El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha acusado a la derecha y a la ultraderecha de "cuestionar el sistema democrático" después de que el Tribunal Supremo paralizara cautelarmente una instrucción del Ministerio de Justicia que ampliaba el alcance de la conocida como ley de nietos, la norma que reconoce la nacionalidad y el derecho a voto a los descendientes de españoles exiliados, especialmente durante la dictadura franquista.
Un revés judicial al alcance electoral de la ley
La Sala Tercera del Alto Tribunal decidió suspender de forma cautelar la instrucción interna del Ministerio de Justicia que había ampliado el ámbito de aplicación de la norma más allá de su redacción original, extendiéndola a cualquier descendiente de un español residente en el extranjero, y no únicamente a los herederos directos del exilio. La decisión judicial afecta al procedimiento administrativo, no a la ley en sí misma, aunque tiene un impacto directo sobre la ampliación del censo electoral en el exterior que el Gobierno había puesto en marcha.
La respuesta de Sánchez: cuestionar la democracia
Lejos de asumir el revés con normalidad, el presidente cargó duramente contra sus adversarios políticos, a los que acusó de pretender que existan "ciudadanos de primera y de segunda" al intentar limitar los derechos de los herederos del exilio español. Sánchez insistió además en que el PP ya ganó el voto exterior en las elecciones de 2023 pese a la aplicación de la norma.
Ciudadanos de primera y de segunda, según Moncloa
El presidente fue más allá durante su intervención en Televisión Española, donde acusó directamente a la derecha de "expandir bulos en favor de pucherazos" y de intentar restringir el voto de "miles y miles de españoles". Sánchez aprovechó también para advertir de los riesgos que, a su juicio, supone la entrada de la ultraderecha en los gobiernos autonómicos, al considerar que "abre la puerta a un retroceso en todos los ámbitos", en línea con el discurso que el propio Ejecutivo viene sosteniendo frente al ascenso de Vox en las encuestas de los últimos meses.
Feijóo y Abascal celebran el varapalo del Supremo
Desde la oposición, la respuesta no se hizo esperar. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, acusó a Sánchez de "intentar manipular el censo con la ley de nietos", advirtiendo de que "tampoco le va a salir bien" esta maniobra. Por su parte, el presidente de Vox, Santiago Abascal, celebró la decisión del Alto Tribunal asegurando que "le vamos a derrotar en las urnas como hicimos con la ley de nietos", en una muestra más de la firmeza con la que la formación de Abascal viene plantando cara al Gobierno en este asunto, frente a un PP que, según buena parte del electorado más crítico con el Ejecutivo, no siempre ha mostrado la misma contundencia.
Una polémica con trasfondo electoral
Más allá del cruce de acusaciones, el fondo de la polémica reside en el impacto que la ampliación del censo exterior podría tener sobre el resultado de futuras convocatorias electorales. El propio análisis del caso apunta a que el incremento de inscripciones en consulados clave como los de Ciudad de México, Miami, Buenos Aires o Rosario habría sido, en la práctica, mucho más discreto de lo que el Gobierno ha dado a entender, lo que alimenta las sospechas de la oposición sobre el verdadero propósito de una instrucción que, por el momento, el Tribunal Supremo ha decidido frenar en seco.




















