Santiago Abascal no se ha limitado este jueves a lanzar una batería de acusaciones políticas contra Pedro Sánchez por su gestión de los acontecimientos de Ceuta. El presidente de Vox ha aprovechado la tribuna del Congreso para reclamar formalmente al resto de diputados que respalden la utilización del artículo 102 de la Constitución, el mecanismo que regula la eventual exigencia de responsabilidad criminal al presidente y a los miembros del Gobierno.
La petición de Abascal para activar el artículo 102 contra Sánchez supone un paso más en la estrategia que Vox había anunciado antes de la comparecencia. Abascal ha puesto los 33 diputados de su grupo «a disposición» de la iniciativa y ha pedido al resto de formaciones que permitan abrir el procedimiento por una supuesta «traición» relacionada con la actuación del Ejecutivo ante los acontecimientos de Ceuta. La acusación corresponde exclusivamente a Vox y no existe ninguna resolución judicial que haya establecido que Sánchez haya cometido ese delito.
Qué dice el artículo 102
Abascal ha leído desde la tribuna varios apartados del artículo 102. La Constitución establece que la responsabilidad criminal del presidente y de los demás miembros del Gobierno será exigible, en su caso, ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo. Para los supuestos de traición o delitos contra la seguridad del Estado cometidos en el ejercicio de sus funciones, la iniciativa debe partir de una cuarta parte de los miembros del Congreso y posteriormente obtener la aprobación de la mayoría absoluta de la Cámara.
Ahí aparece el primer obstáculo para la petición de Abascal para activar el artículo 102 contra Sánchez. Vox dispone de 33 diputados y necesita alcanzar inicialmente 88 firmas para promover por sí mismo el procedimiento. Incluso sumando sus diputados a los 137 del PP, ambas formaciones alcanzarían 170 escaños, seis menos de los 176 necesarios para aprobar finalmente la iniciativa por mayoría absoluta.
Por eso Abascal ha dirigido buena parte de su mensaje no solamente a Sánchez, sino también a los diputados del resto de grupos: «Los escaños de Vox están a disposición de esta iniciativa».
«Para este delito no hay indulto»
El presidente de Vox ha puesto especial énfasis en el tercer apartado del artículo 102, que establece que la prerrogativa real de gracia no será aplicable a ninguno de los supuestos contemplados en ese precepto. Abascal ha utilizado esa disposición para lanzar una advertencia directa al presidente.
«Para este delito no hay indulto», ha afirmado. Acto seguido ha añadido: «El único delito que en España no puede indultar es el suyo, es el que ha cometido usted». Esta última frase constituye una acusación de Abascal y no puede interpretarse como la constatación jurídica de que Sánchez haya cometido un delito. Para que existiera responsabilidad penal sería necesario el correspondiente procedimiento y una resolución judicial.
La petición de Abascal para activar el artículo 102 contra Sánchez se apoya políticamente en la tesis de Vox de que el Gobierno conocía el riesgo existente en Ceuta, mantenía comunicación con las autoridades marroquíes durante los acontecimientos y no habría adoptado, según el partido, las medidas necesarias.
Abascal enumera sus tres argumentos
El líder de Vox ha asegurado que, a su juicio, concurren tres elementos que justificarían plantear la acusación: «El conocimiento, la relación con el país extranjero y el resultado en Ceuta». Abascal sostiene que el Ejecutivo disponía de información previa, recuerda que Sánchez reconoció contactos con las autoridades marroquíes durante los días 30 y 31 de julio y vincula ambos elementos con las consecuencias sufridas posteriormente en la ciudad autónoma.
El Gobierno rechaza esa interpretación. Sánchez ha afirmado este jueves que ninguna alerta recibida antes de los acontecimientos anticipó una entrada de la magnitud finalmente registrada y ha reiterado que no dispone de evidencias sólidas que permitan acusar al Gobierno marroquí de haber diseñado o ejecutado la operación. La aparición de un informe policial que describe una entrada planificada y recoge actuaciones de agentes marroquíes ha abierto, no obstante, una fuerte controversia sobre el alcance de la información disponible.
La discrepancia es sustancial: una cosa es la existencia de información policial sobre la actuación de miembros de las fuerzas marroquíes y otra acreditar jurídicamente una responsabilidad del Gobierno de Rabat o, todavía más, una conducta penalmente relevante del presidente español.
Vox busca obligar al Congreso a posicionarse
La dimensión política de la petición de Abascal para activar el artículo 102 contra Sánchez reside precisamente en llevar la cuestión a una votación en la que el resto de grupos tengan que pronunciarse. El líder de Vox ha interpelado directamente a los diputados y les ha preguntado si consideran que el presidente ha «traicionado a los españoles».
«Si lo creen de verdad, actúen en consecuencia», ha señalado al plantear el argumento inverso a quienes rechazan su acusación. Vox pretende así que la iniciativa no quede limitada a una declaración política de Abascal y busca conseguir los apoyos necesarios para poner en marcha el mecanismo constitucional.
El líder de Vox ya había reclamado al PP esta semana que respaldara el artículo 102, pero este jueves ha utilizado la tribuna del Congreso para formalizar políticamente la presión sobre el conjunto de la Cámara.
«Algún día rendirán cuentas»
Abascal ha terminado su intervención manteniendo el tono de máxima confrontación con Sánchez. Ha acusado al Gobierno de «traicionar» a los españoles y ha asegurado que quienes considera responsables de lo sucedido deberán «rendir cuentas». También ha manifestado su deseo de que esa rendición de cuentas se produzca mediante «elecciones transparentes y libres».
El dirigente de Vox ha cerrado reivindicando la españolidad de las dos ciudades autónomas y reclamando la salida de quienes permanecen irregularmente en Ceuta. Su última frase ha resumido el planteamiento político de toda la intervención: «Ceuta es España, Melilla es España».
La batalla inmediata, sin embargo, estará en el propio Congreso. Para que la ofensiva anunciada por Vox avance más allá del discurso, Abascal tendrá que conseguir primero el respaldo de al menos una cuarta parte de los diputados y, posteriormente, reunir una mayoría absoluta que actualmente Vox no alcanza ni siquiera sumando sus escaños a los del Partido Popular.




















