Fuerzas Armadas marroquíes sobre la ubicación exacta y estado operativo de todos esos sistemas.
La base del Gurugú lleva en construcción desde 2024
Uno de los elementos más relevantes del despliegue se encuentra junto a Melilla. Marruecos comenzó hace al menos dos años las obras de una nueva instalación militar en el monte Gurugú, el macizo que domina visualmente buena parte de la ciudad autónoma y de la costa de Nador.
Las primeras informaciones sobre el proyecto aparecieron en mayo de 2024, cuando ya podían observarse movimientos de tierra y maquinaria trabajando en el emplazamiento. Fuentes de inteligencia señalaban entonces que parte de las instalaciones militares de Tauima se repartirían entre el Gurugú y la costa de Bouyafar y relacionaban el nuevo complejo con el despliegue de drones y misiles.
La localización no resulta secundaria. Desde el Gurugú se domina visualmente Melilla y una extensa franja de la costa mediterránea marroquí. Una fuente de inteligencia describía ya en 2024 la zona como un importante emplazamiento de control aéreo y marítimo. El proyecto contemplaba reforzar las capacidades marroquíes de vigilancia de Melilla y de las comunicaciones marítimas de la región.
Dos años después, las obras continúan y el proyecto se inserta en un proceso de modernización militar mucho más amplio. Marruecos refuerza su despliegue militar frente a Ceuta y Melilla al mismo tiempo que aumenta sus capacidades tecnológicas y redistribuye parte de sus recursos hacia el norte.
La alianza militar entre Marruecos y Estados Unidos gana peso
A este escenario se suma la profundización de la cooperación militar entre Rabat y Washington. Y en este caso existen documentos estadounidenses que permiten ir más allá de las fuentes anónimas.
Las Fuerzas Armadas Reales de Marruecos y el Mando de Estados Unidos para África —AFRICOM— firmaron el pasado 13 de julio de 2026 un memorando para avanzar en la creación del Africa Multidomain Training and Experimentation Center (AMTEC). El proyecto pretende estar plenamente desarrollado en Tan-Tan para 2030.
El futuro complejo tendrá tres componentes principales: un área de entrenamiento multidominio, una academia de drones y un centro de innovación y experimentación. El proyecto contempla entrenamiento en entornos electromagnéticos disputados y formación en el empleo de sistemas aéreos no tripulados para vigilancia, reconocimiento e incluso capacidades de ataque.
La colaboración ya ha comenzado a trasladarse a ejercicios concretos. Durante African Lion 2026, militares de Marruecos, Estados Unidos, Ghana y Nigeria participaron en Agadir en la primera formación específica sobre pequeños drones organizada dentro del ejercicio. Más de veinte militares recibieron entrenamiento relacionado con sistemas aéreos no tripulados.
El propio Departamento militar estadounidense señala además que Marruecos y Estados Unidos reafirmaron en 2026 su hoja de ruta de cooperación en defensa para 2026-2036. La alianza militar entre ambos países entra así en una nueva década mientras Rabat acelera su modernización tecnológica.
El Estrecho, una zona estratégica para España
La cuestión que abre el despliegue marroquí no reside únicamente en Ceuta y Melilla. El norte de Marruecos se encuentra frente a una de las rutas marítimas más importantes del mundo: el Estrecho de Gibraltar.
Las nuevas capacidades de radar, vigilancia aérea, drones, defensa antiaérea y control marítimo aumentan objetivamente la capacidad de Rabat para observar y operar en su fachada mediterránea. El Español sostiene, citando sus fuentes, que Washington proporcionará a Marruecos barcos, radares y drones destinados a reforzar esa capacidad.
Pero conviene diferenciar este hecho de una afirmación mucho más contundente: que Estados Unidos pretenda que Marruecos sustituya o equilibre deliberadamente a España en el control del Estrecho. Las fuentes periodísticas consultadas plantean esa interpretación estratégica, pero no consta un documento público estadounidense que establezca oficialmente ese objetivo.
La cooperación militar entre Washington y Rabat sí está acreditada, al igual que los programas conjuntos relacionados con drones y entrenamiento multidominio. Lo que no puede darse por demostrado con la documentación pública disponible es que Washington haya adoptado una política formal destinada a entregar a Marruecos el «control total» del Estrecho.
Ceuta y Melilla, en el centro de la preocupación española
El desarrollo militar marroquí resulta especialmente sensible por la posición geográfica de las dos ciudades autónomas. Marruecos mantiene históricamente su reivindicación sobre Ceuta y Melilla, mientras España sostiene que ambas forman parte integral e indiscutible del territorio nacional.
Existe además debate entre especialistas sobre cuál es el verdadero destinatario estratégico de la modernización militar marroquí. El almirante retirado Juan Rodríguez Garat ha señalado que la estructura de las Fuerzas Armadas de Marruecos está concebida principalmente para afrontar su rivalidad con Argelia, y no para enfrentarse a España. El Sáhara Occidental, el Sahel y la rivalidad argelino-marroquí constituyen prioridades fundamentales para Rabat.
Esa explicación no elimina la importancia que el nuevo despliegue tiene para España. Una instalación de drones, vigilancia o misiles situada junto a Melilla mantiene su relevancia estratégica con independencia de que el adversario principal contemplado por Rabat sea Argelia. Lo mismo ocurre con una red de radares y sistemas antiaéreos desplegada en el norte del país.
Precisamente por eso resulta relevante analizar el proceso más allá de episodios aislados. La instalación del Gurugú comenzó a conocerse en 2024; Marruecos ha continuado modernizando sus Fuerzas Armadas desde entonces; Estados Unidos ha profundizado su cooperación militar con Rabat; y en 2026 ambos países han dado nuevos pasos en entrenamiento multidominio y tecnología de drones.
Marruecos aumenta su capacidad militar a pocos kilómetros de España
El resultado es un cambio progresivo del escenario estratégico al sur de España. Marruecos refuerza su despliegue militar frente a Ceuta y Melilla, avanza en el complejo del Gurugú y aumenta sus capacidades de radar, defensa aérea, drones y artillería, según las fuentes militares y de inteligencia consultadas por la prensa española.
No todos los datos disponibles permiten afirmar que Rabat esté preparando una acción contra España, y varios especialistas consideran que Argelia continúa siendo el principal rival militar marroquí. Tampoco existe documentación pública que demuestre que Washington haya decidido entregar a Marruecos el control del Estrecho.
Pero los movimientos que sí pueden documentarse dibujan una tendencia clara: Marruecos está modernizando sus Fuerzas Armadas y aumentando su capacidad tecnológica y militar, mientras Estados Unidos refuerza su cooperación con Rabat mediante proyectos que incluyen drones, entrenamiento multidominio e innovación militar.
Para España, la cuestión adquiere una dimensión adicional porque parte de ese proceso se desarrolla a escasos kilómetros de territorio español. El Gurugú domina Melilla; el norte marroquí se encuentra frente a Andalucía y el Estrecho; y Ceuta y Melilla continúan ocupando una posición excepcionalmente sensible en las relaciones entre Madrid y Rabat.
La evolución del despliegue obliga, por tanto, a observar no sólo las declaraciones diplomáticas de Marruecos, sino también cómo están cambiando sobre el terreno sus capacidades militares alrededor de las dos ciudades españolas y del Estrecho de Gibraltar.




















