Alberto Núñez Feijóo, definido incluso entre sus propias filas del PP como el “pusilánime” parece haber descubierto que algunas de las propuestas que durante años han marcado distancias entre el Partido Popular y VOX también pueden convertirse en reclamos electorales.
A pocas semanas de las elecciones generales del 29 de noviembre, el líder popular ha endurecido su discurso sobre inmigración irregular, okupación ilegal y fiscalidad, incorporando medidas que Santiago Abascal lleva tiempo colocando en el centro de su agenda política.
El movimiento coincide con un escenario incómodo para Génova: las encuestas apuntan a que VOX gana terreno mientras el PP no consigue recuperar el porcentaje de voto de las generales de julio de 2023. La pregunta política es inevitable: ¿está Feijóo convencido de estas propuestas o ha comprendido que mantener distancias con VOX tiene un coste electoral?
De considerar a VOX «extremista» a adoptar parte de su discurso
El contraste con las declaraciones anteriores de Feijóo es significativo. En diciembre de 2022, el líder del PP llegó a calificar a VOX de «igual de extremista» que el Gobierno de Pedro Sánchez y sus socios independentistas, según recogió infoLibre. En aquella etapa también defendía que la alternativa al Ejecutivo no debía estar liderada por «la ruptura, el populismo o la demagogia».
Durante la campaña de las generales de julio de 2023, Feijóo insistía en que aspiraba a una mayoría suficiente para gobernar en solitario, sin depender de VOX. Y eso fue lo que hizo que la derecha no obtuviera la mayoría necesaria para gobernar. Feijóo en su punto álgido de brillantez intelectual.
Su partido trataba de reivindicar la centralidad política y marcar distancias con algunas de las propuestas de Abascal, pese a coincidir con él en cuestiones como la rebaja de impuestos, la lucha contra la ocupación y el endurecimiento de determinadas políticas migratorias.
Ahora, sin embargo, el programa político del PP se aproxima más a muchas de las reivindicaciones que VOX lleva años defendiendo.
Inmigración: del discurso moderado a las expulsiones
Feijóo ha endurecido progresivamente su posición migratoria. En julio de 2025 reclamó la deportación inmediata de inmigrantes irregulares que delinquieran y defendió que quienes lleguen a España para incumplir las leyes o vivir de las políticas sociales no serían bienvenidos. También planteó restricciones a determinadas prestaciones para personas en situación irregular y cambios en las vías de regularización.
En sus compromisos electorales de octubre de 2026, el PP promete reducir la inmigración irregular, impedir las regularizaciones colectivas y reforzar los criterios para acceder a la nacionalidad española. También propone expulsar a los inmigrantes que delincan, dentro de los términos que establezca la legislación.
Son posiciones que acercan el discurso popular a una parte de las reivindicaciones de VOX, aunque ambos partidos mantienen diferencias sobre el alcance de las medidas y su aplicación.
Okupación: desalojos en 48 horas
La vivienda constituye otro de los terrenos donde se aprecia este acercamiento. El pasado 21 de octubre, Feijóo anunció que, si gobierna, aprobará en sus primeros cien días una ley para desalojar okupas en 48 horas, además de reformar la Ley de Propiedad Horizontal y facilitar la construcción de un millón de viviendas durante la legislatura.
VOX llevaba años defendiendo medidas de desalojo exprés y cambios legales relacionados con la okupación. Algunas de estas propuestas figuraban en su programa de las generales de 2023.
La diferencia está ahora en que el PP incorpora el plazo de 48 horas como uno de los anuncios centrales de su oferta electoral. La iniciativa plantea, no obstante, interrogantes sobre su desarrollo jurídico y las garantías que deben respetarse en cada procedimiento.
Menos impuestos y presión fiscal
La rebaja fiscal tampoco es una novedad exclusiva de VOX: el PP ya defendía reducciones tributarias en 2023. En aquel programa prometía bajar el IRPF a las rentas inferiores a 40.000 euros, reducir temporalmente el IVA de determinados alimentos y eliminar el impuesto a las grandes fortunas.
La nueva oferta de Feijóo insiste en revisar las subidas fiscales de los últimos años y reducir impuestos. Además, plantea incentivos fiscales para la compra de vivienda y beneficios para propietarios e inquilinos bajo determinadas condiciones. Estas promesas forman parte de una estrategia que busca recuperar iniciativa política en asuntos donde la formación de Abascal ha logrado consolidar un discurso propio.
Las encuestas reflejan el crecimiento de VOX
Los datos ayudan a entender la pugna. En las elecciones generales del 23 de julio de 2023, el PP obtuvo 8.091.840 votos, el 33,05%, mientras VOX consiguió 3.033.744 votos, el 12,39%.
El promedio de encuestas de RTVE actualizado el 20 de octubre de 2026 sitúa al PP en el 31,5% de los votos y a Vox en el 18,7%. Son estimaciones, no resultados electorales, pero muestran una diferencia relevante respecto a los comicios anteriores: los populares aparecen por debajo de su porcentaje de 2023 y VOX, claramente por encima. La última, presentada hoy por El Confidencial, deja al PP con poco más del 28% y a VOX con el 20%. El PSOE casi empatado con el PP.
Eso no permite concluir por adelantado cuántos votos obtendrá cada partido ni atribuir toda la evolución a un único motivo. Sí dibuja una competencia cada vez más intensa por el electorado de derechas.
La «derechita cobarde», ante su propio espejo
Durante años, VOX ha utilizado la expresión «derechita cobarde» para reprochar al PP su falta de contundencia en asuntos como la inmigración, la seguridad, la fiscalidad o la defensa de determinadas reformas legales. Ahora, Feijóo incorpora algunas de esas propuestas a su oferta electoral, mientras mantiene diferencias con Abascal en otras cuestiones.
La ironía política es evidente: medidas que antes servían para marcar distancias entre ambas formaciones se convierten ahora en anuncios destacados del PP. Para sus críticos desde VOX, el cambio puede interpretarse como una rectificación tardía; para los populares, como una respuesta a problemas que consideran prioritarios para los ciudadanos.
En cualquier caso, el desafío de Feijóo no consiste únicamente en endurecer sus titulares. Tendrá que convencer a los electores de que sus promesas se traducirán en leyes y políticas efectivas, mientras compite con una formación que lleva años defendiendo buena parte de ese catálogo.
La campaña del 29-N pondrá a prueba si el giro discursivo del PP consigue recuperar apoyos o si, por el contrario, refuerza la percepción de que VOX ha logrado condicionar la agenda de la derecha española.

Faltará saber si Feijóo y el PP siguen con sus habituales meteduras de pata electorales, y se lanzan a degüello contra Abascal como hace tres años en vez de centrar el discurso en propuestas y en denunciar a los enemigos comunes: los socialistas, Sánchez, los comunistas y los independentistas que han dejado a España donde está durante estos últimos 8 años.



















