Una grabación difundida en redes sociales ha añadido un nuevo episodio a la creciente preocupación por la seguridad de los militares desplegados en Ceuta. En las imágenes, dos inmigrantes muestran desde una zona escarpada del Recinto un obstáculo que, según explican ellos mismos ante la cámara, prepararon expresamente para impedir que los efectivos de las Fuerzas Armadas pudieran aproximarse al asentamiento improvisado en el que están viviendo.
La escena se desarrolla sobre un terreno rocoso situado junto a un desnivel pronunciado, con el Sarchal visible al fondo. Uno de los protagonistas enseña varias piedras aparentemente sueltas colocadas sobre un cartón en el lugar de paso y explica cuál habría sido el objetivo: «Ayer cortamos el camino por aquí para que no vinieran los militares de arriba. Les preparamos una trampa en el paso». Acto seguido advierte de las posibles consecuencias para quien apoyara el pie sobre el punto preparado: «Si pisas aquí te vas directo al vacío».
La existencia y disposición del obstáculo puede observarse en la grabación, pero no consta por ahora una valoración oficial que determine su capacidad real para provocar una caída ni que algún militar haya resultado herido por este mecanismo.
Una trampa junto al precipicio
El elemento más preocupante de la trampa contra militares en un acantilado de Ceuta es precisamente el lugar elegido. No se trata, según muestran las imágenes difundidas, de bloquear simplemente un camino mediante piedras de grandes dimensiones, sino de colocar material suelto sobre una zona de paso próxima a un desnivel.
Uno de los hombres explica ante la cámara que las piedras fueron situadas encima de un cartón. Su relato atribuye además una finalidad inequívoca a la actuación: evitar que los militares pudieran llegar hasta ellos desde la parte superior del terreno. La afirmación sobre el riesgo de terminar «directo al vacío» procede de uno de los propios protagonistas del vídeo y no de una valoración técnica de las Fuerzas Armadas.
Los hombres justifican posteriormente su actuación alegando que los militares les pegan. La grabación no muestra ninguna imagen que permita comprobar esa acusación, ni se aporta en el vídeo documentación sobre una supuesta agresión previa.
Lo que sí queda registrado es su propia explicación sobre la preparación del paso y la intención que atribuyen a lo realizado. Este último extremo diferencia el episodio de un simple montón de piedras provocado por las características naturales del terreno.
«Lo hicimos porque nos pegan»
Después de explicar cómo habían preparado el obstáculo, uno de los protagonistas ofrece su versión sobre los motivos: «Lo hicimos porque nos pegan». Se trata de una acusación contra los militares que aparece únicamente sostenida por su testimonio en la grabación y que no debe presentarse como un hecho acreditado.
El vídeo continúa con un recorrido por el lugar en el que ambos aseguran estar viviendo. Los hombres muestran una construcción precaria levantada con barras de hierro, contrachapado y plásticos en una zona próxima al mar. «Aquí es donde dormimos ahora, hermanos», explica uno de ellos mientras enseña la estructura.
También aseguran que anteriormente disponían de una tienda de campaña que les habría costado 60 euros y que, según su relato, fue destruida por militares. «Antes teníamos una tienda de 60 euros pero los militares la rompieron, por eso improvisamos esto», afirma el protagonista antes de terminar la grabación con un «continuará».
Tampoco aparecen imágenes de la supuesta destrucción de esa tienda que permitan corroborar la acusación. El material difundido únicamente permite comprobar el asentamiento actual y escuchar las afirmaciones realizadas por sus ocupantes.
El riesgo para las patrullas
La trampa contra militares en un acantilado de Ceuta aparece en un momento particularmente delicado para las Fuerzas Armadas desplegadas en la ciudad después de la entrada masiva de finales de julio. Las patrullas han protagonizado durante las últimas semanas diferentes incidentes con inmigrantes, algunos de los cuales han terminado con soldados heridos y sospechosos detenidos.
Uno de los episodios más graves se produjo a finales de agosto en Benzú. Una patrulla del Grupo de Regulares fue rodeada por decenas de personas y atacada con piedras, dejando cuatro militares heridos. La Policía Nacional detuvo a doce inmigrantes marroquíes por su presunta participación. Once aceptaron posteriormente una condena de dos años por atentado contra agentes de la autoridad, sustituida por la expulsión de España durante cinco años; otro permaneció en prisión provisional tras negar su participación.
Las asociaciones profesionales militares calificaron aquel episodio de «emboscada» y reclamaron una revisión de los protocolos de seguridad y del marco jurídico con el que trabajan los efectivos desplegados.
El nuevo vídeo introduce una modalidad diferente de riesgo: no un enfrentamiento directo, sino un obstáculo supuestamente preparado de antemano en un terreno donde un resbalón o una caída podrían tener consecuencias graves.
Apedreamientos y agresiones
Los incidentes no terminaron con la emboscada de Benzú. El pasado fin de semana, 21 ciudadanos marroquíes fueron identificados después de un apedreamiento contra una patrulla militar y efectivos de la Guardia Civil en las inmediaciones de la playa del Trampolín. No hubo heridos ni daños materiales y, tras ser identificados, regresaron voluntariamente a Marruecos, según informó Interior.
ATME denunció este miércoles otros dos episodios. Según el presidente de la Asociación de Tropa y Marinería Española, un miembro de Regulares resultó herido después de ser agredido por un inmigrante al que había interceptado ante una situación que la asociación calificó de sospechosa. Horas después, un legionario habría sufrido otro ataque con espray de pimienta en El Príncipe. En ambos casos, siempre según ATME, hubo detenidos y los militares necesitaron asistencia médica.
También se produjo el pasado 4 de septiembre la detención de un ciudadano marroquí en situación irregular después de que presuntamente amenazara con apuñalar a un militar que había participado en su localización. Fuentes policiales indicaron que el sospechoso sacó un arma blanca cuando fue alcanzado.
Estos antecedentes no demuestran ninguna relación entre sus protagonistas y los dos hombres que aparecen en el nuevo vídeo, pero sirven para contextualizar el escenario de seguridad en el que trabajan actualmente las patrullas.
El Recinto, un terreno especialmente complicado
El lugar mostrado en las imágenes aumenta la preocupación por sus propias características. La orografía del Recinto combina pendientes, rocas y desniveles junto al litoral. En ese contexto, los militares que accedan a asentamientos improvisados no solo tienen que vigilar a las personas con las que puedan encontrarse, sino también las condiciones del terreno por el que avanzan.
La trampa contra militares en un acantilado de Ceuta, de confirmarse oficialmente en los términos descritos por sus propios autores, obligaría además a extremar las precauciones antes de transitar por pasos utilizados para acceder a estos emplazamientos.
El episodio presenta una diferencia importante respecto a los enfrentamientos registrados durante las últimas semanas. En aquellos casos existía una interacción directa entre militares e inmigrantes que derivaba en lanzamientos de piedras, amenazas o agresiones. Aquí son los propios protagonistas quienes describen ante una cámara la colocación previa de un obstáculo destinado a dificultar el acceso.
No consta por el momento que Defensa haya informado públicamente de militares heridos por la supuesta trampa ni que las autoridades hayan anunciado detenciones relacionadas con esta grabación.
Los asentamientos improvisados continúan
El vídeo vuelve a mostrar también otro problema que permanece abierto más de un mes después de la entrada masiva: la presencia de personas viviendo en chabolas, tiendas y estructuras improvisadas repartidas por diferentes zonas de Ceuta.
En el caso del Recinto, los protagonistas enseñan una pequeña estructura construida entre las rocas y explican cómo introdujeron barras de hierro para sostenerla antes de cubrirla con madera y plásticos. Las condiciones del terreno complican tanto la vida de quienes permanecen allí como cualquier intervención de los servicios públicos o de seguridad.
La playa del Trampolín constituye otro de los puntos en los que continúan concentrándose inmigrantes. Precisamente allí se produjo el reciente apedreamiento contra militares y guardias civiles. RTVE informó de que centenares de personas seguían durmiendo en esa zona cuando ocurrió el incidente del pasado fin de semana.
La dispersión de los asentamientos obliga a mantener patrullas en diferentes puntos y convierte determinados enclaves de difícil acceso en zonas especialmente complejas para las Fuerzas Armadas.
Los militares reclaman mayor protección
La sucesión de incidentes ha provocado que diferentes asociaciones militares eleven el tono de sus reivindicaciones. ATME lleva semanas reclamando que los efectivos que desempeñan estas tareas dispongan de mayor protección jurídica y sean reconocidos como agentes de la autoridad durante el desarrollo de la misión.
El debate ha llegado también al terreno político. El PP ha registrado una iniciativa en el Congreso para reforzar esa consideración jurídica y permitir que los militares puedan identificar y, en determinados supuestos, detener a quienes infrinjan la ley durante estas operaciones. Alberto Núñez Feijóo trasladó personalmente esta posición a representantes de ATME durante una reunión celebrada a comienzos de septiembre.
El despliegue militar comenzó como apoyo extraordinario ante una situación fronteriza excepcional, pero su prolongación ha situado a los soldados ante escenarios que se acercan a funciones de seguridad ciudadana y control de personas. Es precisamente esa zona gris la que las asociaciones profesionales consideran necesario resolver.
«Si pisas aquí te vas directo al vacío»
La trampa contra militares en un acantilado de Ceuta añade ahora una nueva preocupación. El aspecto central de la grabación no son las acusaciones realizadas contra las Fuerzas Armadas —que carecen de elementos de verificación en el propio vídeo—, sino que quienes aparecen en ella aseguran haber preparado deliberadamente un punto de paso para impedir la llegada de soldados.
La frase pronunciada mientras enseñan las piedras resume la gravedad potencial del episodio: «Si pisas aquí te vas directo al vacío». Será necesario determinar ahora si las autoridades han identificado a los protagonistas, si el lugar ha sido inspeccionado y si los hechos pueden derivar en actuaciones policiales o judiciales.
Hasta entonces conviene separar lo que muestra la grabación de aquello que todavía debe investigarse. El vídeo permite observar las piedras, el terreno y el asentamiento, y recoge a uno de los hombres atribuyéndose la preparación del obstáculo. No permite determinar por sí solo si algún militar llegó a pisarlo, si estuvo realmente a punto de caer o cuál era la peligrosidad exacta del mecanismo.
Lo que resulta indiscutible es que las patrullas desplegadas en Ceuta afrontan un escenario de seguridad cada vez más complejo, después de semanas marcadas por apedreamientos, amenazas, agresiones y detenciones.




















