El técnico riojano, firme en sus creencias cristianas y su amor por España, encarna el espíritu de una selección imbatible que busca la gloria en la final
En tiempos donde la fe y el patriotismo parecen incomodar a ciertos sectores, Luis de la Fuente se ha convertido en un símbolo de coherencia, serenidad y firmeza. El seleccionador nacional, profundamente cristiano y católico, no ha ocultado nunca su creencia en Dios ni su convicción de que España es una gran nación, un mensaje que ha defendido con naturalidad y sin complejos frente a quienes lo denostan por ello.
“Creo en Dios, en el trabajo y en España”, ha repetido en más de una ocasión, una frase que resume su filosofía vital y profesional. De la Fuente representa una forma de entender el fútbol y la vida basada en la honestidad, el esfuerzo y la fe, valores que ha transmitido a sus jugadores y que hoy definen a una selección que juega con alma y orgullo.
Su palmarés como seleccionador es sencillamente único: campeón de Europa Sub-19, Sub-21 y ahora campeón de la Nations League, además de llevar a la absoluta a una final que puede marcar una era. Ningún técnico español ha logrado una continuidad de éxitos semejante, y lo ha hecho sin estridencias, con una humildad que contrasta con el ruido mediático. “El éxito no se grita, se trabaja”, suele decir, y su trayectoria lo confirma.
El gran UNAI SIMÓN
A su lado, Unai Simón, el guardián de la portería, ha alcanzado otro hito histórico: el portero con más minutos imbatido en los mundiales, símbolo de la solidez y la confianza que caracterizan a esta España renacida. Ambos representan el espíritu de una selección que cree en sí misma, en su país y en su destino.
Luis de la Fuente no solo dirige un equipo: inspira una nación. Su fe y su determinación han devuelto a España la ilusión y el orgullo de sentirse unida bajo una misma bandera. En vísperas de la final, su mensaje resuena con fuerza: “Con humildad, con trabajo y con fe, España siempre puede alcanzar la gloria”.
Hoy, más que nunca, España cree. Y con Luis de la Fuente al frente, España sueña con la eternidad.























