El presidente de la Asociación de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos denuncia deficiencias en el mantenimiento y el control de las infraestructuras tras el choque entre un AVE y un tren Iryo en la línea Madrid-Sevilla.
José Trigueros, presidente de la Asociación de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos y de la Ingeniería Civil, ha responsabilizado al ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, de la situación de las infraestructuras ferroviarias tras el grave accidente entre un tren AVE y un convoy de Iryo en la línea Madrid-Sevilla, que ha dejado al menos una decena de fallecidos, según la información publicada.
En declaraciones a Europa Press, Trigueros ha expresado su indignación por lo sucedido y ha cuestionado la gestión del sistema ferroviario. «No puede ser que nuestras infraestructuras estén dirigidas por gente incompetente», ha afirmado, antes de responsabilizar directamente al titular de Transportes.
José Trigueros denuncia la falta de mantenimiento ferroviario
El presidente de la asociación de ingenieros ha mostrado su preocupación por el estado de conservación y los mecanismos de supervisión de la red ferroviaria española. A su juicio, el accidente pone de manifiesto posibles deficiencias en el mantenimiento y el control de las infraestructuras.
«Siento vergüenza por la falta de mantenimiento y de control», ha declarado Trigueros, quien también presidió el Instituto de la Ingeniería de España (IIE).
El ingeniero considera que un siniestro de estas características no debería producirse en una red de alta velocidad como la española. Además, ha rechazado que un eventual error humano pueda considerarse una explicación suficiente sin analizar el funcionamiento de los protocolos y los sistemas de protección.
En este sentido, ha defendido que los mecanismos de seguridad deben estar diseñados para impedir que un fallo individual desemboque en una colisión entre trenes.
El posible fallo del sistema LZB, en el centro de las críticas
Entre las hipótesis planteadas por Trigueros figura un posible fallo del sistema de seguridad LZB, que, según sus declaraciones, habría sufrido una incidencia a primera hora de la mañana.
El presidente de la asociación ha señalado este sistema como un elemento clave para esclarecer lo sucedido y ha cuestionado que se reanudara la circulación ferroviaria mientras, según su versión, se estaban realizando trabajos para restablecer su funcionamiento.
No obstante, las declaraciones del ingeniero no constituyen por sí mismas una confirmación técnica de la causa del accidente. Será necesario conocer los resultados de la investigación para determinar si existió una avería, qué sistemas estaban operativos y cómo se autorizó la circulación de los trenes.
Cómo funciona la seguridad ferroviaria en las líneas de alta velocidad
Trigueros ha explicado que la circulación ferroviaria se organiza mediante tramos conocidos como cantones, que permiten mantener la separación entre trenes. Los sistemas de señalización y protección deben evitar que un convoy entre en un tramo ocupado cuando las condiciones de seguridad no lo permiten.
Según el ingeniero, si un tren se encuentra detenido en un cantón, las señales deben impedir la entrada de otro convoy. Por ello, considera especialmente importante esclarecer por qué no se habría evitado la colisión en este caso.
«En el mismo cantón no puede haber dos trenes», ha insistido.
El presidente de la asociación también ha subrayado que los sistemas automáticos de protección están concebidos para intervenir cuando un tren no respeta una señal de parada, siempre que las condiciones técnicas y operativas permitan su actuación.
Trigueros cuestiona que el accidente se atribuya a un error humano
Ante la posibilidad de que el siniestro estuviera relacionado con un fallo del maquinista, Trigueros ha defendido que la investigación debe analizar también los mecanismos de seguridad que debían prevenir una situación de riesgo.
En su opinión, incluso si se produjera un error humano, el sistema debería contar con barreras de protección capaces de evitar una colisión. «El maquinista no tiene ninguna culpa porque lo tiene que parar el tren», ha afirmado.
El ingeniero sostiene que el análisis no debe centrarse únicamente en la actuación de los profesionales que conducían los convoyes, sino también en el estado de las infraestructuras, el funcionamiento de la señalización y los procedimientos aplicados para restablecer el servicio.
La investigación deberá esclarecer las causas del choque entre el AVE y el Iryo
Las declaraciones de José Trigueros sitúan el mantenimiento ferroviario, la supervisión de las infraestructuras y los sistemas automáticos de seguridad en el centro del debate sobre el accidente de la línea Madrid-Sevilla.
Sin embargo, la determinación de las causas requerirá examinar las pruebas técnicas, los registros de circulación, el estado de los equipos de señalización y las decisiones adoptadas antes del siniestro.
Hasta que se conozcan las conclusiones oficiales, el posible fallo del sistema LZB y las responsabilidades que pudieran derivarse de lo sucedido deben considerarse cuestiones pendientes de investigación.
El accidente vuelve a poner de relieve la importancia de garantizar el mantenimiento de la red ferroviaria y el correcto funcionamiento de los sistemas de protección, especialmente en un servicio de alta velocidad en el que la prevención de riesgos resulta fundamental.




















