Las declaraciones de María Jesús Montero sobre los accidentes ferroviarios de Adamuz y Urda han reabierto la polémica sobre la gestión del Gobierno en materia de infraestructuras y transportes. Apenas una semana después de la tragedia de Urda y con un balance acumulado de 115 fallecidos entre ambos siniestros, la exvicepresidenta del Gobierno optó por cerrar filas con Pedro Sánchez y con el ya ex ministro Óscar Puente, asegurando que éste no tuvo responsabilidad «ni por acción ni por omisión».
La número dos del PSOE realizó estas afirmaciones durante un acto en Sevilla, donde defendió además que el tren sigue siendo «el medio más seguro» para viajar y trató de transmitir confianza a los usuarios de la alta velocidad. Sin embargo, sus palabras han provocado críticas por considerar que minimizan el impacto de dos de los peores accidentes ferroviarios registrados en España en los últimos años.
La intervención de Montero llega, además, en un momento especialmente delicado para el Ejecutivo del PSOE. En las últimas semanas han aflorado informaciones sobre incidencias acumuladas en sistemas de seguridad, deficiencias de mantenimiento y advertencias previas de profesionales del sector ferroviario. También se han conocido querellas que buscan esclarecer si determinados responsables políticos conocían riesgos que no fueron corregidos a tiempo.
Defensa cerrada de Óscar Puente
Pese a ello, la exvicepresidenta optó por una defensa cerrada de Óscar Puente, cuya dimisión calificó de gesto de «dignidad» y «altura política». Para Montero, el ex ministro dio explicaciones desde el primer momento y abandonó el cargo pese a que, según sostiene, no existe ningún tipo de responsabilidad atribuible a su gestión.
Las declaraciones resultan especialmente llamativas porque se producen cuando todavía continúan abiertas investigaciones destinadas precisamente a determinar qué ocurrió antes de los accidentes y si existieron errores de supervisión, mantenimiento o gestión. Diversos colectivos de usuarios y asociaciones de víctimas reclaman que se esclarezcan todas las circunstancias que rodearon las tragedias antes de descartar responsabilidades políticas.
Lejos de centrarse en esas demandas, Montero dirigió gran parte de sus críticas contra el Partido Popular y contra el presidente andaluz, Juanma Moreno, al que acusó de intentar obtener rédito político del sufrimiento de las víctimas. También arremetió contra Alberto Núñez Feijóo por denunciar la gestión del Gobierno tras los siniestros.
No asume los errores
Para la oposición, sin embargo, el problema no reside en exigir explicaciones, sino en la negativa del Ejecutivo a asumir errores. Recuerdan que mientras el Gobierno insiste en trasladar un mensaje de normalidad, continúan surgiendo dudas sobre el estado de las infraestructuras ferroviarias, los sistemas de seguridad y las decisiones tomadas desde el Ministerio de Transportes durante los últimos años.
La polémica evidencia además el creciente desgaste político de un Ejecutivo que ha pasado en pocos días de defender la gestión de Óscar Puente a aceptar su salida del Gobierno.






















