El Gobierno de Pedro Sánchez habría desaconsejado la visita a Ceuta del comisario europeo de Interior y Migración, Magnus Brunner, después de la entrada masiva de inmigrantes registrada en la ciudad autónoma a finales de julio. Así lo ha publicado Vozpópuli, que atribuye esta información a fuentes comunitarias.
Según estas fuentes, Brunner manifestó su intención de desplazarse personalmente hasta Ceuta para conocer de primera mano la situación generada tras la crisis fronteriza. Sin embargo, el Ejecutivo español habría solicitado que el viaje no se llevara a cabo, argumentando razones relacionadas con la seguridad.
Bruselas quería conocer de primera mano la situación en Ceuta
La decisión habría generado malestar en determinados ámbitos de las instituciones europeas. Desde Bruselas existía interés en obtener información directa sobre una situación que afectaba a Ceuta, considerada una de las fronteras exteriores de la Unión Europea.
La posible visita del comisario europeo se producía en un contexto de especial tensión migratoria. La entrada masiva de personas había situado nuevamente a Ceuta en el centro de la atención política española y europea y había provocado preocupación sobre la gestión de las fronteras exteriores de la UE.
El propio Magnus Brunner ha defendido públicamente la importancia estratégica de Ceuta dentro del espacio europeo. En este sentido, ha señalado que la frontera de la ciudad autónoma constituye también una frontera común de la Unión Europea y ha planteado la necesidad de analizar lo ocurrido para evitar que una situación similar vuelva a producirse.
Magnus Brunner pidió aclarar lo ocurrido sobre el terreno
El comisario europeo siguió de cerca la evolución de la crisis fronteriza desde sus primeros momentos. A comienzos de agosto participó en una reunión extraordinaria de los ministros de Interior de la Unión Europea convocada a raíz de la entrada masiva registrada en Ceuta.
En ese contexto, Brunner alertó sobre los riesgos que puede implicar para la seguridad de la Unión Europea depender de la actuación de terceros países para garantizar el control de sus fronteras. Sus declaraciones apuntaban especialmente al papel desempeñado por Marruecos en la gestión de los movimientos migratorios hacia Ceuta.
El responsable europeo también planteó la conveniencia de aclarar los acontecimientos directamente sobre el terreno. Mientras tanto, el Gobierno español defendía ante las instituciones comunitarias que la situación estaba controlada y aseguraba que ninguna de las personas que habían entrado irregularmente en Ceuta había sido trasladada posteriormente a la Península.
El Gobierno habría desaconsejado el desplazamiento
De acuerdo con la información difundida por Vozpópuli, el viaje de Brunner a Ceuta finalmente no se produjo en aquellos primeros días de la crisis porque el Ejecutivo español habría desaconsejado su desplazamiento por motivos de seguridad.
La cuestión ha adquirido relevancia en el debate sobre la gestión de la frontera de Ceuta y la respuesta europea ante las crisis migratorias. La intención de un alto representante de la Comisión Europea de visitar personalmente la ciudad reflejaba el interés de Bruselas por conocer la situación de una frontera que afecta directamente al conjunto de la Unión Europea.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa el papel de España y de las instituciones comunitarias ante las entradas irregulares y la necesidad de reforzar la coordinación europea para responder a situaciones de presión migratoria en las fronteras exteriores.






















