Jesús Sanz celebra la reacción ciudadana ante la crisis de Ceuta y recupera una de las palabras con mayor carga histórica de España para responder a las reivindicaciones marroquíes sobre las ciudades autónomas.
La Reconquista frente a Marruecos ha irrumpido de lleno en el debate sobre Ceuta. El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, ha reaccionado públicamente a las movilizaciones ciudadanas celebradas en plena crisis migratoria y ha utilizado un término destinado a provocar una enorme repercusión política y social.
“Reconquista”.
El prelado ha recurrido a esta expresión al valorar las concentraciones convocadas para reclamar soluciones a la situación de Ceuta y al relacionarlas con las pretensiones territoriales marroquíes.
La publicación ha generado una fuerte controversia por el significado histórico y político de la palabra elegida, especialmente en un momento en el que varios ministros marroquíes han vuelto a pronunciarse sobre Ceuta y Melilla.
Jesús Sanz recupera la palabra “Reconquista” en plena crisis de Ceuta
El mensaje del arzobispo llega después de las movilizaciones celebradas el miércoles para exigir respuestas ante la crisis que atraviesa la ciudad autónoma.
Sanz valoró positivamente esas concentraciones y las vinculó con una “Reconquista” frente a lo que calificó como la “pretensión marroquí”.
La elección de esa palabra multiplica inevitablemente el impacto del mensaje.
La Reconquista denomina tradicionalmente al largo proceso histórico medieval que culminó en 1492 con la conquista de Granada por los Reyes Católicos. Utilizarla ahora, en mitad de una crisis migratoria y territorial relacionada con Marruecos, introduce una poderosa carga simbólica.
Y llega, además, en uno de los momentos de mayor tensión entre Madrid y Rabat de los últimos tiempos.
Marruecos vuelve a colocar Ceuta y Melilla en el centro
El mensaje de Sanz no aparece en el vacío.
En las últimas semanas se han sucedido declaraciones desde Marruecos relacionadas con las dos ciudades autónomas españolas.
El ministro marroquí de Asuntos Islámicos, Ahmed Toufiq, se refirió recientemente a Ceuta en términos de territorio ocupado y evocó la “liberación” de territorios durante un acto celebrado en presencia del rey Mohamed VI.
Posteriormente, Nizar Baraka, ministro de Equipamiento y Agua de Marruecos y secretario general del partido Istiqlal, volvió a reivindicar lo que Rabat considera su territorio.
“España es un socio esencial para nosotros, pero no retrocederemos ni un solo palmo de nuestro territorio nacional”, afirmó Baraka.
Es en ese contexto donde la palabra “Reconquista” pronunciada por el arzobispo adquiere una dimensión política muy superior a la de una simple referencia histórica.
El Gobierno considera “inaceptables” las declaraciones marroquíes
La tensión diplomática ha alcanzado ya al Gobierno español.
Pedro Sánchez reveló que España convocó el pasado 21 de agosto a la embajadora de Marruecos, Karima Benyaich, a raíz de las declaraciones sobre Ceuta y Melilla realizadas desde el país vecino.
El Ejecutivo español calificó de “inaceptables” las manifestaciones de dos ministros marroquíes, según la información recogida por El País.
Sánchez ha tratado simultáneamente de mantener el equilibrio diplomático.
El presidente defiende la política de buena vecindad con Marruecos y apuesta por la prudencia, pero ha establecido la integridad territorial de España y la soberanía sobre Ceuta y Melilla como líneas rojas.
La situación coloca al Gobierno ante una relación especialmente complicada.
Marruecos es un socio fundamental en seguridad, inmigración y comercio, pero las reivindicaciones sobre las dos ciudades españolas chocan directamente con uno de los asuntos más sensibles de la política exterior española.
La “Reconquista” del arzobispo entra en el debate político
Jesús Sanz no es una figura ajena a la controversia pública.
El arzobispo de Oviedo se ha pronunciado anteriormente sobre asuntos políticos y sociales, pero su intervención en esta ocasión tiene una particularidad evidente.
No habla de una cuestión abstracta.
Lo hace cuando Ceuta está atravesando una crisis migratoria extraordinaria y Marruecos vuelve a introducir públicamente sus reivindicaciones territoriales.
La palabra elegida tampoco permite una lectura indiferente.
Hablar de “Reconquista” conecta inmediatamente la situación actual con siglos de historia entre la Península Ibérica y el norte de África.
Para sus partidarios, el mensaje puede interpretarse como una reivindicación de la defensa de la soberanía española.
Para sus críticos, utilizar semejante término desde una autoridad eclesiástica en una crisis marcada también por la inmigración y las tensiones sociales puede contribuir a elevar todavía más la confrontación.
Ceuta se convierte en el gran foco político del momento
Las movilizaciones ciudadanas han añadido una nueva dimensión a una crisis que comenzó como una emergencia fronteriza y ha terminado extendiéndose a prácticamente todos los niveles de la política nacional.
La presión sobre las Fuerzas de Seguridad, las denuncias de los vecinos, la situación de los inmigrantes que permanecen en la ciudad, los informes sobre las advertencias previas y la responsabilidad de Marruecos mantienen abierto un conflicto que todavía está lejos de cerrarse.
En ese escenario, la relación con Rabat resulta cada vez más delicada.
Y mientras Sánchez pide prudencia, desde Marruecos llegan nuevas reivindicaciones territoriales y desde España aparecen voces que reclaman una respuesta mucho más contundente.
Una sola palabra dispara la polémica
El mensaje de Jesús Sanz tiene fuerza precisamente porque concentra todo el debate en una palabra.
Reconquista.
Una expresión histórica que, trasladada a la crisis actual, adquiere una carga política, territorial y religiosa extraordinaria.
El arzobispo la utiliza frente a la “pretensión marroquí” y después de unas manifestaciones destinadas a reclamar soluciones para Ceuta.
No supone, por sí misma, una propuesta concreta de actuación política o militar. La fuente aportada únicamente permite afirmar que Sanz empleó el término al valorar las movilizaciones y las pretensiones marroquíes.
Pero su mensaje llega justo cuando varios miembros del Gobierno de Marruecos vuelven a hablar abiertamente de Ceuta y Melilla.
Y eso garantiza que una palabra asociada durante siglos a la historia de España vuelva ahora a ocupar el centro de una batalla política completamente contemporánea.




















