El estado de las carreteras españolas se ha convertido en un nuevo foco de polémica para el Gobierno y para la gestión desarrollada por el Ministerio de Transportes durante los últimos años. Los datos conocidos esta semana revelan que el deterioro de las vías estuvo presente en cerca de 1.100 accidentes de tráfico con víctimas durante 2025, una cifra que vuelve a situar bajo sospecha las políticas de conservación de infraestructuras impulsadas por el Ejecutivo.
Según los cálculos realizados por la asociación Dvuelta a partir de datos oficiales de la Dirección General de Tráfico (DGT), el mal estado de las carreteras aparece como factor concurrente en aproximadamente el 3% de los siniestros registrados en vías interurbanas. Aplicado a los 35.975 accidentes contabilizados durante 2025, el resultado supera el millar de siniestros y habría afectado a más de 1.600 personas entre fallecidos y heridos.
Las cifras han reactivado las críticas contra el Ministerio de Transportes, especialmente después de que el propio Óscar Puente reconociera meses atrás que la inversión destinada a la conservación de la red estatal no había alcanzado los niveles necesarios para mantener las infraestructuras en condiciones óptimas de seguridad. El departamento llegó a cifrar en unos 5.600 millones de euros el déficit acumulado en mantenimiento.
Carreteras y red ferroviaria
La controversia resulta especialmente significativa porque coincide con otros episodios recientes que han situado la gestión de las infraestructuras en el centro del debate político. Tras la tragedia ferroviaria de Urda y las investigaciones sobre el estado de la red ferroviaria, ahora son las carreteras las que vuelven a cuestionar la capacidad del Gobierno para garantizar la seguridad en las infraestructuras de transporte.
Desde Dvuelta denuncian además una falta de transparencia por parte de la DGT. La organización sostiene que los balances oficiales no reflejan adecuadamente la incidencia real del deterioro de las carreteras en la siniestralidad y que muchos accidentes quedan englobados dentro de categorías genéricas como la «velocidad inadecuada», impidiendo conocer las verdaderas causas de numerosos siniestros.
34.000 kilómetros muy deteriorados
La situación resulta especialmente preocupante si se tiene en cuenta el progresivo deterioro de la red viaria. Más de 50.000 kilómetros de carretera necesitan actuaciones de mejora antes de cuatro años y cerca de 34.000 requieren una intervención urgente. Las cifras reflejan un empeoramiento continuado que, según los expertos del sector, amenaza con seguir incrementando los riesgos para millones de conductores.
Las asociaciones de usuarios recuerdan además que la legislación obliga expresamente a los titulares de las vías a mantenerlas en las mejores condiciones posibles de seguridad. Por ello reclaman que se publiquen informes detallados sobre los accidentes relacionados con el estado del firme, la señalización, los sistemas de contención o los problemas de visibilidad.
Mientras el Gobierno insiste en centrar los mensajes de seguridad vial en factores como la velocidad o las distracciones al volante, crece el número de voces que exigen analizar también el papel de unas infraestructuras cuyo deterioro ya no puede atribuirse a episodios aislados. Para estas organizaciones, las más de mil colisiones registradas en un solo año constituyen un indicador preocupante de un problema estructural que las administraciones llevan demasiado tiempo sin afrontar.






















