Setenta y cinco familias de guardias civiles tuvieron que abandonar la casa cuartel de la comandancia de Toledo en unos 20 días después de que las autoridades decidieran que varios pabellones eran impracticables. Un agente con 20 años de servicio, que no desvela su identidad, lo cuenta ahora a El Debate: "Ha sido lo más duro que he vivido". El testimonio llega después de que Alberto Núñez Feijóo denunciara el "desahucio" en un acto en Toledo el viernes anterior.
De un día para otro
Según el relato del guardia, la decisión se tomó "de un día para otro". Afirma que en los edificios no había grietas ni daños estructurales, ni "nada" que justificara una salida tan rápida. El plazo dado a las 75 familias para vaciar el cuartel terminaba el 12 de febrero. Los afectados llevaban allí unos seis años y sus hijos habían crecido dentro del recinto.
Las obras previstas, según la información, tardarían entre dos y tres años. Mientras tanto, unas 90 familias permanecen todavía en el cuartel. Es una cifra que da idea del alcance de un problema que no afecta solo a quienes ya se marcharon, sino a quienes esperan saber qué ocurrirá con sus viviendas.
Hipoteca, dos hijos y 800 euros de alquiler
El guardia entrevistado describe las consecuencias personales. "Yo tengo hipoteca, dos hijos y no podía pagar 800 euros de alquiler", relata. Según su versión, tras conocerse la noticia, los alquileres de la zona subieron en cuestión de horas. La familia tuvo que separarse temporalmente y su esposa perdió el trabajo.
El agente consiguió finalmente otro destino, que no le convence, y descarta pedir el traslado a Toledo cuando terminen las obras. En su opinión, la comandancia de Toledo se ha convertido en "un destino de castigo". Son valoraciones personales de un afectado, pero reflejan el malestar de un colectivo que sirve al Estado y que se siente abandonado por él.
Solo dos aparcamientos
El dato que más indigna al guardia es el de la ejecución: "Lo único que se ha construido de momento son dos aparcamientos". Según su testimonio, hasta ahora no se ha levantado nada más, pese a que el desalojo se hizo con la urgencia de quien necesita derribar de inmediato.
El guardia añade que varios menores han acudido al psicólogo, con pesadillas e insomnio, y que "el proyecto de vida que teníamos se truncó". Son afirmaciones de una única fuente que El Debate recoge sin contrastar con otras familias, por lo que deben leerse como un testimonio, no como un dato oficial.
Feijóo y el alcalde de Toledo exigen respuestas
El asunto ha saltado a la política. Feijóo denunció el desalojo en un acto en Toledo, y el alcalde, Carlos Velázquez, exigió al Gobierno de Pedro Sánchez una respuesta inmediata y una fecha para el inicio de las obras. Hasta ahora, según la información, no consta una explicación oficial detallada sobre el calendario ni sobre el estado real de los edificios.
La situación se suma a otras quejas del colectivo. LaBandera ya contó cómo Interior suple la falta de guardias civiles con avatares súper-realistas de agentes virtuales y cómo el DAO de la Guardia Civil señala a Marlaska. Para muchos agentes, el abandono institucional ya no es una sensación sino una experiencia cotidiana.
Qué falta por saber
La información no recoge una versión del Ministerio del Interior ni de la Dirección General de la Guardia Civil sobre el motivo técnico del desalojo, el coste de las obras o los plazos reales. Tampoco precisa si las 90 familias que siguen en el cuartel deberán marcharse. Sin esas respuestas, el relato de un solo guardia es, por ahora, el retrato más crudo de lo ocurrido.
LaBandera seguirá pendiente de la respuesta del Gobierno y de cualquier novedad sobre las obras y el futuro de las familias afectadas.




















