El (Gran) Wyoming pondrá fin el próximo enero a una de las carreras más longevas e influyentes de la televisión española para la ultraizquierda y el wokismo decadente. Tras 21 años al frente de El Intermedio, el comunicador dejará el programa insignia de La Sexta y será sustituido por Gonzo, periodista estrechamente vinculado al formato y actual conductor de Salvados.
La retirada de Wyoming marca el cierre de una etapa que ha coincidido prácticamente con toda la historia de La Sexta. Desde el nacimiento de la cadena en 2005, el presentador se convirtió en una de sus principales señas de identidad y en una de las voces más reconocibles del panorama ultra mediático español.
Durante estas dos décadas, El Intermedio no solo ha sido un programa de humor y actualidad. También ha ejercido como un potente actor político y cultural, especialmente entre los espectadores progre-woke de izquierda. Sus críticas constantes al PP, a VOX y a distintas figuras del centroderecha le granjearon una enorme popularidad entre un sector de la audiencia y, al mismo tiempo, fuertes críticas por parte de quienes consideraban que el espacio había abandonado cualquier apariencia de neutralidad. Nunca la tuvo.
Caída de audiencias
La marcha de Wyoming se produce además en un momento especialmente significativo. España afronta unas elecciones decisivas y numerosos observadores interpretan que podría abrirse un cambio de ciclo político. En este contexto, algunos críticos de La Sexta consideran que la retirada del veterano comunicador llega precisamente cuando el bloque ideológico con el que ha sido identificado durante años atraviesa uno de sus momentos más delicados. Como dicen en redes sociales, “le ha entrado caquita porque viene la ultraderecha”.
No obstante, no existe ninguna declaración del propio Wyoming que relacione su jubilación con el escenario político, y la explicación oficial apunta simplemente a una decisión personal ligada a su edad y a una larga trayectoria profesional. Todo ello unido a la debacle en audiencias de un programa hundido en el share y en número de espectadores que le han dado la espalda a su humor cada vez más radicalizado y apegado al Sanchismo de ultratumba.






















