El progresismo de Manu Sánchez vuelve a quedar en entredicho. El presentador de ‘El Perro Andaluz’, uno de los rostros más reconocibles de la televisión pública, se enfrenta a duras acusaciones de la sección sindical de USO Industria en RTVE. Denuncia un supuesto trato autoritario hacia los trabajadores detrás de las cámaras. Un contraste que el sindicato resume con una frase demoledora: «Mucho progresismo ante las cámaras y unas maneras de tratar a los trabajadores más propias del empresario más autoritario».
Bajo el título ‘El perro andaluz: la broma la pagamos todos’, USO recoge testimonios de profesionales que describen una situación de desorganización y condiciones laborales que consideran inaceptables. Según el comunicado, Manu Sánchez habría descalificado públicamente a trabajadores de RTVE, cuestionado decisiones de realización e incluso solicitado apartar a técnicos por errores que, según los testimonios, no serían responsabilidad suya.
El sindicato también sostiene que el presentador habría ridiculizado ante el público el trabajo de la televisión pública. Unas acusaciones que, de confirmarse, dibujarían una imagen muy alejada del discurso progresista que Sánchez proyecta ante las cámaras.

Diez horas esperando para grabar
Uno de los puntos más graves de la denuncia sindical de este presunto 'simpático dictador progre' se refiere a las jornadas de grabación. Según los testimonios recogidos por USO, desde agosto los técnicos estarían siendo convocados a las 10:00 horas, aunque las grabaciones no comenzarían hasta las 19:00 o las 20:00. «¿Diez horas de espera para empezar?», se pregunta el sindicato.
USO advierte de que el convenio de RTVE permite pactos especiales para determinadas producciones, pero no convertir la falta de organización en una excusa para prolongar jornadas y encarecer las grabaciones.

El pacto laboral, con efectos desde el 26 de octubre, contemplaría jornadas superiores a doce horas, hasta diez días consecutivos de trabajo y la exigencia de realizar el «máximo esfuerzo diario». La sección sindical cuestiona que el acuerdo llegue después de que, según denuncia, este sistema se aplicara desde agosto. También reclama aclarar cómo se han compensado las horas trabajadas y qué garantías de descanso existen.
Siete millones de euros y muchas preguntas
La polémica adquiere mayor dimensión por el coste de la producción. Según la información publicada por El País en junio, RTVE firmó 22 entregas del programa, previstas hasta enero de 2027, por un importe de siete millones de euros. Pero la audiencia va de capa caída...
USO exige investigar las denuncias, revisar la organización de las grabaciones, aclarar las condiciones laborales aplicadas desde agosto y explicar el coste de la producción. El sindicato advierte de que los trabajadores de RTVE no están para «aguantar faltas de respeto» ni para cubrir deficiencias organizativas.






















