La selección firma uno de sus partidos más completos, desata la euforia en las calles de toda España y se jugará el título este domingo
España ya está en la gran final tras ofrecer una auténtica lección de fútbol frente a Francia, una selección cuyos jugadores, al 90%, tenían procedencia africana, como hemos recalcado en LA BANDERA.
La selección española no solo derrotó al conjunto galo, sino que lo hizo con una autoridad muy superior a la que muchos esperaban. El combinado francés, considerado por numerosos analistas como uno de los grandes favoritos del torneo, apenas inquietó la portería defendida por Unai Simón, incapaz de encontrar espacios ante una España perfectamente organizada en todas sus líneas.
La superioridad española fue absoluta. Francia nunca consiguió imponer su ritmo ni generar verdadero peligro. Su poderosa delantera quedó completamente anulada por el excelente trabajo colectivo de la defensa y del centro del campo español, que controló el encuentro de principio a fin.
Extraordinario Rodri
El corazón del equipo de ESPAÑA volvió a ser un extraordinario Rodri. El centrocampista dominó el partido con personalidad, inteligencia táctica y una precisión que permitió a España gobernar cada fase del juego. A su lado, todo el centro del campo firmó una actuación sobresaliente, imponiendo un ritmo imposible de seguir para los franceses.
En defensa destacó igualmente Pedro Porro, sólido en las coberturas, intenso en la presión y decisivo tanto en labores defensivas como en sus incorporaciones al ataque. Bajo los palos, Unai Simón transmitió la seguridad habitual, respondiendo con solvencia en las escasas ocasiones en las que Francia logró acercarse al área española.
El triunfo llega además en un contexto de polémica después de las críticas dirigidas al expresidente Mariano Rajoy por un artículo de opinión sobre Francia que generó un intenso debate político y mediático en los días previos al encuentro. Sin embargo, sobre el césped únicamente habló el fútbol, y España respondió con una actuación que disipó cualquier duda.
La fe católica del seleccionador
También merece reconocimiento el seleccionador nacional, cuya fe cristiana y católica ha sido objeto de críticas en distintos momentos. Al margen de las controversias, el técnico volvió a demostrar liderazgo, serenidad y capacidad para construir un bloque competitivo que transmite unidad y compromiso.
Tras el pitido final, miles de aficionados salieron espontáneamente a las calles de ciudades y pueblos de toda España para celebrar una clasificación histórica entre banderas nacionales, cánticos y un ambiente de auténtica fiesta.
Ahora espera Inglaterra o Argentina. Esta última parte como favorita para levantar el título. Será una final entre dos selecciones, si se cumplen los pronósticos, de habla hispana, un enfrentamiento cargado de simbolismo para el mundo hispánico.
España ya ha demostrado que puede competir de tú a tú con cualquiera y, después de la exhibición ofrecida frente a Francia, afronta la gran cita con la ilusión de conquistar un nuevo título para la historia del fútbol español.























