Dos semanas después de la invasión de decenas de miles de ilegales, la ciudad española sigue viviendo un auténtico caos
La llegada masiva de inmigrantes a Ceuta ha tenido un fuerte impacto sobre la actividad económica de la ciudad. El comercio, la hostelería y otros sectores afrontan importantes dificultades debido a los problemas logísticos, los robos denunciados por comerciantes y la creciente sensación de inseguridad. La Cámara de Comercio de Ceuta calcula que las pérdidas económicas se aproximan ya a los 30 millones de euros.
De acuerdo con las estimaciones difundidas por The Objective, más de 10 millones de euros estarían relacionados con el cierre temporal de establecimientos durante los momentos de mayor tensión. A este impacto hay que añadir las consecuencias derivadas de la cancelación de las Fiestas de Ceuta, la reducción de las pernoctaciones hoteleras y el descenso del gasto turístico.
Miguel Ángel Pérez, vicepresidente de la Confederación de Empresarios de Ceuta, ha descrito la situación como especialmente grave para el tejido productivo de la ciudad. «Esto es un desastre. La cadena de producción de Ceuta se ha soltado y todas las empresas caemos detrás», ha señalado, aludiendo a los problemas que afectan a la logística, la hostelería y la actividad comercial.
Los pequeños comercios, entre los principales perjudicados
Los pequeños negocios de Ceuta están sufriendo especialmente las consecuencias de esta situación. Pedro, responsable de un supermercado, asegura que mantener abierto su establecimiento se ha convertido en una tarea cada vez más complicada.
«Cada día es un susto. Cuando no entran a robar, hay problemas fuera. Es insostenible», explica el comerciante, que describe un escenario muy alejado de la normalidad habitual.
La situación afecta tanto a las ventas como al abastecimiento de los establecimientos. Algunos comerciantes han tenido que modificar sus rutinas y buscar personalmente la mercancía ante las dificultades que encuentran los repartidores para acceder a determinados puntos.
Los repartidores denuncian problemas y temor a los robos
Leonor, de 63 años y responsable de una tienda de alimentación, explica que los problemas de seguridad también han alterado el suministro de su negocio. Según su testimonio, algunos repartidores han dejado de acudir porque sufren robos durante los desplazamientos.
«Yo tengo que ir a comprar a los almacenes porque el repartidor no me trae aquí nada porque le roban. Tengo un miedo terrible», afirma.
La comerciante también asegura haber sufrido pequeños hurtos en su establecimiento. «Cuando pongo latas de atún o algo en el mostrador, dan el tirón y se lo llevan», relata.
Ante esta situación, ha optado por cobrar antes de entregar determinados productos. También señala que, en ocasiones, proporciona pan gratuitamente a personas que considera que realmente lo necesitan, aunque asegura que algunos clientes acuden solicitando productos como alcohol o tabaco.
«Yo no veo normalidad. Esto cada vez va a peor. Nosotros aquí psicológicamente estamos hechos polvo», lamenta.
Cerca de 30 millones de euros de impacto económico
Las cifras recopiladas por la Cámara de Comercio reflejan la dimensión económica de la crisis. Más de 10 millones de euros corresponderían al cierre de establecimientos, mientras que la suspensión de las Fiestas de Ceuta habría generado otros 10,2 millones de euros de pérdidas.
La caída de las pernoctaciones representa, según estas estimaciones, unos 852.000 euros, mientras que la reducción del gasto turístico alcanza aproximadamente los 2,8 millones de euros.
A ello se suman otros 2,5 millones de euros vinculados a las compras que habitualmente realizan ciudadanos marroquíes que cruzan la frontera.
La Cámara de Comercio considera que el impacto podría aumentar si la situación se mantiene durante más tiempo. Para conocer de primera mano los perjuicios sufridos por autónomos y empresas, la institución ha puesto en marcha una Oficina de Atención al Empresario destinada a recopilar las incidencias.
Los empresarios temen que la crisis se prolongue
El sector empresarial ceutí mira con preocupación las próximas semanas. Miguel Ángel Pérez considera que las perspectivas a corto plazo no son positivas y teme que los efectos económicos se prolonguen mucho más allá de los episodios de mayor tensión.
«Nos da la impresión de que a corto plazo esto no mejora. A largo plazo, los daños van a ser demasiado graves para el tejido empresarial de la ciudad. Nos han hecho un daño atroz», ha advertido.
El vicepresidente de la Confederación de Empresarios de Ceuta también ha criticado la respuesta del Gobierno de Pedro Sánchez ante la situación y ha cuestionado la actuación de Marruecos.
«Yo no sé dónde está el Gobierno y no tengo ni idea de cómo un país como Marruecos, que depende tanto de nosotros, pueda hacernos esto dos veces seguidas», ha manifestado.
Un comercio que intentaba recuperarse del bloqueo anterior
La nueva crisis llega en un momento especialmente delicado para la economía de Ceuta. Parte del comercio local comenzaba a recuperarse de las consecuencias del bloqueo comercial impuesto anteriormente por Marruecos, y los empresarios temen que la nueva situación vuelva a frenar esa recuperación.
El sector considera que el problema podría tener consecuencias durante meses si no se adoptan medidas para recuperar la actividad y garantizar el normal funcionamiento de los negocios.
Pérez ha alertado también de las dificultades que plantea la presencia de miles de personas en las calles sin acceso suficiente a sus necesidades básicas y ha reclamado una respuesta que permita recuperar la estabilidad.
Finalmente, el representante empresarial ha pedido solidaridad al resto de España y ha advertido de que la situación de Ceuta pone de manifiesto la vulnerabilidad de la ciudad.
«Pedimos a nuestros compatriotas y a nuestros vecinos de la Península que, por favor, no nos abandonen», ha concluido.























