"Scholz ha sacrificado nuestro crecimiento" aseguran, a la vez que han denunciado las políticas verdes que los están arruinando
A menos de dos semanas de las próximas elecciones alemanas que se celebrarán el domingo 23 de febrero, los trabajadores de Volkswagen en Zwickau, en el este del país, se han manifestado a favor de la formación patriota y soberanista, Alternativa para Alemania.
La planta de Zwickau, que en el pasado simbolizó el poderío manufacturero alemán, ha pasado de ser un emblema de la innovación a representar el declive económico del país. En diciembre, Volkswagen acordó con los sindicatos reducir 35.000 puestos de trabajo en los próximos cinco años para evitar medidas más drásticas.
Lars Bochmann, trabajador de la compañía desde hace 30 años, es uno de los rostros que más voz está dando a esta problemática. Afiliado a AFD, critica la transición de la planta a la producción exclusiva de vehículos eléctricos, argumentando que las políticas "verdes" y las subvenciones estatales han acelerado el declive de la empresa.
El partido Alternativa para Alemania, a través de su brazo laboral Zentrum, está logrando captar el descontento de los trabajadores en sectores como el automotriz.
Matthias Moosdorf, parlamentario de AFD por Zwickau, va más allá en sus críticas: "Todo lo que consume mucha energía –aluminio, acero, fertilizantes, cemento– se está desperdiciando porque estos idiotas de Berlín han puesto la ideología por delante de la realidad. No es sólo un error político, es un crimen contra el pueblo alemán".






















