El delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, ha intentado despejar las dudas sobre la actuación de la Administración antes de la entrada masiva de inmigrantes de los días 30 y 31 de julio asegurando que no tuvo conocimiento de las comunicaciones previas del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Su principal argumento: aquellos mensajes no constituían una alerta oficial porque, según sostiene, cuando el CNI emite una advertencia de ese nivel «la entrega en un sobre lacrado y la da a las autoridades».
«Cuando el CNI tiene una alerta lo entrega en un sobre lacrado y lo da a las autoridades. Un WhatsApp no es un informe», afirmó Pérez Triano durante una comparecencia ante los medios.
La explicación llega después de que se hayan conocido documentos desclasificados en los que consta que el CNI trasladó a la Delegación del Gobierno en Ceuta información sobre un llamamiento difundido a través de WhatsApp para realizar un “asalto por valla y mar” el 29 de julio, apenas un día antes de la llegada masiva desde Marruecos.
Comunicación informal
Pérez Triano asegura que él personalmente no tuvo conocimiento de aquella comunicación y sostiene que se trató de un «intercambio de comunicación informal» entre un miembro del CNI y un integrante de su gabinete. El delegado ha rechazado así que existiera una alerta formal dirigida directamente a su persona.
La cuestión resulta especialmente relevante porque el aviso se produjo en un contexto de creciente presión migratoria en la frontera de Ceuta, cuando ya se estaban produciendo numerosas entradas y existía actividad en redes sociales relacionada con una posible llegada masiva.
"Yo no sabía nada!"
El delegado ha defendido además que es fácil «sacar de contexto los mensajes» y ha insistido en que nadie podía prever la magnitud exacta de lo que finalmente ocurrió. «Yo no sabía nada», ha repetido, pese a que la documentación conocida recoge el traslado de información sobre una convocatoria concreta para acceder a Ceuta.
Pérez Triano tampoco contempla presentar su dimisión. En su defensa, ha argumentado que la información estratégica del CNI debe transmitirse al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y no necesariamente a un delegado del Gobierno.
El episodio abre ahora un nuevo interrogante político: si existía información previa sobre una convocatoria para un asalto por tierra y mar, quién debía recibirla, cómo debía ser trasladada y qué uso se hizo de ella.
El sobre lacrado
La polémica se suma a las críticas sobre la preparación del Gobierno ante la crisis fronteriza. Mientras el Ejecutivo sostiene que no pudo anticipar la dimensión de la llegada masiva, la documentación conocida confirma que sí existieron comunicaciones previas sobre movimientos y convocatorias, aunque el CNI matiza que no anticipó la magnitud ni la naturaleza exacta de los acontecimientos.
La frase de Pérez Triano sobre el «sobre lacrado» se convierte así en uno de los elementos centrales de una controversia que vuelve a poner el foco sobre la cadena de información del Gobierno antes de la crisis de Ceuta.





















