El PSOE afronta la precampaña electoral sumido en el desconcierto y con el temor a que la tragedia ferroviaria de Urda termine convirtiéndose en un golpe definitivo para sus aspiraciones. A cuatro semanas de una cita decisiva con las urnas, el ánimo de remontada se ha desplomado entre las filas socialistas, según relata El Mundo en una información firmada por Lucía Méndez.
«No hay nada que hacer, ¿cómo vamos a pedir el voto?». Esa es una de las preguntas que, de acuerdo con el diario, circulan en el entorno socialista tras el accidente de Urda, que el artículo cifra en 69 fallecidos, y después de la tragedia de Adamuz, que también dejó numerosas víctimas mortales.

La crisis ferroviaria ha irrumpido en un momento especialmente delicado para Pedro Sánchez. El presidente había apostado por una campaña de exposición mediática, redes sociales e influencers para intentar reactivar emocionalmente a su electorado. Sin embargo, la tragedia ha cambiado el escenario y ha colocado al Gobierno ante una pregunta incómoda: cómo pedir de nuevo la confianza de los ciudadanos mientras siguen reclamándose explicaciones sobre la seguridad de la red ferroviaria y la gestión de Transportes.
Estupor por el respaldo de Sánchez a Puente
Uno de los puntos que más estupor habría generado dentro del PSOE es el respaldo de Sánchez a Óscar Puente. El ministro puso su cargo a disposición del presidente, pero Sánchez decidió mantenerlo. La decisión, según recoge El Mundo, es interpretada por algunos sectores como una forma de proteger al titular de Transportes y evitar que la crisis termine salpicando directamente al jefe del Ejecutivo.
«Es su parapeto», sería el diagnóstico de quienes ven en Puente una barrera política para contener el desgaste de Sánchez.

El artículo describe un clima de pesimismo entre dirigentes socialistas, que temen que la acumulación de tragedias y crisis termine pasando factura en las urnas. La pregunta «¿Qué más nos puede pasar?», que en otras ocasiones se habría utilizado en Moncloa para ensalzar la capacidad de resistencia de Sánchez, adquiere ahora un tono muy distinto.
Incertidumbre en el PSOE
La tragedia ferroviaria ha colocado al Gobierno en una situación de enorme presión. Mientras las víctimas y sus familias esperan respuestas, el PSOE se enfrenta a una precampaña marcada por el desgaste, las dudas internas y la dificultad de convertir su discurso electoral en una petición de confianza.
Con los muertos de Urda y Adamuz todavía presentes, la crisis ya no amenaza únicamente con erosionar al Gobierno: también ha abierto una profunda incertidumbre sobre cómo afrontará el PSOE la batalla electoral.





















