A pocas semanas de la cita electoral del 29 de noviembre, los movimientos estratégicos en el bloque progresista se intensifican. Ante los pronósticos de los sondeos, que otorgan una clara ventaja a la suma de Partido Popular y VOX, diversos sectores del PSOE han comenzado a presionar a la dirección de su partido para forzar un pacto con el Frente Amplio.
El objetivo central de esta maniobra, como ha adelantado The Objective, es lograr que la coalición que lidera Ada Colau renuncie a presentar candidaturas en una veintena de provincias clave donde la dispersión del voto de la izquierda amenaza con ser fatal.
La preocupación entre las filas socialistas es máxima en aquellas circunscripciones de tamaño medio y pequeño que reparten menos de siete diputados y donde los partidos nacionalistas no tienen una presencia relevante. Provincias como Soria, Almería, Badajoz, Cáceres, Jaén, Salamanca, Albacete, La Rioja o Cantabria se sitúan en el punto de mira del aparato electoral del PSOE.
En estos territorios, el sistema D'Hondt penaliza severamente el fragmentado voto progresista, lo que a menudo se traduce en que miles de papeletas a favor de la izquierda queden sin representación real mientras benefician de forma indirecta a la derecha.
Esta propuesta aspira a consolidar la dinámica que ya fructificó con el pacto in extremis alcanzado para el Senado en 46 circunscripciones. Asimismo, el gesto del presidente de la Chunta Aragonesista, Jorge Pueyo —quien confirmó que su formación no competirá por los tres escaños del Congreso en Teruel para dejar vía libre al PSOE—, es visto en Ferraz como el modelo a imitar en el resto del mapa nacional.
Negociaciones contrarreloj
Las negociaciones se desarrollan en una contrarreloj frenética, puesto que el plazo oficial para integrar a miembros de la coalición de izquierdas en las listas socialistas o formalizar retiradas expira a la medianoche del próximo 26 de octubre.
Aunque dentro de la parroquia socialista este movimiento se percibe como la única vía matemática realista para disputar el relato de las encuestas y evitar un Gobierno de coalición conservador, en sectores del Frente Amplio la exigencia de dar un paso al lado despierta fuertes reticencias, al poner en juego su propia visibilidad e identidad territorial en gran parte del país.



















