La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha vuelto a marcar distancia con la gestión del Gobierno central sobre la crisis migratoria de Ceuta al afirmar que, si ella ocupara la Moncloa, rompería las relaciones diplomáticas con Marruecos mientras la situación en la frontera sur no se resuelva. Las declaraciones, realizadas en una entrevista con Eduardo Inda, director de OKDIARIO, elevan la presión sobre Pedro Sánchez en uno de los momentos de mayor tensión bilateral de los últimos años.
Pondría pie en pared con esto
Preguntada directamente si rompería relaciones con Rabat de ser presidenta del Gobierno, Ayuso fue tajante: "Desde luego, mientras esto siguiera así, sí. Yo, por lo menos, pondría pie en pared con esto". La frase resume la línea que la presidenta madrileña viene defendiendo desde que estalló la crisis: que España no puede mantener una relación de normalidad con un país que, a su juicio, utiliza la presión migratoria como arma de negociación.
Un Sánchez tremendamente rehén de Marruecos
Ayuso fue más allá al describir al presidente del Gobierno como alguien "tremendamente rehén" de Marruecos, al que acusa de haber dejado a España desprotegida frente a las presiones de Rabat. Según su relato, el Ejecutivo no habilitó una respuesta contundente desde el primer día de la crisis, pese a que, sostiene, Marruecos ya había lanzado amenazas abiertas de nuevas entradas masivas en el futuro.
Casi 20.000 personas y una exigencia de retorno urgente
La presidenta madrileña también se refirió a la cifra de personas en situación irregular que permanecen en Ceuta, en torno a 20.000 según sus propias estimaciones, y reclamó su "retorno urgente", responsabilizando directamente a Marruecos de la repatriación de sus propios nacionales. Para Ayuso, la pasividad del Gobierno ante esta cifra es una muestra más de debilidad frente a Rabat.
Una crítica que se suma a la del resto de la oposición
Las palabras de Ayuso no son un caso aislado. Se producen apenas horas después de que el propio Gobierno reconociera que le resulta imposible cifrar con exactitud cuántos inmigrantes permanecen actualmente en Ceuta, una confesión que refuerza el argumento de quienes, como la presidenta madrileña, acusan al Ejecutivo de haber perdido el control de la situación en la frontera sur.
Marruecos, cada vez más fuerte militarmente
El contexto no ayuda a rebajar la tensión: mientras el Gobierno español evita un pulso directo con Rabat, Marruecos continúa reforzando su capacidad militar con el respaldo de Estados Unidos, como demuestra la reciente modernización de su flota de aviones de transporte C-130. Para sectores como el que representa Ayuso, esa combinación —un vecino cada vez más armado y un Gobierno que rehúye la confrontación— es precisamente lo que explica la falta de resultados frente a la presión migratoria.
Una posición que marca distancia dentro del propio bloque de la derecha
Las declaraciones de Ayuso, en todo caso, van más allá de la posición oficial del PP, que hasta ahora ha evitado plantear abiertamente la ruptura de relaciones diplomáticas con Marruecos. La presidenta madrileña se sitúa así en una posición más beligerante, más cercana al discurso que Vox mantiene desde el inicio de la crisis, y que exige medidas de mayor calado frente a lo que consideran una actitud hostil por parte de Rabat.
Mientras el Gobierno insiste en mantener los canales de diálogo abiertos con Marruecos, la propuesta de Ayuso plantea un escenario radicalmente distinto: el de una España dispuesta a usar su relación diplomática como palanca de presión real, en lugar de limitarse a gestionar las consecuencias de una crisis migratoria que, semanas después de estallar, sigue sin resolverse.




















